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miércoles, 17 de diciembre de 2014

Balizas

Es sorprendente el uso que los conductores hacen de las balizas. Ante todo, las balizas son esas luces que titilan a intérvalos regulares, y que señalan una actitud potencialmente peligrosa de un conductor (también hay otros tipos de balizas; nos referimos a las que utilizan los automóviles).

Muchos conductores entienden que las balizas se utilizan en casos como, por ejemplo, estacionar momentáneamente en doble fila, o si por algún motivo el automóvil se detuvo (se quedó sin nafta, supongan). Acá Clarin hace un pequeño estudio del uso de las luces indicadoras.

Otros, en cambio, entienden que las balizas funcionan como el "pido gancho", es decir, como una suspensión arbitraria, momentánea, casi metafísica, de las reglas de tránsito y, por qué no, de la física. Entonces, la señora que estaciona en un lugar equivocado, coloca balizas, se baja y está media hora en un comercio, no considera que haya hecho nada malo, porque "puso balizas". Con el guiño pasa algo similar: poner el guiño, según estos conductores, obliga a que los dejes pasar. Es como si se generara un salvoconducto.

Atento al funcionamiento que estos seres atribuyen a las balizas, propongo lo siguiente:

 - Aquellos jugadores de fútbol que no sean del todo habilidosos pueden "poner balizas", lo que les permitirá circular libremente con el balón hasta, digamos, la media cancha.

 - Asaltantes que estén en pleno robo podrán, ante la aparición de la policía, "poner balizas", a fin de escapar plácidamente del lugar del crimen, ante la desesperanzada mirada de los oficiales.

 - Deudores podrán presentarse ante sus acreedores "poniendo balizas", a fin de lograr raudas renegociaciones, descuentos y otros beneficios.

 - Los sillones del Congreso de la Nación y de todas las legislaturas provinciales y municipales deberían tener balizas. Sabemos que les van a dar buen uso.

sábado, 1 de noviembre de 2014

De las aventuras del ciudadano en el CGP; Relato Épico

(Continuamos con el relato iniciado en el post anterior)

El primer intento de anotar a nuestra hija en el Registro Civil había fallado en toda línea. Teníamos que volver a sacar turno, y llevar papeles que acreditaran que el apellido de mi señora era el que efectivamente es. Así lo hicimos. Fotocopias de la partida de nacimiento, y un viejo "DNI libretita verde" que tenía el apellido bien escrito, con diéresis.

Fuimos de nuevo al CGP lejano, en el nuevo turno que nos dieron, el jueves 30 de octubre, a las 10 AM. Y aquí empieza el verdadero viaje, la real e intensa odisea.


Nos dieron el número 7, e iban por el 3. Basado en experiencias anteriores, calculé que no ibamos a ser atendidos en menos de 1 hora. Esta vez estábamos los 3 porque, en teoría, foto y huellas dactilares mediante, salíamos con el trámite terminado. Así que mi hija, con menos de 4 semanas en este mundo, se dispuso a realizar por primera vez una actividad que, en el futuro, será corriente: hacer cola.

En mi sesión anterior yo había mandado sendos tuits a los responsables políticos de semejante despropósito administrativo, pero no había recibido respuesta, así que ni me gasté. Las 10 se hicieron las 11. Y a las 11, finalmente, nos llamaron.

Una empleada nos recibió y nos hizo pasar a un escritorio. Allí nos explicó "esta máquina está rota, así que yo les hago todo el papeleo, y después los llama una compañera mía y les hace la carga". Los papeles pasaron, y el DNI verde más la partida zanjaron el problema de la diéresis, que había sido el motivo por el que tuvimos que volver. Las cosas parecían mejorar.

"Tengan un poquito de paciencia y ya los llama mi compañera", nos dijeron. Ese poquito fue un rato, pero a eso de las 11.20 pasamos a una de las computadoras que si andaba.

Empezó la carga informatizada de los datos, al cabo de los cuáles, en teoría, teniamos que pasar a un control de los datos y a terminar foto y huellas. Pero en el interín, surgió un primer problema:

La diéresis.

¿Se acuerdan que la empleada se ufanó de haber hecho un montón de DNI con diéresis? Bueno, resulta que, en este caso, las diéresis sólo salían en minúscula. No había forma de ponerlo en mayúsculas. O sea que aquello tan sencillo, tan rutinario, tan común, se había transformado, nuevamente, en un problema.

"Sólo me queda en minúscula" se resignó la empleada, mientras que la que en la anterior jornada había dicho que era fácil, ahora no podía ayudar, aunque insistía: "en mi máquina si se puede". Aceptamos la minúscula. A todo esto, habían pasado las 12 del mediodía. Pero entonces sucedió otra cosa: a la señora se le colgó la máquina, quizás ofendida por haberla puteado tanto.

En el interín, la señora nos explicó cómo funcionan los turnos. Dan 3 por hora, pero suelen tener problemas con las máquinas, por lo que, para las 10, ya están atrasadas. Esto significa que el atraso se acumula.

"Yo le escribí tuits al jefe de gobierno, pero no respondió", dije. "Lo malo no lo responde" me dijeron los empleados, "pero capaz va a tomar mate a tu casa". En un papelito en la caja anunciaba que todos los trabajadores estaban en estado de asamblea por falta de compromisos laborales cumplidos.

La máquina se descolgó, terminó la carga, salieron los papeles impresos, y entonces nos pidieron que esperemos a que el juez de paz firmara todo, para avanzar. El juez de paz se fue cuando cantaron el número 49, y volvió en el 60. Esto implica que varias personas tuvieron que volver a sacar número, porque el que tenían pasó sin haber firmado los papeles. Gracias a jebús, teníamos el 63.

Alrededor de 12.20 cantaron mi número, me hicieron el control de datos y quedamos listos para el final del trámite. Este consiste en un box en donde te vuelven a preguntar un montón de cosas que ya repetiste, marcan los pulgares de ambas manos, y sacan foto del niño/a.

Y en ese momento, las palabras fatales, que marcarán a las generaciones venideras a sangre y fuego:

 "Se cayó el sistema".

Aproximadamente a las 12.30, el sistema de todos los CGP de toda la Capital Federal se cayó. Al menos, eso dijeron. Y sugirieron que, si bien suele volver rápido, cuando se cae en todos al mismo tiempo "a veces ni vuelve".

Desolación. En ese momento, después de 2 citas, un total de 3 horas y media y contando, 4 números, varias colas y más de 100 mangos de estacionamiento, el trámite seguía sin terminar, y amenazaba con no terminar nunca. Mi hija aguantaba estóicamente, sin llorar, pero yo estaba al borde de las lágrimas.

Nos debatimos respecto de irnos, quedarnos, esperar, dinamitar todo; incluso especulamos con gritar "Y ahora, quién podrá defendernos?" a la espera de que Gómez Bolaños aparezca de atrás de una columna

... y en esos 45 minutos volvió el sistema!! VOLVIÓ, VAMOS CARAJO!!!!!!!!!

30 minutos más y afortunadamente llegamos a destino. "El DNI les va a llegar a su domicilio en 15 o 20 días hábiles".

13.30 fue el horario de salida.


Sé que a pesar del disclaimer con el que empezó el post pasado, muchos pensarán que esto es una chicana para con el Gobierno de la Ciudad. Y tienen razón. Es contra quienes gobiernan desde el Ejecutivo, desde el Legislativo, desde el Judicial; desde el oficialismo y la oposición. Y es también contra las demás dependencias, que a lo largo de los años me han tenido esperando en colas, sean radicales, peronistas, PRO o hinchas de Atlanta.

Y sobre todo es contra los que nos seguimos bancando que nos boludeen.



UPDATE: Llegó el DNI. En el plástico, la Ö aparece en mayúsculas...

viernes, 31 de octubre de 2014

De las aventuras del ciudadano en el CGP; Relato Épico

(Ni siquiera me voy a calentar por hacer un disclaimer anti-chicana al inicio de este post. Lo que me pasó y contaré a continuación sucedió en un CGP de la Ciudad de Buenos Aires. Es un ejemplo de tantos, que pasan en diferentes municipios, en diferentes jursidicciones provinciales y nacionales, a lo largo y a lo ancho del país. Quién quiera leer una solapada crítica partidaria, allá él).

Una de las cosas indispensables con un recién nacido es anotarlo en el Registro de las Personas. O sea, más allá de su existencia física, hay que dar cuenta jurídica de la nueva personita. Por supuesto, este es un trámite que realizan los padres, salvo excepciones que no hacen a la historia.

Voy a contar la odisea en dos partes.

La primera sucedió el lunes 20 de octubre. En la Ciudad de Buenos Aires, los centros de salud envían los papeles de nacimiento al CGP que corresponde a cada centro. De esta manera, obligan a los padres a hacer el trámite correspondiente, porque si no lo hacen los hijos no tienen papeles.

O sea, si uno vive en Barracas y tiene a su hijo en un Hospital de Saavedra, tiene que ir al CGP de Saavedra a anotarlo, aunque en los papeles figura la dirección de uno. Para eso, tiene que entrar a internet y sacar un turno. El turno consiste de un día y una hora específicas.

Claro, los hospitales podrían enviarlo a su CGP, y que cada CGP digitalice la información, a fin de que esté disponible en cualquiera de ellos. O podría enviar el certificado de nacimiento al CGP del domicilio de la familia. En fin.

El turno era para el lunes 20 de octubre a las 13 horas. La precisión del turno sugería cierta puntualidad. Así que allí estuvimos, madre y padre, a las 12.50.

Nos sorprendió la cola. La idea original era que, con un turno, no habría que sacar un nuevo número. Pero si. Entendimos entonces que quizás daban el mismo horario a varias personas a los efectos de distribuir los asistentes de modo más uniforme, y luego daban número.

Nos atendieron a las 14 hs. En el lapso de esos 60 minutos, pasaron 2 números. O sea, 2 trámites. Evidentemente, el cálculo utilizado para la distribución de los asistentes estaba fallando. Pero ya les contaré más sobre eso, más adelante.

Cuando nos atendieron presentamos todos los papeles. Entonces, la señora que nos atendía preguntó si el apellido de mi pareja tenía diéresis. Sucede que en el DNI de mi significant other los dos puntitos no aparecen. Esto es porque cuando ella renovó su DNI le dijeron que, por un problema de impresión, la diéresis no sale, pero figura en el padrón. "Quedate tranquila" le dijeron.

Pero no.

"Yo no le puedo poner tu apellido con diéresis si en el DNI no la tiene" sentenció la empleada del CGP. "En el Registro me dijeron que no sale" respondimos. "¡Como no va a salir! Yo hago un montón de DNI con los puntitos" se ufanó entonces la señora.

Imaginen si, luego de 15 días de lidiar con un recién nacido, alguien les dice tras esperar más de una hora que tu DNI no sirve, y que no podés hacer un trámite porque un empleado dice una cosa y otro dice otra. Que no podés anotar a tu hija, y que además tenés que hacerte un documento nuevo.

Moraleja: Había que sacar un nuevo turno, y hacer una fotocopia de la partida de nacimiento, en donde el apellido saliera tal y cómo es.

Sepan que sucedió en la siguiente cita en la próxima entrega de éste blog...



jueves, 26 de junio de 2014

Para sentarse en el Bondi

Antes que nada, queremos recordar que conseguir un asiento en el transporte público tiene un componente de azar muy parecido al de un partido de fútbol. Siempre puede aparecer alguna regla nueva, o reaparecer una que hace mucho no se aplicaba.

Sin embargo, la Varietè es servicio, así que decidimos compendiar una serie de reglas que van a ayudarlo a viajar sentado con seguridad, tanto en transporte automotor como tranviario. A saber:

1.- Estadísticamente, ubicarse lo más atrás posible en el ómnibus le da más posibilidades de encontrar asiento, ya que la hilera de atrás tiene 5, que usted domina con la vista, listo a ocupar en cuanto alguien se baje (hacerlo antes está mal visto, créame). De esto se desprende que ingresar al bus y marchar al fondo le da más chances. Pero cuidado! Otras personas están al tanto de esta regla, por lo que puede suceder que los últimos 3 metros de colectivo parezcan la popu de Racing en el clásico, mientras que el resto esté vacío. En ese caso, esta regla no se aplica.

2.- Conocer el recorrido es fundamental. Si usted sabe que va a cruzar un hospital y un colegio, y ve un niño con guardapolvo y un hombre con un estétoscopio colgado al cuello, sepa que sus asientos se liberarán pronto. En ese caso, plántese al lado de cualquiera de ambos, y no se mueva. (Aunque recomendamos no atenderse con ese médico, el estétoscopio colgado es prueba de poco profesionalismo). Eso si: puede ser que haya otros establecimientos educativos o de salud, en cuyo caso el plan fallará. O bien puede tratarse de una fiesta de disfraces. Si alguien va disfrazado de elefante no necesariamente bajará en el Zoológico, es lo que queremos decir.

3.- Si usted realiza el viaje habitualmente en el mismo horario, comenzará a reconocer caras, y a recordar adónde se baja cada una. Esto es importante para acechar (con onda) los espacios de aquellas personas que se bajan antes que usted, siempre que se pueda, tampoco es cuestión de andar empujando. Esto no lo exime, sin embargo,  de situaciones incómodas del estilo de "el bus está vacío, por que se para al lado mío, señor?". Quizás es mejor viajar parado que hacer papelones

4.- Desconfíe de las personas dormidas. El que duerme está directamente descartado, ya que su viaje es tan largo que le genera la confianza suficiente para dormirse sin temor a pasarse. De seguro esa persona irá de punta a punta del recorrido.
     Esto no quita que ciertas personas tengan un poder especial para, dos paradas antes de su destino, despertarse cuál si poseídos por un espíritu, chillar "permiso" y arrojarse a la vereda, todavía enjugándose las lagañas de los lagrimales. Así que quizás, los durmientes no sean mala idea...

5.- Finalmente, es importante conocer los puntos importantes del recorrido. Si su ómnibus pasa por Corrientes y Callao, seguramente allí se bajarán varios pasajeros. En ese momento se dará una suerte de "Juego de la Silla", en donde la pretendida música se detiene, muchos se levantan y otros corren despavoridos a ubicarse en el asiento, para, una vez sentados, sonreír con suficiencia entre jadeos. Esto acarrea un peligro: que en el fragor de las corridas usted se lesione, no logre un asiento, y encima se distienda un músculo. Ni que hablar de una fractura. Le recomendamos entonces, antes de subir al bus, hacer unos piques, tocar la cola con los talones y hacer unas flexiones de brazos. La salud es lo primero.

viernes, 26 de julio de 2013

Viernes

Breve de viernes.

Clarin presenta historias de vida de quienes participaron del corte realizado ayer en la 9 de Julio. Las historias presentan empleados que describen muy malas condiciones de trabajo. La mayoría de quienes hablan son del partido de Lomas de Zamora, encabezado por el candidato del FPV, Martín Insaurralde.

No nos consta que la situación sea esa, pero tranquilamente puede ser cierta. La municipalidad de Lomas no es hace mucho ningún ejemplo de funcionamiento.

La Nación, por su parte, sugiere que es "una organización K" la que estaba relacionada con el corte. Y publica que la vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal, "no tiene pruebas" de que haya sido el Gobierno Nacional el provocador del corte, pero que le "Es difícil explicar que 150 trabajadores de la provincia Buenos Aires vienen a hacer un piquete a la ciudad".

Aparentemente, la organización tiene una sede en Capital Federal, frente a cuya sede se produjo la protesta. Al margen, si uno quiere hacer una movilización bien visible, se me ocurren pocos puntos mejores que 9 de Julio.


Pero vamos al grano: ambas noticias señalan elementos casi opuestos, no? Digo, o bien es gente que le reclama al candidato kirchnerista, o bien es gente kirchnerista que cortó una obra pilar del gobierno macrista.

Si, claro. Podría ser gente que estaba reclamando por mejores condiciones laborales, y que tiene problemas más graves que ver a quién le conviene y a quién no que ellos corten una avenida y reclamen. Es verdad.

jueves, 4 de abril de 2013

Lluvia


Pocos de quienes leen este blog asiduamente tendrán dudas respecto de la desfavorable opinión que tenemos aquí de la fuerza política gobernante en la Ciudad de Buenos Aires (con suerte, eso no hará que nos etiqueten como “K”; tampoco tenemos una opinión favorable de ellos, pero ese es otro tema).

Aclaramos esto porque, si alguien no lee esto hasta el final, puede entender una defensa del macrismo. No lo es.

Vamos entonces.

Las lluvias de los últimos días están entre las más tremendas de las que se tenga registro. La cantidad de milímetros caída duplicó la anticipada por el Servicio Meteorológico en base a modelos climáticos en la Ciudad. Cayeron más de 150 mm en algunas zonas, y en La Plata ese nivel se duplicó. (Acá dejo infografías de La Nación sobre la tormenta en Bs As y La Plata). Se entiende que proveer para semejantes extremos es imposible. Si no, recuerden lo complejo que resulta utilizar cualquier servicio en momentos de demanda pico (sms el día del amigo, pónganle).

Sumamos. Seguimos.

Todos los días, TODOS, hay problemas con el transporte. Trenes que no funcionan. Subtes que no funcionan. Calles colmadas. Colectivos que se llenan y no paran antes de llegar a la mitad de su recorrido. Ustedes completen el nombre de la ciudad.

¿Hace calor? Colapsa el sistema eléctrico ¿Frío? No hay gas.

Todas estas alternativas golpean siempre con más fuerza a aquellos que menos fuerza tienen. El frío se siente mucho más sin campera; y más aún sin comida.

Ante esto, reclamos. Válidos reclamos. Necesarios reclamos. Reclamos que, sin embargo, generan dolor y división entre reclamantes, y desinterés entre destinatarios.

Tenemos dos preguntas:

¿Qué hace falta para que alguien piense en un plan integral? Un plan que solucione los problemas de una ciudad que no da para más. Buenos Aires llegó hasta acá. Esto es todo lo que nos puede dar. No podemos borrar la Gral Paz y correrla unos kilómetros. No podemos ganarle más terreno al río. Y más importante, esas posibles soluciones no son ni soluciones ni posibles. Porque la respuesta no es agrandar la ciudad.

La respuesta es achicarnos nosotros.

Esto es lo que debería tener en cuenta un plan integral. Debería tomar decisiones que molestarían (no más autos particulares, trenes sólo bajo tierra), decisiones que expertos deberían indicar y políticos deberían implementar, pese al costo político inmediato.

Y que los ciudadanos deberíamos reclamar. Es necesario dar un paso de conciencia, y empezar a reclamar más por aquellas cosas que nos dañan más. Es necesario buscar alternativas para el reclamo y la participación. No es solamente un derecho. Es una obligación.  Y es una obligación bancarse medidas que hoy molestan, pero que en el mediano plazo hacen el lugar en donde vivimos más habitable.
Y esta es la segunda pregunta: ¿qué hacemos? La clase política, evidentemente, no será la solución, al menos por ahora ¿qué nos toca? ¿Revolución armada? ¿Votamos todos en blanco?  Es una pregunta honesta, sin chicanas. El que tenga una idea, tírela. Estamos desesperados.


Hasta acá se registraron 54 muertos en el AMBA y en La Plata.

Repito. Se murieron 54 personas. Porque llovió fuerte, se murieron 54 personas.

jueves, 14 de junio de 2012

Sumamos de a dos

Tengo poco tiempo para posts, así que estoy empalmando como loco. Miren:

- Leemos esto en la Nación on line: Moreno podrá atribuírse el alta y la baja de Asociaciones de Consumidores. Esto, en términos generales, significa que el cumplimiento de los deberes de cada asociación debe ser monitoreado por la secretaría de Comercio Interior. Esto va a generar un problema con dos consecuencias: las asociaciones flojas de papeles, si son dadas de baja, se van a quejar de arbitrariedades en el proceso; mientras que existe la posibilidad de que las asociaciones que funcionan como corresponde, y entregan datos que no son del agrado del secretario, sean atosigadas. Misma causa, dos problemas.

 - Los créditos de la Ciudad y los del Estado Nacional son dos buenas noticias. Y, el adjetivo que Majul usa para los nacionales se aplica también para los porteños: es poco. Poco para el déficit de viviendas que hay, poco para realimentar el sector inmobiliario (en el caso de la ciudad) y también el de la construcción (en el caso de los nacionales). Pero es un paso dado, creo yo, en la dirección correcta. Sería deseable que, en lugar de adjudicarse la paternidad de la "idea" (Muchachos, hace años que comentamos esta idea con amigos y colegas; no inventaron nada, de hecho, tardaron demasiado) estén pensando en como combinar esfuerzos...

martes, 5 de junio de 2012

Deme dos

Ayer quise hacer un post, y no me dio el tiempo. Así que van los dos, en uno.

 - Se habían olvidado de los dislates de los que era capaz Alfredo de Ángelis? Bueno, ayer comparó a la Cámpora con el Ejército nazi. Digo, la verdad es que la Cámpora no nos cae muy bien, pero... ¿nazis? ¿No es una falta horrenda de respeto? Verdaderamente, se trata de un papelón. Los que sigan prestándole atención a este tipo, los que sigan poniéndolo en sus tapas, en sus títulos, en sus entidades, en sus protestas, no se quejen.

 - Hoy vemos que el gobierno de la Ciudad lanzó una línea de créditos que parece interesante.Con una tasa muy buena, apuntada a la gente de bajos recursos, y una serie de cosas más. Digo, nada loco, pero muy interesante. Ahora bien, en Página 12 no dice nada al respecto. O al menos no lo vi. En Télam tampoco. Ni siquiera una nota diciendo que hay algo malo o equivocado en el anuncio. Nada. Para los medios oficiales/oficialistas, no existe.

lunes, 23 de enero de 2012

Manejalo

Leemos a Martín Caparrós. Lo leemos desde hace bastante, empezamos a disfrutarlo en Crítica, y lo seguimos ahora en su blog Pamplinas.

(Ante todo una aclaración. Sospechamos que Caparrós tiene algo en contra del Gobierno. No es esto una crítica per se; muchas cosas pueden "tenerse" en contra de este gobierno. Creemos que lo de Martín es intenso, constante. Pero no nos parece necesariamente malo. Nos pasa algo muy diferente con Lanata, de quién, intuímos, queda poco que decir más que lo que él mismo confiesa).

Pero vamos al caso entonces. Caparrós sube a su blog un comentario respecto del accidente en la ruta 11 que fue filmado por un conductor. Y en el comentario dice que, más allá de las responsabilidades del Estado, la responsabilidad de manejar bien es de cada uno.

Pues bien, ni tan tan, ni muy muy, dirían.

Uno conoce historias de registros de conducir entregados a personas que desconocen reglas básicas del manejo. Cuando digo "conoce" no me refiero a "escuchó". Me refiero a conocer, de primera mano, sin intermediarios. Nos consta. Esto es responsabilidad del aparato estatal. No de un gobierno; de muchos, varios, todos los gobiernos que conviven hoy (municipales, provinciales, federales).

Esta es una responsabilidad que pocas coberturas mediáticas han señalado. Es difícil para un policía cubrir una extensión de ruta demasiado amplia. Es menos complejo evitar que tipos no capacitados manejen. Creo más pertinente volcar sobre el Estado esta responsabilidad que la anterior.

Por otro lado, muchos se enfurecieron con la idea de que manejar bien es responsabilidad de cada uno. Pero si vivimos en un país que es líder absoluto en accidentes de tránsito, evidentemente y más allá de responsabilidades oficiales, somos un mamarracho.

Nadie puede enojarse por esto. Todos hemos visto maniobras que eran como mínimo imprudentes. Todos hemos sido rebasados por otro automóvil a 170 km/h. Y esa velocidad no está mal porque es más que la máxima. Está mal porque está comprobado que es casi imposible controlar el auto a esa velocidad. Quién ha manejado o a visto manejar en otros lugares sabe de lo que hablamos.

Manejar bien, prestar atención en la calle tanto como en la vereda, tiene la misma importancia que no prestar atención a la higiene, pongalé; capaz no le pasa nada, pero el día que pasa es peligroso. Muy peligroso.

lunes, 29 de agosto de 2011

Nightcrawlers

Subimos al taxi en Cramer y Quesada. Barrio porteño de Belgrano. Eran, digamos, la 1.30 de la mañana.

El taxista arrancó por Crámer, siguió por de los Incas y agarró Forest. Hasta ese momento había dado señas inequívocas de que quería charlar, pero no había recibido demasiado pie.

En Forest otro taxi nos pasó a no menos de 120 kilómetros por hora. Y ahí arrancó la charla.

El tipo empezó explicando que muchos taxistas toman merca para aguantar jornadas de laburo de, a veces, 24 horas. "Son los que se quedan boludeando 5 horas tomando café" explicó. Entonces, para lograr cubrir los costos laburan todo el día "y toman merca para aguantar".

Empezó a contar su vida. Era periodista, laburó con muchos periodistas conocidos (no pongo cuales para que no lo reconozcan, pero son muy conocidos) y finalmente, "gremio jodido", se quedó sin laburo a los 49 años.

Mientras contaba iba señalando infracciones de tránsito, y los signos de "endrogamiento". "mirá, mirá como se toca la nariz", decía, como mostrando una prueba irrefutable. Y contaba que él "era un extraterrestre".

"El otro día pidieron un móvil en Honduras y Ravignani, yo estaba en Honduras y Bonpland (2 cuadras) y no lo agarré. Y al rato, el móvil que lo agarró pidió una linga en Juan B Justo y Trellez (No menos de 40 cuadras), porque se había quedado". Se quejaba de que muchos colegas no sabian laburar, que le cagaban el laburo a los compañeros, y ponían vidas en riesgo yendo a 120 por hora para agarrar viajes a 60 cuadras de destino. Y encima, merqueados.

Les cuento esta historia con partes iguales de perplejidad, comicidad y desapego. No conozco la interna de los taxistas, pero se me ocurre que debe ser interesante. Sobre todo para los usuarios de taxi.

jueves, 18 de agosto de 2011

Un guarda parecido a Mickey Rooney

El subte estallaba de gente. Subir era una prueba de destreza y fuerza, y por que no, también de serenidad de espíritu. La mañana del jueves anticipaba el último esfuerzo, que con suerte alcanzaría para llegar indemnes al fin de semana. En ese contexto, viajaren 10 centímetros cuadrados no es, precisamente, edificante.

En fin, en la línea A los motorman y los chanchos cambian en Primera Junta, así que allí se subió el protagonista de nuestra historia.

Imaginen, si pueden, una mezcla de Mickey Rooney, Mostaza Merlo y Jerry Lewis. Así era el Guarda (lo pongo en mayúsculas porque así lo imagino). Se subió y empezó a bromear con los pasajeros.

Subió y tiró "vamos que nos vamos" y ahí no más le dijo a una señorita "adelante, por favor" con gesto caballeroso. La chica dijo "espero uno más", entre sonriente y sorprendida, ante la masa de gente que amenazaba rebalsar por las ventanillas.

En Acoyte, estación populosa si las hay, empezaron las recomendaciones. Cuando el tren se acercaba al andén, recomendó "los que bajan se van acercando a las puertas y los que seguimos se me ubican en este pasillo, por favor". Ahora que lo escribo noto que suena vigilante, pero cuando lo decía el tipo lo decía con una comicidad a prueba de balas.

De a poco esa comicidad empezó a hacerse más patente. Cuando el tren llegó a Once lo esperaban aproximadamente 4729679502435 personas, a lo que el hombre comentó "mirá, no hay nadie!" Mientras arrancaba para seguir viaje, uno lo increpó desde abajo porque no pudo subir, y un pasajero tiró "y, es pelado, que querés" a lo que el chancho respondió "por eso se quedó pelado, por renegar!"

Cabe aclarar que la mayoría de los que subimos al tren estábamos listos para emular a Michael Douglas y meter día de furia a troche y moche. Hacer bromas con ese público es complejo., cuanto menos.

Podría contar algunas más porque el tipo no paró de meter comentarios, chistes, etc, pero me quedo con la frase que dijo al final: "Si no me lo tomo así, no salgo de mi casa".

Creo que por eso no le pregunté el nombre; quizás, sabiendo como se llama le descubrís alguna macana grossa. Prefiero quedarme con lo que hizo con los pasajeros de ese vagón: nos alegró el viaje

miércoles, 30 de marzo de 2011

Recitales

Hoy toca U2 en La Plata, y el deseo de los organizadores y responsables es que no haya "trapitos ni puestos de choripan". Para eso, arreglaron con dos clubes de rugby que cobrarán 5o pesos la noche.

Más allá de que me parece mejor la idea de que esa plata vaya a trapitos que se presenten para hacer el laburo y que la municipalidad controle, vamos a otro punto: el año pasado fuimos a ver al Indio Solari a Tandil, con el doble de personas de las que se esperan hoy en La Plata.

Cabe aclarar que Tandil es de, digamos, 120 mil habitantes, con lo cuál el Indio casi duplicó la población, mientras que La Plata y el Gran la Plata supera los 600 mil.

En el recital de Solari hubo desde venta de choripan, fernet, cerveza y otras cuestiones, hasta personas que te alquilaban el baño de sus casas.

Ustedes pensaban que ahora venía una gran conclusión? No, simplemente me llama la atención.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Esperar


Las maderas podridas de los barcos viejos siguen ahí. La seda, los jazmines, la pretendida pureza que intenta ocultarlas no las esconde y, en cambio, hace más incierto el dolor.

El agua marrón todavía lame el viejo cemento sobre el cual todos se levantan. Los hierros olvidados de buques, antes briosos, roen hoy el agua a la luz de infinitos rascacielos.

El cielo no vive en esta ciudad. Ese cielo que alguna vez vimos, de pendejos, en la ventana de la pieza, se fue. Dejó en su lugar un cadaver celeste, un cuerpo maquillado en un cajón de edificios.

Las almas de los marinos también duelen en esta ciudad. Los que alguna vez rompieron sus naves en la costa hoy vigilan atentos la derrota de unas personas demasiado anestesiadas para vivir. Inconcientes del destino que las acecha, que espera.

Foto

sábado, 11 de diciembre de 2010

Fotos

El subte inundó la estación. La gente completó el tedioso trámite de subir y bajar, con cara de sábado húmedo y vencido. Yo también subí. Mismo trámite, misma cara.
No sé si dos, tres o cuantas estaciones más allá, pero los vi en el rincón que forman la puerta y el respaldo del asiento simple, tan codiciado cuando uno está sólo. El resto de la gente no les prestaba demasiada atención, extrañamente.

Ella era hippie. O quería. Pantalón tipo bambula violeta, ojotas, y ese truco que dominan tan bien las mujeres de ponerse una remera sin mangas sobre una musculosa y lucir sexys. Carterita cruzada, pelo suelto, tatuaje. Sonreía mucho, una sonrisa sincera. Casi me la creí.
Él tenía short de fútbol, remera blanca, zapatillas con medias cortas. Mostraba las plumas, hacía caras, todo el cortejo.

Intercambiaron miradas, la respetuosa distancia corporal mínima apenas rota por algún manotazo amistoso o algún apretón de manos. Yo no los escuchaba, pero llegando a Boedo empezaron las despedidas.

Un beso con abrazo. Sonrisas, algún otro manotón de onda. Antes de que la puerta se abra, el propone un segundo beso, otra vez con abrazo. Ella accede, sin reticencias. Sin embargo, las mejillas se tocan, los hombros se rozan, pero de ahi para abajo hay una eternidad. En medio del tedioso trámite, él empieza a bajar, chocando de frente con las personas que se agolpaban por ocupar los pocos asientos que habían quedado libres. Un último saludo. Chau.

Ella se sentó en frente de mi lugar. Al lado de ella se sentó un veterano con 10 años más y varios pelos menos de los que su vestimenta pedía, casi a gritos. Se bajó (ella) en Emilio Mitre, hablando por teléfono.

martes, 30 de marzo de 2010

Es la política, Mauricio

Es realmente molesto escuchar que Macri dice que una propuesta que él va a enviar a la Legislatura debe "no politizarse".

Esto ES política, Mauricio. Es así. La disgresión técnica respecto de si deben o no haber limpiavidrios, trapitos o manifestantes encapuchados no existe, puesto que no se pueden obviar los elementos políticos sobre los que evaluarla. Es una decisión que parte del manejo político.

Entiendo que tal vez, él habla de "despartidizar". Ok, pero la democracia funciona por partidos. Los partidos toman decisiones desde cierta visión que es más o menos honesta intelectualmente, pero es tal. Entonces, si querés que una buena propuesta (suponiendo que esta lo fuese) sea aprobada en un contexto democrático, tenés que tener apoyo. Si nadie te apoya, no supiste hacer política. Y no vale decir "me ponen palos en la rueda"; ese discurso lo usan los K, y no es cierto en ninguno de los dos casos.

Y digo esto pero al mismo tiempo me parece bien que se busque la manera de "formalizar" a los trapitos (lo pongo entre comillas porque me refiero a una situación generalizada). Digo, darles un carnet, una cobertura, lo que se decida. Nunca pensé seriamente en un plan en este sentido, pero calculo que se puede. Y anunciar algo así, un plan y no sólo una amenaza contravencional, ESO es política. Es descubrir como funcionan las cosas, y tratar de que funcionen mejor.

Por otro lado, no quiero que sea presidente de nada un tipo que pregona la despolitización.

martes, 16 de febrero de 2010

Broma macabra

La desesperación de los matutinos porteños por la lluvia de ayer me hizo acordar a un mail que me mandó mi amigo Adrián. Él es de Villa Fiorito (sólo recordada cuando se habla de Maradona) y vive ahora en Villa Independencia, todo esto en Lomas de Zamora. Adrián es colega, y en julio pasado me mandó este mail que les trascribo a continuación. Aquí habla de Ingeniero Budge, otro barrio cercano a Fiorito, pero la realidad es compartida por muchísimas zonas de esta y otras ciudades.

Reproduzco el mail porque analizar las inundaciones con los piés secos me da vergüenza.

Dice Adrián:


"A las dos de la tarde de ayer me llegó este mensaje de texto al celular:


"Soy armando d ing Budge. Nos estamos inundando".

Armando Chávez es uno de los 4 millones que humaniza los números del déficit habitacional. El año pasado se juntó con 3700 como él, tomaron un terreno y fundaron el barrio 17 de Noviembre, desde donde escribe. Nos conocimos en marzo pasado, cuando di un curso de "Cronistas populares" en el que él escribió esta crónica:

"La calle Guaminí lentamente se cubre de agua. Y sigue lloviendo. El agua, en su recorrido hacia el canal Canadá, se despliega hacia el medio por la mugre de las zanjas que se apretuja en la entrada de las casas, como diciendo 'por acá no, este lugar es nuestro'.
Un vecino, sabiendo lo que va a pasar, intenta defender su territorio del agua intrusa. Pala en mano trata de destapar la desembocadura con el canal. La cosa es no rendirse, es una actitud ante el enemigo que tiene asegurada su victoria.

Otros vecinos hacen lo mismo con escombros, escurridores y bolsas de arena en las puertas, como queriendo ahuyentar esa masa uniforme que amenaza.

Deja de llover. Todo se aquieta. Un silencio que se puede oír se apodera del lugar. Los vecinos ya no luchan, están levantando sus cosas como pueden. El agua que hace un instante corría hacia el canal, ahora se mete por todos lados. La inundación es total. La calle es un espejo que va de vereda en vereda reflejando como una broma macabra la imagen deforme del barrio."

Solo alguien como Armando pudo haber hecho esa crónica. Porque sólo un inundado conoce la angustia de los pies mojados. En la casa del nogal desde donde se escribe esta otra nota que rememora a ese hombre de cincuenta y pico, también hubo agua. Por la vereda, los vecinos volvían de sus trabajos mojándose los muslos sin cámaras ni micrófonos.

La inundación devela la desgracia en replay de los que viven como Armando y los espejitos de colores de quienes creemos haber mejorado. ¿Por qué? Porque la sustancia no cambió. Pudimos haber comprado un terreno, una heladera, una cocina, un somier, un placard y un despensero de algarrobo. Pero la esencia es la misma: somos inundables.

Los inundables somos la mugre debajo de la alfombra nacional y popular, la desidia de los PRO y Contras, el mal endémico del que –por ser tal- ya no se habla en los medios de comunicación y nos devela lo que siempre fuimos.

Inundables. Esa es nuestra condición. La broma macabra de la que habla Armando.

El mensaje de texto que él mandó no fue un pedido de auxilio, no tenía desesperación ni urgencia. "Nos estamos inundando." Suena a desaliento, a resignación. Suena al "otra vez" del vaqueano de la tragedia. Y uno se lo puede imaginar levantando algún que otro mueble para que no lo moje el enemigo del que él habla en su crónica. Pero, ¿quién es el enemigo?

lunes, 28 de enero de 2008

Lección

Caminaba yo muy tranquilo por el andén de la estación Lomas de Zamora de la línea Roca, escuchando Divididos y preguntándome de que chica me iba a enamorar en el viaje de hoy, cuando noté que el publico femenino no era muy estimulante. Si, leyeron bien, yo vivo historias de amor platónicas en mis viajes, y me consta que no soy el único humano que lo hace.

En fin, el viaje hacia la gtan ciudad no fue gran cosa, y no hubo rapport con nadie.

Mi suerte cambió cuando, en el subte, en la linea C, vi a lo lejos una señorita de remerita rosada, que se transformó en objeto de mis miradas hasta llegar a Diagonal Norte. Una vez allí, ella fue en dirección de la línea D, en dirección norte, y yo en cambio me dirigí a la B. Por eso, cuando empecé a caminar el andén de la línea D dirección sur, indispensable para llegar a mi medio de transporte, empecé a mirar al andén de enfrente con la esperanza de una última mirada a mi ocasional y unilateral enamorada.

Sorpresa desagradable la mía cuando, en lugar de ver a mi amada, me llevé puesto a un tipo que observaba atentamente el mapa de la red. Sopresa porque ni siquiera estaba atento a lo que estaba adelante mío, y porque no me tropecé con una dama, sino con un pibe.

Moraleja: tengo que mirar menos...

martes, 15 de enero de 2008

Fotos

El tren viajaba lleno, en un horario en que el calor de enero parecía recrudecer. Ella estaba sentada en el primer asiento del primer vagón. Dormitaba en silencio, con la boca apenas cerrada. Ladeaba la cabeza hacia el pasillo, y se despertaba repentinamente, para volver a ubicarse contra el respaldo. Con sus manos acariciaba su panza, de no menos de 5 meses.

No era hermosa. Lucía cansada, como si el calor la afectara particularmente. Pero tenía labios formados, facciones esbeltas y piel bronceada. Puede decirse que era bonita. Pero eso no es lo importante.

En uno de sus repentinos movimientos, abrió los ojos y me miró. Es probable que se trate de una ilusión mía, pero tengo la impresión de que en ese momento, mostró una leve, levísima sonrisa ¿Puede ser?

domingo, 23 de diciembre de 2007

La Luna

"Hoy la luna me invita a seguir", canta el Cebolla, y tiene razón. La luna es solitaria, e invita a la soledad. A diferencia de su amante imposible, la relación con la luna (si tal cosa existe) es personal. Uno puede estar rodeado, pero frente a la luna, uno está solo.

En los lugares adonde puede verse el cielo de verdad, ese que tiene más estrellas que espacios vacíos, la luna domina la escena, y captura quienes la miran como las más hermosas sirenas atrapaban a los marinos y los llevaban a una apasionada perdición.

En cambio, las calles de la gran ciudad (elijan ustedes la gran ciudad que prefieran) se ocultan de la luna detrás de luminarias espantosas, faroles halógenos y luces fluorescentes.

Sin embargo, la luna asalta a los desprevenidos en calles arboladas o esquinas oscuras, y les hace sentir esa soledad intensa, brillante, casi como un abrazo helado y a la vez comfortable.

Los que sentimos esto alguna vez, los que caminamos dispuestos a que la luna se aproveche de nosotros, hemos tenido, aunque no sea por un instante, la dicha de sentir ese abrazo solitario. Pero, ya ven, la mayoría de nosotros ha olvidado a la luna, y por eso está tan sola la soledad.