Muchos de los posts de este blog están en plural. Pero este lo escribo yo, Nicolás Arturi.
Me encanta Uruguay. Me encanta ir allá, tengo amigos entrañables allá. Admiro el proceso político que están viviendo, un proceso que, creo, fue posible gracias a la concientización de los hermanos uruguayos, y gracias al empujón que Latinoamérica le dio a muchos procesos parecidos.
Se que muchos uruguayos desconfían de los argentinos. Y que les toma tiempo bajar esa guardia. Y considero, personalmente, que es un prejuicio que nos hemos ganado, de algún modo u otro.
Prefiero cualquier día a Pepe Mugica que a casi cualquier otro político. Considero que, con tipos como Pepe, es mucho más lo que se gana que lo que se pierde.
Pero a veces lo que se pierde es mucho.
Hago estas aclaraciones porque lo que voy a decir a continuación es en contra del Pepe. Y hasta ahora he hablado de él, pero no mucho, porque no da que hablar. Lo que, en un presidente de una república, es bueno, a mi gusto.
En 2010, el Pepe Mugica dio una serie de entrevistas que derivaron en un libro que se llamó "Coloquios", escrito por el periodista uruguayo Alfredo García. En el libro se editaron frases de Pepe respecto de la Argentina, como por ejemplo estas:
“Los Kirchner son peronistas patoteros”, Carlos Menem es un “ mafioso y ladrón”, los radicales son “muy buenos tipos, pero nabos”, y los argentinos son “ tarados” y tienen reacciones de “ histéricos, locos, y paranoicos”.
Hubieron varias desmentidas y aclaraciones. La oposición uruguaya, en plena campaña, salió a aprovechar el error de Pepe, y muchos en Uruguay creen que el balotaje al que tuvo que someterse Mugica fue desencadenado por el escándalo del libro. Wikipedia rescata el hecho.
La Murga La Mojigata le dedicó una parte de un cuplé en su espectáculo de 2010, uno de los más memorables que he visto en el Velódromo montevideano:
“Me gusta la gente / que cuando te habla / te mira a los ojos te mira de frente / y nada se calla / y da un reportaje / que sale en un libro y como un pelotudo / se va al balotaje”.
Las relaciones entre uruguayos y argentinos han sobrevivido a más de un quilombo. Y, estoy seguro, seguirán sobreviviendo. Lo que me preocupa es que el Frente Amplio pueda volver a sufir por el furcio del Pepe.
Y acá sale una distinción: no importa lo que un presidente de una república piense de otro presidente de otra república. Importa si lo dice en vivo o no. Si Pepe dice que Menem es mafioso y ladrón, por más que lo sea, no está bueno. Creo que ni Obama le dijo mafioso y ladrón a Ahmadinejad (aunque a lo mejor Bush si, pero bueno, justamente). Está claro, no estoy defendiendo al mafioso y ladrón de Menem! Pero yo no soy presidente.
Por eso mi deseo es que el Frente siga en Uruguay. Y que el Pepe siga siendo referencia en la política latinoamericana, como hasta ahora.
Me siento confiado de criticar al Pepe desde este lugar, porque él se permite criticarse. Y eso es muy bueno.
Cierro, entonces, con una frase de su cuño:
“no se achiquen compañeros, quiéranse mucho, pero no tanto para perdonarse las cagadas”
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viernes, 5 de abril de 2013
miércoles, 19 de enero de 2011
Que mi libro lo firme Pepe

Esto me lo pasaron por mail. No se si es de Pepe, pero suena a Pepe.
Educación: la tarea más grande
Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer.
Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo le queda el placer.
Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute.
¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente!
Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el Uruguay puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales.
No porque sea elegante sino porque es placentero.
Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar un plato de tallarines.
¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices!
Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de shopping centers.
En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos.
No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible.
Digo que también podemos pensar en un país donde la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción.
Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras. Vayan a Holanda y vean las ciudades repletas de bicicletas. Allí se van a dar cuenta de que el consumismo no es la elección de la verdadera aristocracia de la humanidad. Es la elección de los noveleros y los frívolos.
Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar pero también para ir a los conciertos o a los parques.
Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales.
Así que amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento.
En paralelo, mi modesta contribución va a ser tratar de que los uruguayos anden de bicicleteada en bicicleteada.
Y amigos, el puente entre este hoy y ese mañana que queremos tiene un nombre y se llama educación.
Y miren que es un puente largo y difícil de cruzar.
Porque una cosa es la retórica de la educación y otra cosa es que nos decidamos a hacer los sacrificios que implica lanzar un gran esfuerzo educativo y sostenerlo en el tiempo.
Las inversiones en educación son de rendimiento lento, no le lucen a ningún gobierno, movilizan resistencias y obligan a postergar otras demandas.
Pero hay que hacerlo.
Se lo debemos a nuestros hijos y nietos.
Y hay que hacerlo ahora, cuando todavía está fresco el milagro tecnológico de Internet y se abren oportunidades nunca vistas de acceso al conocimiento.
Yo me crié con la radio, vi nacer la televisión, después la televisión en colores, después las transmisiones por satélite.
Después resultó que en mi televisor aparecían cuarenta canales, incluidos los que trasmitían en directo desde Estados Unidos, España e Italia.
Después los celulares y después la computadora, que al principio sólo servía para procesar números.
Cada una de esas veces, me quedé con la boca abierta.
Pero ahora con Internet se me agotó la capacidad de sorpresa.
Me siento como aquellos humanos que vieron una rueda por primera vez.
O como los que vieron el fuego por primera vez.
Uno siente que le tocó en suerte vivir un hito en la historia.
Se están abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los museos; van a estar a disposición, todas las revistas científicas y todos los libros del mundo.
Y probablemente todas las películas y todas las músicas del mundo.
Es abrumador.
Por eso necesitamos que todos los uruguayos y sobre todo los uruguayitos sepan nadar en ese torrente.
Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua.
Lo conseguiremos si está sólida esa matriz intelectual de la que hablábamos antes.
Si nuestros chiquilines saben razonar en orden y saben hacerse las preguntas que valen la pena.
Es como una carrera en dos pistas, allá arriba en el mundo el océano de información, acá abajo preparándonos para la navegación trasatlántica.
Escuelas de tiempo completo, facultades en el interior, enseñanza terciaria masificada.
Y probablemente, inglés desde el preescolar en la enseñanza pública.
Porque el inglés no es el idioma que hablan los yanquis, es el idioma con el que los chinos se entienden con el mundo.
No podemos estar afuera. No podemos dejar afuera a nuestros chiquilines.
Esas son las herramientas que nos habilitan a interactuar con la explosión universal del conocimiento.
Este mundo nuevo no nos simplifica la vida, nos la complica..
Nos obliga a ir más lejos y más hondo en la educación.
No hay tarea más grande delante de nosotros.
José Mujica (Presidente de Uruguay)
Anécdota
Días atrás el periodista radial de una radio de Cap. Federal, llamado Negro Oro, hablando con Teté Coustarot, quien contaba que estaba comiendo en un pequeño restaurant de Colonia, cuando se apareció el Pepe con su mujer, en SU VW escarabajo del 81. Todo el mundo asombrado (menos los del restaurant, pues son concurrentes periódicos) Habló con todos. Todos los respetaron cuando almorzaban y al irse, saco su billetera y pagó como uno más . Teté llamó al mozo que la estaba atendiendo y le preguntó cómo es que le cobraban al Presidente de la República. ?? A lo que el mozo le contestó: si no lo hacemos, nos mata y no viene más.
De lo que ganan él como Presidente y su mujer como funcionaria, le donan el 70% a su partido. Cuando le preguntaron porqué , porque le debo a mi partido lo que soy y es norma. Además si hasta hoy pude vivir con $4.000 uruguayos y ahora entre mi Sra. y yo llegamos a los U$s 7.000 por mes. Para qué queremos más?
Foto
martes, 2 de marzo de 2010
Pepe de América
Ayer asumió Pepe Mujica. Mencionamos hace dos posts que el orgullo cívico que se sentía en Montevideo era envidiable. La estancia en la capital charrúa y la cercanía ideológica con el Frente Amplio ayudaron además a que se potencie ese sentimiento.
Hoy leemos algunos fragmentos de los discursos que el Pepe dio ayer, y nos quedamos con algunas frases:
- “Necesitamos gente que invierta y tenemos que darle garantía. Tiene que andar la economía. Debemos seguir construyendo una tierra acogedora que abra los brazos para todas las sociedades de América latina".
- “Nosotros no perdemos la esperanza de que haya una sola nación latinoamericana, desde el río Bravo hasta las Malvinas. Compartimos un dormitorio: el Mercosur. ¡Ay! El Mercosur será hasta que la muerte nos separe”
- “Que el Bicentenario nos encuentre con un Río de la Plata más angosto y despejados los caminos”.
Hoy leemos algunos fragmentos de los discursos que el Pepe dio ayer, y nos quedamos con algunas frases:
- “Necesitamos gente que invierta y tenemos que darle garantía. Tiene que andar la economía. Debemos seguir construyendo una tierra acogedora que abra los brazos para todas las sociedades de América latina".
- “Nosotros no perdemos la esperanza de que haya una sola nación latinoamericana, desde el río Bravo hasta las Malvinas. Compartimos un dormitorio: el Mercosur. ¡Ay! El Mercosur será hasta que la muerte nos separe”
- “Que el Bicentenario nos encuentre con un Río de la Plata más angosto y despejados los caminos”.
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