Familiares sufrieron recientemente un robo en un país Latinoamericano que no es Argentina ¿Qué familiares? ¿Qué país? ¿Qué les robaron? No viene al caso. Si no lo sabe, puede preguntarme por los medios correspondientes. Y si no puede, significa que no tiene necesidad de saberlo.
En 2012 publicamos una nota de las que más orgullo nos provocan acá en la Varietè, que es esta. En ella recorremos cuestiones relativas a la inseguridad: la sensación de inseguridad, que existe; las estadísticas, sus carencias, sus revelaciones; etcétera. Recomiendo que vuelvan a leerla, no porque sea linda, sino porque viene a cuento de lo que sigue.
2016. Muchas cosas han pasado en el continente. No sólo en América Latina sino en todo el continente, en Europa, y en muchos sitios más. Las características de la inseguridad varían regionalmente. Sin embargo, hay un tema común.
Es la violencia.
La violencia es maestra del disfraz. Aparece en muchos contextos, de formas muy diferentes. Violencia es de género. Es racial. Es religiosa. Violencia es verbal. Es económica. Violencia es no tener qué morfar. Es no tener futuro. La violencia cambia nariz, pone peluca, anteojos, y reaparece, en otros contextos. Fíjense que, cualquiera sea el país en el que usted lea esto, algunas "violencias" se aplican, y otras no.
Pero son todas la misma.
Muchos hablan de la seguridad desde la violencia. Para sentirse seguros, muchos proponen medidas drásticas. Violentas. "Cortar por lo sano". Pocos recuerdan que la violencia tiene una asombrosa capacidad para reproducirse a sí misma. Y que, cuando unos tratan con violencia, no hacen más que garantizar que, cuando se voltee la taba, van a ser tratados igual.
¿Por qué estamos en un mundo violento? Es cierto, vivimos un período de relativa paz (aunque prosperan guerras no declaradas, claro). Sin embargo, vivimos amenazados. No me refiero sólo a la inseguridad que acaba de sufrir mi familia, sino a todas las amenazas de violencia. De hecho, la "inseguridad", como se la llama, es un problema, pero no es el que me resulta más preocupante.
En todo caso, me preocupa cómo se encaran, cómo se resuelven los temas de violencia. Me preocupa encontrar los orígenes ¿Quiénes se benefician con esta violencia?
Este blog se declara en contra de toda violencia. Y, como blog escrito por humanos, se declara también culpable de, en algún semáforo, en algún intercambio, haber sido violento. Pide disculpas. Y promete intentar (y fallar e intentar y fallar e intentar) desactivar la violencia sin violencia.
Es un maravilloso compromiso con los que vienen atrás nuestro.
Mostrando entradas con la etiqueta política. Mostrar todas las entradas
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martes, 30 de agosto de 2016
viernes, 1 de julio de 2016
Relatos (Te lo dije, te lo dije!!)
Pequeña reivindicación para la Varietè.
Hoy en La Nación Jorge Liotti, jefe de Política del diario, firma esta nota. En ella describe lo que, a su juicio, es el "relato" de Cambiemos.
Aclaración: lo hace sin demasiado esmero. No abunda en detalles obvios, tan comunes en LN en épocas kirchneristas. Pero, nobleza obliga, lo hace, y no deja de señalar cuestiones que hoy por hoy están en boca de todos, como la inflación, las tarifas, el segundo semestre, etc.
En fin, se reconoce que la existencia de "relatos" no es exclusiva de ningún partido/grupo/usina de pensamiento, sino que es común a todos los actores de la política, por una cuestión que excede las ganas de contar las cosas como a uno le parece y que tiene más que ver con la imposibilidad de remitirse sólo a "la verdad".
Mejor dicho: siempre que uno expone sobre cuestiones de la realidad lo hace a partir de un relato, de un modo de ver las cosas, de un análisis previo. Siempre hay un prisma, siempre un filtro.
¿Por qué reivindicación? Porque nosotros esto ya lo dijimos hace un año y medio, señora, señor. Y así como comprar empaquetadito el relato del gobierno anterior era peligroso, será peligroso comprar el paquete amarillo.
Vamos, que pensar es importante. Y no es tan caro, todavía.
Hoy en La Nación Jorge Liotti, jefe de Política del diario, firma esta nota. En ella describe lo que, a su juicio, es el "relato" de Cambiemos.
Aclaración: lo hace sin demasiado esmero. No abunda en detalles obvios, tan comunes en LN en épocas kirchneristas. Pero, nobleza obliga, lo hace, y no deja de señalar cuestiones que hoy por hoy están en boca de todos, como la inflación, las tarifas, el segundo semestre, etc.
En fin, se reconoce que la existencia de "relatos" no es exclusiva de ningún partido/grupo/usina de pensamiento, sino que es común a todos los actores de la política, por una cuestión que excede las ganas de contar las cosas como a uno le parece y que tiene más que ver con la imposibilidad de remitirse sólo a "la verdad".
Mejor dicho: siempre que uno expone sobre cuestiones de la realidad lo hace a partir de un relato, de un modo de ver las cosas, de un análisis previo. Siempre hay un prisma, siempre un filtro.
¿Por qué reivindicación? Porque nosotros esto ya lo dijimos hace un año y medio, señora, señor. Y así como comprar empaquetadito el relato del gobierno anterior era peligroso, será peligroso comprar el paquete amarillo.
Vamos, que pensar es importante. Y no es tan caro, todavía.
miércoles, 17 de febrero de 2016
Voluntad política
No, pero si acá en la Varietè nos encanta meternos en quilombos, señora.
Acá se ha hablado mucho de los incentivos que tienen los políticos para hacer las cosas que hacen. A saber:
- La explicación básica del tema (básica acá significa "pobre", "elemental", y no "de base", claro)
- Un ejemplo internacional
- Opiniones de otros actores respecto de nuestra responsabilidad.
Sin embargo, íntimamente relacionado pero nunca mencionado aquí (ejemplo de la pobreza mencionada) encontramos la idea de voluntad política.
¿Eh?
Claro, la voluntad política. Las ganas que tienen los poderosos de hacer cosas que se estiman más o menos necesarias. A propósito de eso, encontramos una nota en Vox.com, que habla sobre este tema. Puntualmente, señala un estudio en el que una serie de científicos intentaron precisar este concepto.
Transcribimos y traducimos el concepto que menciona la nota:
"La voluntad política existe cuando 1) una cantidad suficiente de tomadores de decisiones 2) con un entendimiento común de un problema particular de la agenda formal 3) se compromete a apoyar 4) una solución potencialmente efectiva y percibida en común".
Entonces, respecto de 1), decimos que si se trata de una dictadura habitualmente la decisión de un solo tipo alcanza, mientras que en democracias, en general, hay caminos multitudinarios que deben respetarse (DNUs y demás están contemplados y tienen, en teoría, instancias de revisión, ponele)
Respecto de 2) ... tenemos el primer problema. Porque muchas veces el entendimiento común del problema se refiere a generalidades. Ejemplo: "hay que acabar con la inseguridad". Si, claro, no creo que haya nadie que utilice la frase "tienen que haber más asesinatos" como slogan de campaña. Pero, como la mayoría de los problemas, las facetas a abarcar son varias, y ahi aparecen las diferencias.
El 3) es donde empiezan a aparecer los incentivos ¿Que compromiso tiene un político para con determinado problema, más allá de que acuerde en el entendimiento de tal? En muchos casos, se trata de los inventivos que les dan sus votantes, su partido, sus alianzas, etc. Si estamos de acuerdo en que la basura es un problema, pero en la lista de problemas que preocupan a los ciudadanos aparecen la inflación y la seguridad, ¿cuál vamos a atender primero?
El 4) Acá se pudre. ¿Como resolvemos la basura? Tiremosla al mar. Quemémosla ¿Como solucionamos la inseguridad? Démosle un revólver a cada ciudadano de bien. Que se yo.
Esto es problemático, porque los qué se perciben, pero los cómo responden a variables más amplias e incluso a veces taimadas, escondidas.
Por otro lado, muchas veces la voluntad política se utiliza por estos lares como sinónimo de excepción. "Con voluntad política todo se puede". Y a cagarse en los reglamentos. Esto también es un problema, porque los problemas que se solucionan con voluntad política pueden quedar atados con alambre y desbaratarse ni bien la "voluntad" cambie.
Por supuesto de ninguna manera se agota este tema. Simplemente se trata de enunciarlo, y apenas más.
Acá se ha hablado mucho de los incentivos que tienen los políticos para hacer las cosas que hacen. A saber:
- La explicación básica del tema (básica acá significa "pobre", "elemental", y no "de base", claro)
- Un ejemplo internacional
- Opiniones de otros actores respecto de nuestra responsabilidad.
Sin embargo, íntimamente relacionado pero nunca mencionado aquí (ejemplo de la pobreza mencionada) encontramos la idea de voluntad política.
¿Eh?
Claro, la voluntad política. Las ganas que tienen los poderosos de hacer cosas que se estiman más o menos necesarias. A propósito de eso, encontramos una nota en Vox.com, que habla sobre este tema. Puntualmente, señala un estudio en el que una serie de científicos intentaron precisar este concepto.
Transcribimos y traducimos el concepto que menciona la nota:
"La voluntad política existe cuando 1) una cantidad suficiente de tomadores de decisiones 2) con un entendimiento común de un problema particular de la agenda formal 3) se compromete a apoyar 4) una solución potencialmente efectiva y percibida en común".
Entonces, respecto de 1), decimos que si se trata de una dictadura habitualmente la decisión de un solo tipo alcanza, mientras que en democracias, en general, hay caminos multitudinarios que deben respetarse (DNUs y demás están contemplados y tienen, en teoría, instancias de revisión, ponele)
Respecto de 2) ... tenemos el primer problema. Porque muchas veces el entendimiento común del problema se refiere a generalidades. Ejemplo: "hay que acabar con la inseguridad". Si, claro, no creo que haya nadie que utilice la frase "tienen que haber más asesinatos" como slogan de campaña. Pero, como la mayoría de los problemas, las facetas a abarcar son varias, y ahi aparecen las diferencias.
El 3) es donde empiezan a aparecer los incentivos ¿Que compromiso tiene un político para con determinado problema, más allá de que acuerde en el entendimiento de tal? En muchos casos, se trata de los inventivos que les dan sus votantes, su partido, sus alianzas, etc. Si estamos de acuerdo en que la basura es un problema, pero en la lista de problemas que preocupan a los ciudadanos aparecen la inflación y la seguridad, ¿cuál vamos a atender primero?
El 4) Acá se pudre. ¿Como resolvemos la basura? Tiremosla al mar. Quemémosla ¿Como solucionamos la inseguridad? Démosle un revólver a cada ciudadano de bien. Que se yo.
Esto es problemático, porque los qué se perciben, pero los cómo responden a variables más amplias e incluso a veces taimadas, escondidas.
Por otro lado, muchas veces la voluntad política se utiliza por estos lares como sinónimo de excepción. "Con voluntad política todo se puede". Y a cagarse en los reglamentos. Esto también es un problema, porque los problemas que se solucionan con voluntad política pueden quedar atados con alambre y desbaratarse ni bien la "voluntad" cambie.
Por supuesto de ninguna manera se agota este tema. Simplemente se trata de enunciarlo, y apenas más.
viernes, 5 de febrero de 2016
Otro éxito de la ONU
La Varietè es enemiga acérrima de la ONU. Claramente, a la ONU le importa poco menos que un rábano, pero ese no es motivo para cejar en nuestra constante denuncia respecto de la inutilidad de la unión de naciones. Recapitulemos:
- 2007: La ONU anuncia su decimoquinto rechazo al bloqueo estadounidense a Cuba. Resultado? Estados Unidos siguió bloqueando a Cuba, y si bien la relación se relajó, el bloqueo aun sigue.
- 2009: Honduras sufre un golpe institucional. La ONU mira atentamente.
- 2009: La ONU vuelve a anunciar el rechazo al bloqueo, con 187 votos sobre 192. El bloqueo se detiene a beber mojito, y sigue como siempre.
- 2011: La UNESCO acepta a Palestina como nación. Israel se enoja. Estados Unidos desfinancia a la entidad. La ONU... la ONU se junta a tomar el té.
Llegamos a 2016. Julian Assange, creador de Wikileaks, permanece desde 2012 asilado en la embajada de Ecuador en Londres, debido a un pedido de extradición de la justicia sueca. Ecuador le da asilo, pero Londres no permite que Assange salga y amenaza con detenerlo y extraditarlo.
El contexto es que Assange, por medio de Wikileaks, les complicó la vida a varios gobiernos, con denuncias tremendas. De hecho, una de sus informantes, Chelsea Manning, cumple una condena de 35 años de prisión, por denunciar las terribles violaciones y los chanchullos secretos de muchos poderosos.
Expertos de la ONU afirmaron que la detención de Assange es ILEGAL. O sea, está mal que lo detengan en las actuales condiciones, y deben liberarlo. En ese contexto, Assange pide que lo liberen.
Ya está ¿no? Assange, salí tranquilo, reservate una mesa en un restaurant, la ONU te banca ¿nosierto?
Jeje. Chichipíos.
La decisión de la ONU no es legalmente vinculante!! Tanto el Reino Unido como Suecia dijeron algo así como "todo bien con la ONU, comemos asado cuando quieran, pero si lo agarramos a Assange va para adentro".
Sabemos cuánta plata cuesta sostener los continuados éxitos de la ONU?
- 2007: La ONU anuncia su decimoquinto rechazo al bloqueo estadounidense a Cuba. Resultado? Estados Unidos siguió bloqueando a Cuba, y si bien la relación se relajó, el bloqueo aun sigue.
- 2009: Honduras sufre un golpe institucional. La ONU mira atentamente.
- 2009: La ONU vuelve a anunciar el rechazo al bloqueo, con 187 votos sobre 192. El bloqueo se detiene a beber mojito, y sigue como siempre.
- 2011: La UNESCO acepta a Palestina como nación. Israel se enoja. Estados Unidos desfinancia a la entidad. La ONU... la ONU se junta a tomar el té.
Llegamos a 2016. Julian Assange, creador de Wikileaks, permanece desde 2012 asilado en la embajada de Ecuador en Londres, debido a un pedido de extradición de la justicia sueca. Ecuador le da asilo, pero Londres no permite que Assange salga y amenaza con detenerlo y extraditarlo.
El contexto es que Assange, por medio de Wikileaks, les complicó la vida a varios gobiernos, con denuncias tremendas. De hecho, una de sus informantes, Chelsea Manning, cumple una condena de 35 años de prisión, por denunciar las terribles violaciones y los chanchullos secretos de muchos poderosos.
Expertos de la ONU afirmaron que la detención de Assange es ILEGAL. O sea, está mal que lo detengan en las actuales condiciones, y deben liberarlo. En ese contexto, Assange pide que lo liberen.
Ya está ¿no? Assange, salí tranquilo, reservate una mesa en un restaurant, la ONU te banca ¿nosierto?
Jeje. Chichipíos.
La decisión de la ONU no es legalmente vinculante!! Tanto el Reino Unido como Suecia dijeron algo así como "todo bien con la ONU, comemos asado cuando quieran, pero si lo agarramos a Assange va para adentro".
Sabemos cuánta plata cuesta sostener los continuados éxitos de la ONU?
miércoles, 20 de enero de 2016
Poliladron
Mucho se ha dicho en estos días respecto del accionar policial en conflictos sociales. A decir verdad, es un tema del que siempre se habla mucho.
Esta semana Beatriz Sarlo, intelectual autoreconocida de izquierdas, habitual columnista en La Nación y para nada identificada con el kirchnerismo, dijo esto nada menos que en el diario Clarín:
"Los piquetes no nacieron en este país porque a la gente le gustaba salir a las 10 de la mañana del fondo de Isidro Casanova para caminar hasta el centro de Buenos Aires. Iban cargando esos chicos porque había una necesidad de movilización. Es decir que, frente a grandes problemas y grandes carencias, hay una sociedad que se moviliza. La Argentina tuvo varios tipos de movilizaciones en la última década. Por un lado, la de los piqueteros, que no se resume sólo a punterismo-clientelismo. Yo marché con ellos y vi que nadie lo hacía sino por una extrema necesidad económica. Y reclamando soluciones. Algunas recibieron en estos 12 años, otras no. Después hubo otro tipo de movilización de las capas medias, lo que se conoce como cacerolazos, y, desde los años ‘70, las movilizaciones por los derechos humanos, bastante más peligrosas, y que si bien eran minoritarias, fueron crecientes. O sea que la sociedad reacciona según los sectores y las necesidades, y no hay tal cosa como “la” sociedad. La ocupación del espacio público es un derecho verdaderamente fundamental como derecho de expresión social y política, por eso a mí la frase de “así como hay derecho a ocupar el espacio público hay derecho a transitar”, me parece banal. Lo que hay en una sociedad es conflicto y hay que ver cómo la política lo resuelve" (las negritas son mías).
Se trata de una mirada interesante, que resalta algo que creemos fundamental: la ocupación del espacio público es, muchas veces, síntoma de un conflicto social del que la política tiene que hacerse cargo. Y vean que aquí incorporamos dentro de la misma categoría a piquetes, cacerolazos, etc.
Varios son los actores que intervienen en los conflictos, no sólo la policía. Pero analizamos su tarea, porque hay un elemento que nos sorprende: se entiende que las fuerzas policiales deben, o bien reprimir, o bien observar. Aclaro que no soy, ni de cerca, especialista. Pero da esa impresión.
Me pregunto: ¿Es correcta esa dicotomía? ¿O es falsa?
Hace un tiempo posteamos una serie de 9 principios escritos por la Policía Metropolitana de Londres en 1829, a propósito de desafortunadas declaraciones del entonces secretario de Seguridad Sergio Berni. Entre esos principios, el número 6 declara "Usar la fuerza física sólo cuando el ejercicio de la persuasión, el consejo y la advertencia es insuficiente para obtener la cooperación del público para restaurar el orden o conseguir que se cumpla la ley; y en ese caso sólo usar el mínimo grado de fuerza física necesario en cada ocasión para conseguir el objetivo de la policía".
A la vista de muchas imágenes de diferentes conflictos recientes (del último año, si, pero especialmente del último mes) me da la impresión de que la persuasión, el consejo y la advertencia brillaron por su ausencia. Y que el uso de fuerza física fue bastante más que "el mínimo".
En todos lados se cuecen habas
En los Estados Unidos el problema de la violencia policial es muy agudo, y suma un componente: las diferencias raciales. Muchos candidatos presidenciales azuzan estas diferencias, y reciben apoyos que en otros paises serían impensados. Por lo que el "profiling" (algo asi como "portación de cara") se vuelve un problema tremendo.
Frente a eso, esta semana en el Late Show de Stephen Colbert entrevistaron a DeRay Mckesson, uno de los impulsores de la llamada "Campaign Zero" (Campaña Cero). Se trata de un esfuerzo para lograr reducir y eliminar la violencia policial. Desde la campaña proponen 10 soluciones, que van desde limitar el uso de la fuerza hasta aumentar y mejorar el entrenamiento de los oficiales.
Ahora bien, volvemos al pago chico ¿Podría ser que, frente a una marcha/piquete/cacerolazo/ la policía tuviese las herramientas para, en todos los casos, utilizar la no violencia como primera medida, y no recurrir a la fuerza sino en aquellos casos en los que es absoluta e indispensablemente necesario? Entiendo que en ocasiones el uso de la fuerza puede ser la única alternativa. Pero aún entonces, puede ser que se logre analizar la situación con más precisión, para no utilizar más violencia de la que cada intervención reclama.
Y hago una aclaración más: esto no es una forma de limitar el accionar policial. Se trata de adaptarlo. De modernizarlo, si quieren.
Porque, por otro lado, quienes realmente requieren del accionar policial, no suelen cortar la calle. Quienes roban y matan lo hacen fuera de la vista y, muchas veces, con la anuencia del poder de turno.
Esta semana Beatriz Sarlo, intelectual autoreconocida de izquierdas, habitual columnista en La Nación y para nada identificada con el kirchnerismo, dijo esto nada menos que en el diario Clarín:
"Los piquetes no nacieron en este país porque a la gente le gustaba salir a las 10 de la mañana del fondo de Isidro Casanova para caminar hasta el centro de Buenos Aires. Iban cargando esos chicos porque había una necesidad de movilización. Es decir que, frente a grandes problemas y grandes carencias, hay una sociedad que se moviliza. La Argentina tuvo varios tipos de movilizaciones en la última década. Por un lado, la de los piqueteros, que no se resume sólo a punterismo-clientelismo. Yo marché con ellos y vi que nadie lo hacía sino por una extrema necesidad económica. Y reclamando soluciones. Algunas recibieron en estos 12 años, otras no. Después hubo otro tipo de movilización de las capas medias, lo que se conoce como cacerolazos, y, desde los años ‘70, las movilizaciones por los derechos humanos, bastante más peligrosas, y que si bien eran minoritarias, fueron crecientes. O sea que la sociedad reacciona según los sectores y las necesidades, y no hay tal cosa como “la” sociedad. La ocupación del espacio público es un derecho verdaderamente fundamental como derecho de expresión social y política, por eso a mí la frase de “así como hay derecho a ocupar el espacio público hay derecho a transitar”, me parece banal. Lo que hay en una sociedad es conflicto y hay que ver cómo la política lo resuelve" (las negritas son mías).
Se trata de una mirada interesante, que resalta algo que creemos fundamental: la ocupación del espacio público es, muchas veces, síntoma de un conflicto social del que la política tiene que hacerse cargo. Y vean que aquí incorporamos dentro de la misma categoría a piquetes, cacerolazos, etc.
Varios son los actores que intervienen en los conflictos, no sólo la policía. Pero analizamos su tarea, porque hay un elemento que nos sorprende: se entiende que las fuerzas policiales deben, o bien reprimir, o bien observar. Aclaro que no soy, ni de cerca, especialista. Pero da esa impresión.
Me pregunto: ¿Es correcta esa dicotomía? ¿O es falsa?
Hace un tiempo posteamos una serie de 9 principios escritos por la Policía Metropolitana de Londres en 1829, a propósito de desafortunadas declaraciones del entonces secretario de Seguridad Sergio Berni. Entre esos principios, el número 6 declara "Usar la fuerza física sólo cuando el ejercicio de la persuasión, el consejo y la advertencia es insuficiente para obtener la cooperación del público para restaurar el orden o conseguir que se cumpla la ley; y en ese caso sólo usar el mínimo grado de fuerza física necesario en cada ocasión para conseguir el objetivo de la policía".
A la vista de muchas imágenes de diferentes conflictos recientes (del último año, si, pero especialmente del último mes) me da la impresión de que la persuasión, el consejo y la advertencia brillaron por su ausencia. Y que el uso de fuerza física fue bastante más que "el mínimo".
En todos lados se cuecen habas
En los Estados Unidos el problema de la violencia policial es muy agudo, y suma un componente: las diferencias raciales. Muchos candidatos presidenciales azuzan estas diferencias, y reciben apoyos que en otros paises serían impensados. Por lo que el "profiling" (algo asi como "portación de cara") se vuelve un problema tremendo.
Frente a eso, esta semana en el Late Show de Stephen Colbert entrevistaron a DeRay Mckesson, uno de los impulsores de la llamada "Campaign Zero" (Campaña Cero). Se trata de un esfuerzo para lograr reducir y eliminar la violencia policial. Desde la campaña proponen 10 soluciones, que van desde limitar el uso de la fuerza hasta aumentar y mejorar el entrenamiento de los oficiales.
Ahora bien, volvemos al pago chico ¿Podría ser que, frente a una marcha/piquete/cacerolazo/ la policía tuviese las herramientas para, en todos los casos, utilizar la no violencia como primera medida, y no recurrir a la fuerza sino en aquellos casos en los que es absoluta e indispensablemente necesario? Entiendo que en ocasiones el uso de la fuerza puede ser la única alternativa. Pero aún entonces, puede ser que se logre analizar la situación con más precisión, para no utilizar más violencia de la que cada intervención reclama.
Y hago una aclaración más: esto no es una forma de limitar el accionar policial. Se trata de adaptarlo. De modernizarlo, si quieren.
Porque, por otro lado, quienes realmente requieren del accionar policial, no suelen cortar la calle. Quienes roban y matan lo hacen fuera de la vista y, muchas veces, con la anuencia del poder de turno.
jueves, 10 de diciembre de 2015
Ideas vivas
Yo creo en la honestidad intelectual de las personas ¿Está mal?
Yo tengo mi opinión. Durante la existencia de este blog he criticado lo que me parecía criticable, de quién fuera. Como muestra, varios links que señalan cuestiones que me parecen erradas, chotas, etc.
Más allá de las críticas, hubiese preferido que no gane Macri. Lo vivo en la Ciudad, lo anticipo en las personas que conforman su equipo. Es una de esas veces en que lo mejor será que esté equivocado, y que el PRO haga un gran gobierno.
No es que Scioli me hubiese hecho más feliz. Soy de la Provincia de Buenos Aires. No me olvidé de eso. Creo que con Scioli podría haber habido más espacio para defender ciertas cuestiones que merecen ser defendidas. Pero ni siquiera estoy seguro de eso, tampoco.
Tampoco otros que en su momento fueron mencionados como posibles candidatos del kirchnerismo. De hecho, mi voto en primera vuelta fue a Nicolás Del Caño; igual que hace tiempo, mi voto fue a la izquierda.
Sin embargo, han visto, hablo poco de mis elecciones personales. Las establecí arriba como para sacarlas del medio. Pero me interesan más los fenómenos generales.
Como fenómeno general, no puedo evitar mencionar (y sorprenderme ante) esta cosa que sugiere que es de pelotudo/cheto/planero/choripanero/garca/ pensar diferente. Me preocupa mucho, pero en serio.
Un gran amigo, docente, y catequista, me dijo una vez, cuando yo era un jovenzuelo y mi fe católica flaqueaba, que "una fe sin dudas es una fe muerta". Él, creyente, tenía dudas todos los días, pero su fe, aunque flaqueaba, se fortalecía de esas dudas.
Más allá de que la comparación con la fe puede no ser exacta, rescato esto: la idea de estar siempre pensando "¿y si no tengo razón? ¿y si estoy pifiando?"
"La duda es uno de los nombres de la inteligencia", dicen que dijo Borges. Sin embargo no nos permitimos dudar. Y aquí no acepto la tercera persona. A nadie le "impiden" pensar. Es más cómodo, es más fácil, es más barato. Pero no está prohibido.
Sin embargo, a nadie le cabe duda de que quienes apoyan a Macri son "La Patria Sojera", "Garcas de Recoleta"; y quienes ayer llenaron la Plaza de Mayo en apoyo a Cristina son "Acomodaticios", "La Cámpora", "Planeros", etc. Por supuesto, luego de eso todos llaman a la unidad y cantan "Argentina, Argentina" a viva voz.
Yo podría decir que admiro sus convicciones. Pero sería mentira. En el fondo, sospecho de ellas. Sospecho de aquellos que, en ningún momento, expresaron una duda, realizaron una crítica, señalaron un error en su espacio. Sospecho de quienes creen que cualquier cambio será mejor.
Dudo, bah.
Dudo y me pregunto y me informo y opino y acierto y escucho y me equivoco y vuelvo a dudar.
Probablemente no haré ningún aporte fundamental a la sociedad moderna, seguramente no me da el cuero. Pero no le voy a sacar el cuerpo a la responsabilidad que tengo de pensar colectivamente por mi país. Una responsabilidad que tengo porque tengo laburo, tengo casa, morfo todos los días, me ducho cuando yo quiero, y pude estudiar sin preocuparme por la guita.
Los invito a dudar. Los invito a preguntarse si no estarán equivocados. Lo que no significa dejarse convencer. Ni dejar de luchar por las convicciones.
Significa, como decía mi amigo Daniel, no permitir que se nos mueran las ideas.
Yo tengo mi opinión. Durante la existencia de este blog he criticado lo que me parecía criticable, de quién fuera. Como muestra, varios links que señalan cuestiones que me parecen erradas, chotas, etc.
Más allá de las críticas, hubiese preferido que no gane Macri. Lo vivo en la Ciudad, lo anticipo en las personas que conforman su equipo. Es una de esas veces en que lo mejor será que esté equivocado, y que el PRO haga un gran gobierno.
No es que Scioli me hubiese hecho más feliz. Soy de la Provincia de Buenos Aires. No me olvidé de eso. Creo que con Scioli podría haber habido más espacio para defender ciertas cuestiones que merecen ser defendidas. Pero ni siquiera estoy seguro de eso, tampoco.
Tampoco otros que en su momento fueron mencionados como posibles candidatos del kirchnerismo. De hecho, mi voto en primera vuelta fue a Nicolás Del Caño; igual que hace tiempo, mi voto fue a la izquierda.
Sin embargo, han visto, hablo poco de mis elecciones personales. Las establecí arriba como para sacarlas del medio. Pero me interesan más los fenómenos generales.
Como fenómeno general, no puedo evitar mencionar (y sorprenderme ante) esta cosa que sugiere que es de pelotudo/cheto/planero/choripanero/garca/ pensar diferente. Me preocupa mucho, pero en serio.
Un gran amigo, docente, y catequista, me dijo una vez, cuando yo era un jovenzuelo y mi fe católica flaqueaba, que "una fe sin dudas es una fe muerta". Él, creyente, tenía dudas todos los días, pero su fe, aunque flaqueaba, se fortalecía de esas dudas.
Más allá de que la comparación con la fe puede no ser exacta, rescato esto: la idea de estar siempre pensando "¿y si no tengo razón? ¿y si estoy pifiando?"
"La duda es uno de los nombres de la inteligencia", dicen que dijo Borges. Sin embargo no nos permitimos dudar. Y aquí no acepto la tercera persona. A nadie le "impiden" pensar. Es más cómodo, es más fácil, es más barato. Pero no está prohibido.
Sin embargo, a nadie le cabe duda de que quienes apoyan a Macri son "La Patria Sojera", "Garcas de Recoleta"; y quienes ayer llenaron la Plaza de Mayo en apoyo a Cristina son "Acomodaticios", "La Cámpora", "Planeros", etc. Por supuesto, luego de eso todos llaman a la unidad y cantan "Argentina, Argentina" a viva voz.
Yo podría decir que admiro sus convicciones. Pero sería mentira. En el fondo, sospecho de ellas. Sospecho de aquellos que, en ningún momento, expresaron una duda, realizaron una crítica, señalaron un error en su espacio. Sospecho de quienes creen que cualquier cambio será mejor.
Dudo, bah.
Dudo y me pregunto y me informo y opino y acierto y escucho y me equivoco y vuelvo a dudar.
Probablemente no haré ningún aporte fundamental a la sociedad moderna, seguramente no me da el cuero. Pero no le voy a sacar el cuerpo a la responsabilidad que tengo de pensar colectivamente por mi país. Una responsabilidad que tengo porque tengo laburo, tengo casa, morfo todos los días, me ducho cuando yo quiero, y pude estudiar sin preocuparme por la guita.
Los invito a dudar. Los invito a preguntarse si no estarán equivocados. Lo que no significa dejarse convencer. Ni dejar de luchar por las convicciones.
Significa, como decía mi amigo Daniel, no permitir que se nos mueran las ideas.
martes, 10 de noviembre de 2015
Autocrítica
Como siempre aclaramos, la Varietè de ninguna manera se propone agotar el tema que hoy nos convoca. Somos un blog, no la Enciclopedia Británica.
Precisamente nos convoca la autocrítica. Motivan la elección dos sucesos, principalmente.
El primero es el partido por la final de la Copa Argentina, que ganó Boca sobre Rosario Central, y en el que el árbitro, Diego Ceballos, cobró penal a favor de Boca por una falta que un defensor de Central realizó fuera del área. Para quienes no saben de fútbol, esta es una de las guarangadas más grandes que puede cometer un árbitro, con el agravante de que Ceballos estaba bien ubicado y la falta fue por lo menos un metro afuera del área.
No vamos a hablar de otras jugadas polémicas, que las hubo. Tampoco de la autocrítica del árbitro, que admitió que se equivocó, y que fue echado de su laburo.
Vamos a hablar de la autocrítica de los hinchas. Nosotros.
Muchos hinchas de Boca reconocieron que el triunfo quedó manchado. Ganar un trofeo envuelto en tanta polémica, en un país de suspicaces selectivos, es una cagada. Muchos terminaron con sabor agridulce, porque consideraban que Boca había sido el mejor de la temporada (coincidimos) y que merecía demostrarlo por las buenas. Y no estamos hablando de simpatizantes, sino de hinchas hinchas, que sin embargo se permitieron espacio para criticar.
Ahora, muchísimos, demasiados, hinchas de Boca, adoptaron posiciones al menos preocupantes. Muchos recordaron todas las veces en las que un árbitro le jugó una mala pasada a Boca, desde el inicio del amateurismo. Muchos recordaron particularmente los hechos recientes en los partidos eliminatorios de copas internacionales que enfrentaron al xeneize con su archirrrrrrrival River, que a ojos de Boca fueron una injusticia total. Muchos cargaron contra los jugadores e hinchas de Central.
Inclusive algunos ensayaron disculpas al árbitro, y vieron penales hasta que las repeticiones, bien entrado el lunes, los obligaron a retractarse. Otros ensayaron una especie de ninguneada: "LTA".
Como este evento, puedo mencionar al menos uno en los últimos 18 meses que avergüence a cada uno de los equipos "grandes" de Primera División. Quiero decir, no cargamos contra Boca, que además verdaderamente fue un gran equipo en toda la temporada.
Me da la impresión de que muchos de los que integran este segundo grupo entienden que reconocer las circunstancias anómalas en las que ganaron un torneo implica de alguna manera negar y desmerecer lo que se consiguió. Pasó algo similar con los jugadores de Boca, que con excepciones honrosas, decidieron esta vez no hablar del árbitro, defenderlo, o negar. "Nadie quiere ganar una Copa así", y sin embargo la Copa pasará a las vitrinas de Boca, como todas las demás que ganó el club de la ribera, aún aquellas en buena ley, que son una amplia mayoría.
Cortamos este primer punto, y pasamos al segundo
La autocrítica en la política. El candidato a presidente del FPV, Daniel Scioli, aseguró que, entre sus condiciones destacables, está la capacidad de hacer autocrítica. Esto responde al reclamo de un sector que sostiene que el gobierno actual carece de tal capacidad (no estamos diciendo si coincidimos o no. Estamos señalando una tendencia).
Su contrincante, Mauricio Macri, no tuvo la necesidad de hacer semejante aclaración. (Otra vez, no decimos si esto está bien o mal, simplemente entendemos que, por algún motivo, el mismo sector que pide autocrítica de un lado no lo cree necesario del otro).
Ahora bien, otra vez, sobran ejemplos. Utilizamos éste por ser el que está más vigente.
Más allá de la tendencia que señalamos, creemos que la autocrítica es una de esas cosas que, como "el cambio", todos piden, hasta que sucede. Y esto es así porque, al igual que con el cambio, no todo el mundo comprende bien lo que significa, lo que implica la autocrítica.
Declamar capacidades autocríticas es relativamente sencillo. Pruébelo en su casa. Mirese al espejo y diga "yo tengo autocrítica".
Muy distinto es analizar lo que uno hace, ver en qué se equivocó, e intentar cambiar.
"Tenían razón. Nos mandamos un moco. Prometemos solucionarlo". Ojalá vivamos para ver que esa frase sea habitual en políticos. Por el momento, no creemos que prenda demasiado. (Ojo, que esto sucede a escala casi global, no es un invento argentino).
Y acá unimos puntos. El político no reconoce errores por el mismo motivo por el que el hincha dice haber visto penal en una jugada fuera del área. Porque supone que eso desmerece el resto de su gestión.
Y principalmente porque, tanto que nos gusta la autocrítica, todos los demás estamos esperando que alguien reconozca su error para sacudirle precisamente ahi. Todos con el salero en la mano, esperando que los demás muestren sus heridas.
No somos de citar las santas escrituras, pero la verdad, muchachos, el que esté libre de pecado que tire el primer redoblante. Una frase que significa, no que todos somos culpables, sino que no hay que escupir para arriba. Y además, una vez entendido esto, uno deja de concentrarse en pequeñeces, y pasa a leer las cosas de un modo más general, más colectivo, más conciente.
Si vamos a andar buscando las cagadas que se mandó el otro, las vamos a encontrar. Siempre. Y vamos a seguir dando vueltas en círculos. Entonces redoblantes, gases pimienta, penales fuera del área nos tienen empantanados. Y gobiernos sin autocrítica sucedidos por gobiernos sin autocrítica, porque con autocrítica no se ganan elecciones, y el laburo de los políticos (acá lo decimos siempre) es GANAR ELECCIONES.
Si premiamos la autocrítica, y la consiguiente acción para modificar el error, de a poco todos van a dejar de tirar piedras. Y los hinchas, en vez de vitorear al pillo que se tira, van a aplaudir al que, sabiendo que el penal es injusto, lo patea afuera.
PD: ¿Utópico? ¿Naif? ¿Irreal? No lo sé, puede ser. Pero ¿no vale la pena pensarlo?
Precisamente nos convoca la autocrítica. Motivan la elección dos sucesos, principalmente.
El primero es el partido por la final de la Copa Argentina, que ganó Boca sobre Rosario Central, y en el que el árbitro, Diego Ceballos, cobró penal a favor de Boca por una falta que un defensor de Central realizó fuera del área. Para quienes no saben de fútbol, esta es una de las guarangadas más grandes que puede cometer un árbitro, con el agravante de que Ceballos estaba bien ubicado y la falta fue por lo menos un metro afuera del área.
No vamos a hablar de otras jugadas polémicas, que las hubo. Tampoco de la autocrítica del árbitro, que admitió que se equivocó, y que fue echado de su laburo.
Vamos a hablar de la autocrítica de los hinchas. Nosotros.
Muchos hinchas de Boca reconocieron que el triunfo quedó manchado. Ganar un trofeo envuelto en tanta polémica, en un país de suspicaces selectivos, es una cagada. Muchos terminaron con sabor agridulce, porque consideraban que Boca había sido el mejor de la temporada (coincidimos) y que merecía demostrarlo por las buenas. Y no estamos hablando de simpatizantes, sino de hinchas hinchas, que sin embargo se permitieron espacio para criticar.
Ahora, muchísimos, demasiados, hinchas de Boca, adoptaron posiciones al menos preocupantes. Muchos recordaron todas las veces en las que un árbitro le jugó una mala pasada a Boca, desde el inicio del amateurismo. Muchos recordaron particularmente los hechos recientes en los partidos eliminatorios de copas internacionales que enfrentaron al xeneize con su archirrrrrrrival River, que a ojos de Boca fueron una injusticia total. Muchos cargaron contra los jugadores e hinchas de Central.
Inclusive algunos ensayaron disculpas al árbitro, y vieron penales hasta que las repeticiones, bien entrado el lunes, los obligaron a retractarse. Otros ensayaron una especie de ninguneada: "LTA".
Como este evento, puedo mencionar al menos uno en los últimos 18 meses que avergüence a cada uno de los equipos "grandes" de Primera División. Quiero decir, no cargamos contra Boca, que además verdaderamente fue un gran equipo en toda la temporada.
Me da la impresión de que muchos de los que integran este segundo grupo entienden que reconocer las circunstancias anómalas en las que ganaron un torneo implica de alguna manera negar y desmerecer lo que se consiguió. Pasó algo similar con los jugadores de Boca, que con excepciones honrosas, decidieron esta vez no hablar del árbitro, defenderlo, o negar. "Nadie quiere ganar una Copa así", y sin embargo la Copa pasará a las vitrinas de Boca, como todas las demás que ganó el club de la ribera, aún aquellas en buena ley, que son una amplia mayoría.
Cortamos este primer punto, y pasamos al segundo
La autocrítica en la política. El candidato a presidente del FPV, Daniel Scioli, aseguró que, entre sus condiciones destacables, está la capacidad de hacer autocrítica. Esto responde al reclamo de un sector que sostiene que el gobierno actual carece de tal capacidad (no estamos diciendo si coincidimos o no. Estamos señalando una tendencia).
Su contrincante, Mauricio Macri, no tuvo la necesidad de hacer semejante aclaración. (Otra vez, no decimos si esto está bien o mal, simplemente entendemos que, por algún motivo, el mismo sector que pide autocrítica de un lado no lo cree necesario del otro).
Ahora bien, otra vez, sobran ejemplos. Utilizamos éste por ser el que está más vigente.
Más allá de la tendencia que señalamos, creemos que la autocrítica es una de esas cosas que, como "el cambio", todos piden, hasta que sucede. Y esto es así porque, al igual que con el cambio, no todo el mundo comprende bien lo que significa, lo que implica la autocrítica.
Declamar capacidades autocríticas es relativamente sencillo. Pruébelo en su casa. Mirese al espejo y diga "yo tengo autocrítica".
Muy distinto es analizar lo que uno hace, ver en qué se equivocó, e intentar cambiar.
"Tenían razón. Nos mandamos un moco. Prometemos solucionarlo". Ojalá vivamos para ver que esa frase sea habitual en políticos. Por el momento, no creemos que prenda demasiado. (Ojo, que esto sucede a escala casi global, no es un invento argentino).
Y acá unimos puntos. El político no reconoce errores por el mismo motivo por el que el hincha dice haber visto penal en una jugada fuera del área. Porque supone que eso desmerece el resto de su gestión.
Y principalmente porque, tanto que nos gusta la autocrítica, todos los demás estamos esperando que alguien reconozca su error para sacudirle precisamente ahi. Todos con el salero en la mano, esperando que los demás muestren sus heridas.
No somos de citar las santas escrituras, pero la verdad, muchachos, el que esté libre de pecado que tire el primer redoblante. Una frase que significa, no que todos somos culpables, sino que no hay que escupir para arriba. Y además, una vez entendido esto, uno deja de concentrarse en pequeñeces, y pasa a leer las cosas de un modo más general, más colectivo, más conciente.
Si vamos a andar buscando las cagadas que se mandó el otro, las vamos a encontrar. Siempre. Y vamos a seguir dando vueltas en círculos. Entonces redoblantes, gases pimienta, penales fuera del área nos tienen empantanados. Y gobiernos sin autocrítica sucedidos por gobiernos sin autocrítica, porque con autocrítica no se ganan elecciones, y el laburo de los políticos (acá lo decimos siempre) es GANAR ELECCIONES.
Si premiamos la autocrítica, y la consiguiente acción para modificar el error, de a poco todos van a dejar de tirar piedras. Y los hinchas, en vez de vitorear al pillo que se tira, van a aplaudir al que, sabiendo que el penal es injusto, lo patea afuera.
PD: ¿Utópico? ¿Naif? ¿Irreal? No lo sé, puede ser. Pero ¿no vale la pena pensarlo?
jueves, 4 de junio de 2015
Hermosa Plaza
No pasaron ni 24 horas, y sobre la marcha de #NiUnaMenos se ha dicho y escrito ya mucho. Tanto que es casi un hecho: estas impresiones que desparramo a continuación posiblemente no sean dignas. Pero las tiro igual, porque haber participado me enorgullece, pero con ese orgullo que a la vez ensancha y achica; la perspectiva de millones de personas en todo el país cinchando por lo mismo lo ponen a uno contento de estar, de sentirse tan chico y tan grande.
- Enorme, emocionante, caliente, festiva, masiva, estridente, musical, deslumbrante. Algunos adjetivos que le caben a la movilización de ayer. Un cuadrado formado por Independencia, Córdoba, 9 de Julio y casi diría Jujuy/Pueyrredón se vio sacudido por miles de personas caminando, tomando mate, cantando, compartiendo, aplaudiendo, llorando. Me bajé del bondi en Entre Ríos y caminé hasta la plaza por la calle con Ceci, mi pareja (que importante la palabra "pareja" en este contexto). Banderas, móviles de tv, globos, luces, choripanes (compartimos uno, claro). Y carteles. Miles de carteles con la consigna #NiUnaMenos.
- Un tema transversal. Todos estamos preocupados. Y todos tenemos (algunas) culpas. Pero ojo: la lucha contra el femicidio es definitivamente política, e ideológica. Nada peor que desideologizarla.
- Los oradores muy bien. Pero me golpeó especialmente Erica Rivas. "Hola, soy Erica Rivas", arrancó. A partir de ahi, un discurso que, por leído, no perdió emotividad. Todo lo contrario, en varios pasajes suyos y de sus compañeros (Maitena y Juan Minujín) pareció, a la distancia, visiblemente emocionada.
- Rescato una reflexión de mi amigo Roly Villani, que me parece importantísima:
miércoles, 27 de mayo de 2015
Que más quieren?
"Me quieren y me votan porque no miento, no soy hipócrita, no robo y porque labure toda la vida. ¿Qué más pueden pedir por un candidato?
La frase pertenece a Miguel Del Sel, candidato a gobernador del PRO por la provincia de Santa Fe.
Vamos, antes que nada, a decir que nos rompe la paciencia aquí en la Varietè que se utilice la trayectoria de famosos como capital político. Esto lo hacen todos los espacios, algunos candidateando estrellas, y otros mostrándolos como aliados. En cualquier caso, todos los "famosos" tienen derecho a expresarse (y quienes no lo son también, por caso). Pero utilizar eso para votos... que se yo.
Ahora bien, salgamos de la persona, y vayamos a la frase. Le damos un momento para leerla.
Traemos aquí a colación la idea de Honestismo. Martín Caparros la elabora en estos dos posts, de manera muy coherente. A riesgo de que no regrese a este blog, le pedimos que los lea. Son controvertidos, no los adscribimos 100%. Pero explican bien la cosa.
Ahora bien, suponga que usted necesita una operación. Una intervención quirúrgica, para hablar con propiedad. Le presentan entonces a dos tipos: uno honesto, sincero, gran laburante, para nada ladrón, que nunca posó sus ojos en nada que le fuese ajeno, y que gracias a eso ha hecho una hermosa carrera como albañil. El otro es un tipo cuyas cualidades morales usted desconoce. Pero el tipo es médico.
¿A cuál de los dos le permitiría usted acercarsele con un bisturí en la mano?
No responda aún. Suponga que el segundo tipo le es infiel a su esposa, tiró varios cheques voladores, le miente a sus amigos, y es hincha de Racing.
Ahora si. Respóndame.
Nadie duda de la honestidad y la bonhomía de Miguel del Sel (o si, pero no viene al caso). De cualquier modo, seguramente el tipo cree que él es lo mejor para su provincia. Pero a la pregunta "¿qué más se le puede pedir a un candidato?" respondemos capacidad, experiencia, coherencia, gestión, compromiso, ideología, y una larga, larguísima lista de etc.
Usted me va a contra argumentar, seguramente, que la política, a diferencia de la medicina, está directamente relacionada con la honestidad.Y yo le digo que agotar las condiciones que un candidato tiene que cumplir en "ser honesto" es como agotar las condiciones de un nadador en "no ser alérgico al agua".
Es OBVIO que es necesario ser honesto para ser político, independientemente del hecho de que los actuales no lo son en su mayoría. Lo que no parece tan obvio es que, si un tipo, con perfecta honestidad, sugiere que a los pibes hay que darles cinturonazos, o hay que sacar la AUH para evitar que las adolescentes se embaracen por la plata, ese tipo está representando una ideología que es, en nuestra opinión, reprensible, y que nunca tendrá nuestro voto. ESA es la discusión que tienen que dar todos los candidatos, y no ver si son más o menos buenos.
El hecho de que la discusión efectivamente ronde en torno de eso es lo grave. Porque desde el momento en que la honestidad es una característica distintiva, lo demás, la sustancia, pasan a un segundo plano. Y la sustancia es lo que permanece. O sea: que un candidato no sea honesto directamente lo descalifica, como al nadador alérgico. Una vez que quedamos los no alérgicos, ahi recién vamos al agua.
Al final, Miguel del Sel termina teniendo razón! En términos de candidaturas actuales, él es un candidato bárbaro. Al fin y al cabo, la ideología no está en discusión. Y Miguel del Sel jura que él no es alérgico. Con eso le alcanza.
PD: Ojo! No se hagan los rulos, jeje. Hablo de Del Sel, pero esto se aplica trasversalmente a todos los políticos y referentes sociales.
La frase pertenece a Miguel Del Sel, candidato a gobernador del PRO por la provincia de Santa Fe.
Vamos, antes que nada, a decir que nos rompe la paciencia aquí en la Varietè que se utilice la trayectoria de famosos como capital político. Esto lo hacen todos los espacios, algunos candidateando estrellas, y otros mostrándolos como aliados. En cualquier caso, todos los "famosos" tienen derecho a expresarse (y quienes no lo son también, por caso). Pero utilizar eso para votos... que se yo.
Ahora bien, salgamos de la persona, y vayamos a la frase. Le damos un momento para leerla.
Traemos aquí a colación la idea de Honestismo. Martín Caparros la elabora en estos dos posts, de manera muy coherente. A riesgo de que no regrese a este blog, le pedimos que los lea. Son controvertidos, no los adscribimos 100%. Pero explican bien la cosa.
Ahora bien, suponga que usted necesita una operación. Una intervención quirúrgica, para hablar con propiedad. Le presentan entonces a dos tipos: uno honesto, sincero, gran laburante, para nada ladrón, que nunca posó sus ojos en nada que le fuese ajeno, y que gracias a eso ha hecho una hermosa carrera como albañil. El otro es un tipo cuyas cualidades morales usted desconoce. Pero el tipo es médico.
¿A cuál de los dos le permitiría usted acercarsele con un bisturí en la mano?
No responda aún. Suponga que el segundo tipo le es infiel a su esposa, tiró varios cheques voladores, le miente a sus amigos, y es hincha de Racing.
Ahora si. Respóndame.
Nadie duda de la honestidad y la bonhomía de Miguel del Sel (o si, pero no viene al caso). De cualquier modo, seguramente el tipo cree que él es lo mejor para su provincia. Pero a la pregunta "¿qué más se le puede pedir a un candidato?" respondemos capacidad, experiencia, coherencia, gestión, compromiso, ideología, y una larga, larguísima lista de etc.
Usted me va a contra argumentar, seguramente, que la política, a diferencia de la medicina, está directamente relacionada con la honestidad.Y yo le digo que agotar las condiciones que un candidato tiene que cumplir en "ser honesto" es como agotar las condiciones de un nadador en "no ser alérgico al agua".
Es OBVIO que es necesario ser honesto para ser político, independientemente del hecho de que los actuales no lo son en su mayoría. Lo que no parece tan obvio es que, si un tipo, con perfecta honestidad, sugiere que a los pibes hay que darles cinturonazos, o hay que sacar la AUH para evitar que las adolescentes se embaracen por la plata, ese tipo está representando una ideología que es, en nuestra opinión, reprensible, y que nunca tendrá nuestro voto. ESA es la discusión que tienen que dar todos los candidatos, y no ver si son más o menos buenos.
El hecho de que la discusión efectivamente ronde en torno de eso es lo grave. Porque desde el momento en que la honestidad es una característica distintiva, lo demás, la sustancia, pasan a un segundo plano. Y la sustancia es lo que permanece. O sea: que un candidato no sea honesto directamente lo descalifica, como al nadador alérgico. Una vez que quedamos los no alérgicos, ahi recién vamos al agua.
Al final, Miguel del Sel termina teniendo razón! En términos de candidaturas actuales, él es un candidato bárbaro. Al fin y al cabo, la ideología no está en discusión. Y Miguel del Sel jura que él no es alérgico. Con eso le alcanza.
PD: Ojo! No se hagan los rulos, jeje. Hablo de Del Sel, pero esto se aplica trasversalmente a todos los políticos y referentes sociales.
martes, 28 de abril de 2015
No puedo vivir contigo...
Hay que tener mucho cuidado en tiempos de elecciones, amigos. Yo simplemente les voy a dejar por acá esto:
Luego de las PASO Mauricio Macri salió a negar un eventual frente electoral con Massa, a quién considero "parte del peronismo". Esto es correcto. Massa es, efectivamente, peronista.
Massa era peronista hace 2 años, también. En esa oportunidad, Macri hizo un frente con Massa, que le propició una derrota al kirchnerismo. Fue un frente que se desactivó rápidamente, como no podía ser de otra forma, dado que ambos son rivales en las presidenciales.
Como ven, las cosas son de una manera un día, y de otra manera al siguiente.
Luego de las PASO Mauricio Macri salió a negar un eventual frente electoral con Massa, a quién considero "parte del peronismo". Esto es correcto. Massa es, efectivamente, peronista.
Massa era peronista hace 2 años, también. En esa oportunidad, Macri hizo un frente con Massa, que le propició una derrota al kirchnerismo. Fue un frente que se desactivó rápidamente, como no podía ser de otra forma, dado que ambos son rivales en las presidenciales.
Como ven, las cosas son de una manera un día, y de otra manera al siguiente.
miércoles, 22 de abril de 2015
La mirada del otro
Leemos hoy esta nota de Eduardo Levy Yeyati, economista que respetamos mucho y con el que tenemos más acuerdos que disensos (no que a él le importe, claro).
Extractamos una parte:
"Una sociedad moderna, democrática y republicana no necesita un dictador benevolente ni un superlíder con superpoderes a la manera de las débiles democracias delegativas que describió Guillermo O'Donnell.
Necesita, en todo caso, una red de líderes múltiples, referentes sociales que, cada uno desde su lugar, lideren con la acción, reencauzando nuestro esfuerzo solidario del desarrollo.
Políticos que piensen en la década antes que en las elecciones de octubre, empresarios que exijan más productividad antes que menos impuestos, sindicalistas que luchen por más y mejor empleo antes que por una porción más grande de un producto menguante, intelectuales que generen ideas y consensos para alimentar el debate y la política pública."
Coincidimos, en términos generales, con la proposición. Pero preguntamos más allá: ¿por qué los políticos piensan en octubre y no en la década?
En la respuesta, entendemos, aparecerá inevitablemente el tema recurrente en la Varietè: los incentivos
Esa red de líderes múltiples debería mantenerse muy firme ante tentaciones de poder que necesariamente llegarán. Hemos visto muchos ejemplos en contrario.
Yeyati menciona "la mirada del otro". Y aquí está la clave. El otro somos nosotros. Los líderes no pueden reencauzar esfuerzos solidarios si nosotros nos cagamos en todo lo que se mueve. Y, precisamente, si a nosotros no nos importa un bledo, nuestros líderes entenderán el mensaje, y obrarán en consecuencia.
Creo que lo que quiero decir es que no tenemos esa clase de liderazgo porque, si bien en la corta puede funcionar, en la larga termina haciendo agua. Terminamos recurriendo al caudillo, al dictador benévolo. Si seguimos insistiendo con el nombre por sobre la estructura, por algo es. Las PASO son un ejemplo. En la mayoría, o bien hay sólo un candidato, o bien hay varios, pero sólo uno tiene el apoyo y la anuencia del caudillo mayor. Y si ese caudillo no se pronunció, todos pugnan por recibir esa bendición.
Si, en cambio, nosotros nos negamos a "naturalizar el oportunismo", en la larga los que ocupen posiciones de poder tendrán la cancha marcada. Si nosotros pensamos en la década, en lugar de, por ejemplo, el famoso "voto cuota" de la segunda presidencia del Carlos, entonces nuestros líderes van a tener otros incentivos. Se van a seguir equivocando, pero la óptica va a ser distinta.
Mientras eso no pase...
(Si, nos atrevemos a agregarle algo a la nota de Levy Yeyati. Caraduras, no lo duden. Y léanlo a Eduardo, que sabe mucho)
Extractamos una parte:
"Una sociedad moderna, democrática y republicana no necesita un dictador benevolente ni un superlíder con superpoderes a la manera de las débiles democracias delegativas que describió Guillermo O'Donnell.
Necesita, en todo caso, una red de líderes múltiples, referentes sociales que, cada uno desde su lugar, lideren con la acción, reencauzando nuestro esfuerzo solidario del desarrollo.
Políticos que piensen en la década antes que en las elecciones de octubre, empresarios que exijan más productividad antes que menos impuestos, sindicalistas que luchen por más y mejor empleo antes que por una porción más grande de un producto menguante, intelectuales que generen ideas y consensos para alimentar el debate y la política pública."
Coincidimos, en términos generales, con la proposición. Pero preguntamos más allá: ¿por qué los políticos piensan en octubre y no en la década?
En la respuesta, entendemos, aparecerá inevitablemente el tema recurrente en la Varietè: los incentivos
Esa red de líderes múltiples debería mantenerse muy firme ante tentaciones de poder que necesariamente llegarán. Hemos visto muchos ejemplos en contrario.
Yeyati menciona "la mirada del otro". Y aquí está la clave. El otro somos nosotros. Los líderes no pueden reencauzar esfuerzos solidarios si nosotros nos cagamos en todo lo que se mueve. Y, precisamente, si a nosotros no nos importa un bledo, nuestros líderes entenderán el mensaje, y obrarán en consecuencia.
Creo que lo que quiero decir es que no tenemos esa clase de liderazgo porque, si bien en la corta puede funcionar, en la larga termina haciendo agua. Terminamos recurriendo al caudillo, al dictador benévolo. Si seguimos insistiendo con el nombre por sobre la estructura, por algo es. Las PASO son un ejemplo. En la mayoría, o bien hay sólo un candidato, o bien hay varios, pero sólo uno tiene el apoyo y la anuencia del caudillo mayor. Y si ese caudillo no se pronunció, todos pugnan por recibir esa bendición.
Si, en cambio, nosotros nos negamos a "naturalizar el oportunismo", en la larga los que ocupen posiciones de poder tendrán la cancha marcada. Si nosotros pensamos en la década, en lugar de, por ejemplo, el famoso "voto cuota" de la segunda presidencia del Carlos, entonces nuestros líderes van a tener otros incentivos. Se van a seguir equivocando, pero la óptica va a ser distinta.
Mientras eso no pase...
(Si, nos atrevemos a agregarle algo a la nota de Levy Yeyati. Caraduras, no lo duden. Y léanlo a Eduardo, que sabe mucho)
martes, 27 de enero de 2015
Desinteligencias.
Es muy difícil encarar un post con el tema de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Muy difícil en vista de la enorme cantidad de elementos que hasta acá no se analizaron, de aquellos que se analizaron erróneamente o de forma apresurada, de aquellos pocos que se saben con certeza, y de los muchos que posiblemente nunca sepamos. Voy a decir algunas cosas, porque desafortunadamente evitar el tema en un blog periodístico puede lucir como una esquivada de bulto en lugar de como un reconocimiento de ignorancia.
Doy por entendido que, quienes lean, estarán al tanto del tema de base. Probablemente sean imprecisiones. Pido, desde ya, disculpas.
Quiero decir, primero: el Memorándum con Irán me parece discutible. Muy discutible. Pero no creo que el hecho de que sea una mala decisión lo transforme en un vehículo para la impunidad. Es un memo firmado en el Congreso, lo que significa que pasó por las manos de todos los legisladores. Y no recuerdo que ninguno haya mencionado nada al respecto. Además, al día de hoy, está detenido. Y recordemos que en 21 años, el avance, sin Memorándum, fue exactamente 0.
En cuanto a las embajadas paralelas, si existen, han sido muy poco efectivas, al menos en cuanto a los objetivos que Nisman denunció que perseguían. Interpol mantiene las alertas rojas, el comercio con Irán viene en caída. Y la verdad es que acordar con Irán, lo que implicaría ponerse en la mira de toda la inteligencia occidental, y enemistarse con la comunidad judía, para cambiar granos por un petróleo crudo que la Argentina no necesita, es un plan berreta.
Leí la denuncia de Nisman. No me parece sólida. Pero no soy abogado. Así que no digo más que eso.
Creo que el principal problema del kirchnerismo es haber pensado que la SI se maneja igual que los intendentes del conurbano. A los "barones" con la caja y los votos se los cancherea fácil. Los "servicios" funcionan diferente. Por algo perduran desde hace décadas.
Circuló mucho en las redes sociales, pero igual me permito compartirles este post de Sebastián Lacunza, editor jefe del Buenos Aires Herald. Creo que es un racconto interesante del funcionamiento de la inteligencia en la Argentina. Y un llamado de atención que, como dijo por ahi Verbitsky, se escucha tarde.
Si alguien me preguntara por dónde va a aparecer el culpable de la muerte de Nisman, yo diría que viene por el lado de los Servicios de Inteligencia. Y en base a los recientes anuncios de Cristina Fernández, es posible que estemos viendo sólo el principio.
Doy por entendido que, quienes lean, estarán al tanto del tema de base. Probablemente sean imprecisiones. Pido, desde ya, disculpas.
Quiero decir, primero: el Memorándum con Irán me parece discutible. Muy discutible. Pero no creo que el hecho de que sea una mala decisión lo transforme en un vehículo para la impunidad. Es un memo firmado en el Congreso, lo que significa que pasó por las manos de todos los legisladores. Y no recuerdo que ninguno haya mencionado nada al respecto. Además, al día de hoy, está detenido. Y recordemos que en 21 años, el avance, sin Memorándum, fue exactamente 0.
En cuanto a las embajadas paralelas, si existen, han sido muy poco efectivas, al menos en cuanto a los objetivos que Nisman denunció que perseguían. Interpol mantiene las alertas rojas, el comercio con Irán viene en caída. Y la verdad es que acordar con Irán, lo que implicaría ponerse en la mira de toda la inteligencia occidental, y enemistarse con la comunidad judía, para cambiar granos por un petróleo crudo que la Argentina no necesita, es un plan berreta.
Leí la denuncia de Nisman. No me parece sólida. Pero no soy abogado. Así que no digo más que eso.
Creo que el principal problema del kirchnerismo es haber pensado que la SI se maneja igual que los intendentes del conurbano. A los "barones" con la caja y los votos se los cancherea fácil. Los "servicios" funcionan diferente. Por algo perduran desde hace décadas.
Circuló mucho en las redes sociales, pero igual me permito compartirles este post de Sebastián Lacunza, editor jefe del Buenos Aires Herald. Creo que es un racconto interesante del funcionamiento de la inteligencia en la Argentina. Y un llamado de atención que, como dijo por ahi Verbitsky, se escucha tarde.
Si alguien me preguntara por dónde va a aparecer el culpable de la muerte de Nisman, yo diría que viene por el lado de los Servicios de Inteligencia. Y en base a los recientes anuncios de Cristina Fernández, es posible que estemos viendo sólo el principio.
lunes, 5 de enero de 2015
Relatos no tan salvajes
Porque es el primer post del año, y porque nos debemos abordar (aún de esta forma simple) el tema; y porque se nos canta, vamos a hablar del relato.
Ustedes arrancan diciendo "lo puso en minúsculas, le chingó", y me tiran un centro genial (en las conversaciones inventadas, uno siempre recibe preguntas exactas para respuestas punzantes. Notable)
Pongo "relato" y no "Relato" porque no me voy a referir a un nombre propio, sino a un sustantivo común. Común, en este caso, a varios actores. Sucede que en política (y por qué no, en el universo) el relato atraviesa casi toda la experiencia vital.
Vamos a circunscribirnos a la política, para que éste análisis no se vaya al demonio. En lo relativo a la política nacional, la mayoría de la información que todos recibimos viene de los medios. Desde el diario zonal hasta los grandes multimedios, la información nos llega a través de radios, prensa escrita, televisión, internet. Todos estos mensajes están mediados por intereses. Y acá hago una salvedad: no me refiero a intereses económicos (aunque los hay, y muchos). Hablo de intereses en general. Si ustedes quieren, de la subjetividad del hablante. La misma información no será escrita por diferentes periodistas de igual manera, ni será contada igual, porque se trata de dos personas distintas. Desde ese primer escalón para arriba, las posibilidades de "mediación" de la información son muchísimas.
A su vez, cada una de esas informaciones proviene de personas distintas. Aquí también hay instancias de mediación. Y usted mismo es distinto del resto, con lo que su participación en el proceso también es diferente.
Esta es una descripción simplísima, que no pasa un examen semiótico del nivel más básico. El objetivo acá es demostrar la no linealidad entre el suceso y la información que tenemos sobre él. Cuando era chico, en los viajes de estudios, los docentes decían "lo que ustedes vean acá se lo van a acordar mucho más que cualquier cosa que yo les cuente". En cuanto a la información, rara vez tenemos viaje. Siempre nos lo cuentan, nos lo "enseñan".
Entonces, para el diario A el corte de la Panamericana por parte de trabajadores de una empresa a la que no le reincorporan trabajadores que la ley ordenó reincorporar es "Caos de Tránsito", mientras que para el diario B es "Masiva Marcha". Y, en general, si nosotros pensamos que es Caos, leeremos el diario A, mientras que si pensamos que es Marcha, leeremos el B. O leeremos ambos, putearemos a uno y alabaremos al otro. En un nivel inconciente, nosotros reconocemos la diferencia, y buscamos escuchar lo que nos gusta.
Eso que nos gusta es un relato. Y lo que no también.
El kichnerismo tiene uno. El sciolismo tiene uno. El macrismo tiene uno, y el massismo otro, y así, sucesivamente (no nos vamos a poner a buscar relatos divergentes dentro de cada uno. Simplifiquemos).
Pero además, cada diario tiene su relato. Cada usina de poder tiene su "verdad" (Esto lo dijo Foucault, mucho, pero mucho mejor).
El tema es que cuando uno habla de "El Relato", habitualmente se refiere al kirchnerismo. El peligro de esto es pensar que lo demás, lo que está afuera, no es "relato" sino "posta".
Ojo, la posta existe. En un recoveco, en medio de esa maraña de significados, palabras, sloganes e imágenes, hay cosas que son ciertas. El tema es que incorporarlas implica un lenguaje, que no es simplemente la lengua que nos enseñaron en la secundaria. De ahi la dificultad. Y de ahi también, la posibilidad de proliferación de diferentes relatos. Si la realidad fuese tan fácil de asir, sería imposible relatarla de maneras tan opuestas y encontrar gente dispuesta a creerla.
Este post no intenta, entonces, reivindicar ningún relato, sino ponerlos todos a un nivel similar. Todos relatan. Todos cuentan. Todos interpretan.
Nosotros tenemos que hacer lo mismo.
Ustedes arrancan diciendo "lo puso en minúsculas, le chingó", y me tiran un centro genial (en las conversaciones inventadas, uno siempre recibe preguntas exactas para respuestas punzantes. Notable)
Pongo "relato" y no "Relato" porque no me voy a referir a un nombre propio, sino a un sustantivo común. Común, en este caso, a varios actores. Sucede que en política (y por qué no, en el universo) el relato atraviesa casi toda la experiencia vital.
Vamos a circunscribirnos a la política, para que éste análisis no se vaya al demonio. En lo relativo a la política nacional, la mayoría de la información que todos recibimos viene de los medios. Desde el diario zonal hasta los grandes multimedios, la información nos llega a través de radios, prensa escrita, televisión, internet. Todos estos mensajes están mediados por intereses. Y acá hago una salvedad: no me refiero a intereses económicos (aunque los hay, y muchos). Hablo de intereses en general. Si ustedes quieren, de la subjetividad del hablante. La misma información no será escrita por diferentes periodistas de igual manera, ni será contada igual, porque se trata de dos personas distintas. Desde ese primer escalón para arriba, las posibilidades de "mediación" de la información son muchísimas.
A su vez, cada una de esas informaciones proviene de personas distintas. Aquí también hay instancias de mediación. Y usted mismo es distinto del resto, con lo que su participación en el proceso también es diferente.
Esta es una descripción simplísima, que no pasa un examen semiótico del nivel más básico. El objetivo acá es demostrar la no linealidad entre el suceso y la información que tenemos sobre él. Cuando era chico, en los viajes de estudios, los docentes decían "lo que ustedes vean acá se lo van a acordar mucho más que cualquier cosa que yo les cuente". En cuanto a la información, rara vez tenemos viaje. Siempre nos lo cuentan, nos lo "enseñan".
Entonces, para el diario A el corte de la Panamericana por parte de trabajadores de una empresa a la que no le reincorporan trabajadores que la ley ordenó reincorporar es "Caos de Tránsito", mientras que para el diario B es "Masiva Marcha". Y, en general, si nosotros pensamos que es Caos, leeremos el diario A, mientras que si pensamos que es Marcha, leeremos el B. O leeremos ambos, putearemos a uno y alabaremos al otro. En un nivel inconciente, nosotros reconocemos la diferencia, y buscamos escuchar lo que nos gusta.
Eso que nos gusta es un relato. Y lo que no también.
El kichnerismo tiene uno. El sciolismo tiene uno. El macrismo tiene uno, y el massismo otro, y así, sucesivamente (no nos vamos a poner a buscar relatos divergentes dentro de cada uno. Simplifiquemos).
Pero además, cada diario tiene su relato. Cada usina de poder tiene su "verdad" (Esto lo dijo Foucault, mucho, pero mucho mejor).
El tema es que cuando uno habla de "El Relato", habitualmente se refiere al kirchnerismo. El peligro de esto es pensar que lo demás, lo que está afuera, no es "relato" sino "posta".
Ojo, la posta existe. En un recoveco, en medio de esa maraña de significados, palabras, sloganes e imágenes, hay cosas que son ciertas. El tema es que incorporarlas implica un lenguaje, que no es simplemente la lengua que nos enseñaron en la secundaria. De ahi la dificultad. Y de ahi también, la posibilidad de proliferación de diferentes relatos. Si la realidad fuese tan fácil de asir, sería imposible relatarla de maneras tan opuestas y encontrar gente dispuesta a creerla.
Este post no intenta, entonces, reivindicar ningún relato, sino ponerlos todos a un nivel similar. Todos relatan. Todos cuentan. Todos interpretan.
Nosotros tenemos que hacer lo mismo.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Balizas
Es sorprendente el uso que los conductores hacen de las balizas. Ante todo, las balizas son esas luces que titilan a intérvalos regulares, y que señalan una actitud potencialmente peligrosa de un conductor (también hay otros tipos de balizas; nos referimos a las que utilizan los automóviles).
Muchos conductores entienden que las balizas se utilizan en casos como, por ejemplo, estacionar momentáneamente en doble fila, o si por algún motivo el automóvil se detuvo (se quedó sin nafta, supongan). Acá Clarin hace un pequeño estudio del uso de las luces indicadoras.
Otros, en cambio, entienden que las balizas funcionan como el "pido gancho", es decir, como una suspensión arbitraria, momentánea, casi metafísica, de las reglas de tránsito y, por qué no, de la física. Entonces, la señora que estaciona en un lugar equivocado, coloca balizas, se baja y está media hora en un comercio, no considera que haya hecho nada malo, porque "puso balizas". Con el guiño pasa algo similar: poner el guiño, según estos conductores, obliga a que los dejes pasar. Es como si se generara un salvoconducto.
Atento al funcionamiento que estos seres atribuyen a las balizas, propongo lo siguiente:
- Aquellos jugadores de fútbol que no sean del todo habilidosos pueden "poner balizas", lo que les permitirá circular libremente con el balón hasta, digamos, la media cancha.
- Asaltantes que estén en pleno robo podrán, ante la aparición de la policía, "poner balizas", a fin de escapar plácidamente del lugar del crimen, ante la desesperanzada mirada de los oficiales.
- Deudores podrán presentarse ante sus acreedores "poniendo balizas", a fin de lograr raudas renegociaciones, descuentos y otros beneficios.
- Los sillones del Congreso de la Nación y de todas las legislaturas provinciales y municipales deberían tener balizas. Sabemos que les van a dar buen uso.
Muchos conductores entienden que las balizas se utilizan en casos como, por ejemplo, estacionar momentáneamente en doble fila, o si por algún motivo el automóvil se detuvo (se quedó sin nafta, supongan). Acá Clarin hace un pequeño estudio del uso de las luces indicadoras.
Otros, en cambio, entienden que las balizas funcionan como el "pido gancho", es decir, como una suspensión arbitraria, momentánea, casi metafísica, de las reglas de tránsito y, por qué no, de la física. Entonces, la señora que estaciona en un lugar equivocado, coloca balizas, se baja y está media hora en un comercio, no considera que haya hecho nada malo, porque "puso balizas". Con el guiño pasa algo similar: poner el guiño, según estos conductores, obliga a que los dejes pasar. Es como si se generara un salvoconducto.
Atento al funcionamiento que estos seres atribuyen a las balizas, propongo lo siguiente:
- Aquellos jugadores de fútbol que no sean del todo habilidosos pueden "poner balizas", lo que les permitirá circular libremente con el balón hasta, digamos, la media cancha.
- Asaltantes que estén en pleno robo podrán, ante la aparición de la policía, "poner balizas", a fin de escapar plácidamente del lugar del crimen, ante la desesperanzada mirada de los oficiales.
- Deudores podrán presentarse ante sus acreedores "poniendo balizas", a fin de lograr raudas renegociaciones, descuentos y otros beneficios.
- Los sillones del Congreso de la Nación y de todas las legislaturas provinciales y municipales deberían tener balizas. Sabemos que les van a dar buen uso.
jueves, 11 de diciembre de 2014
Flojitos de papeles
No crean que no se que, al tocar este tema, puedo estar metiéndome en camisa de once varas. Pero ¿qué sentido tiene tener un blog si uno va a ser siempre responsable?
Mauricio Macri salió a decir en estos días que con él en la presidencia "se acaban los curros en derechos humanos". Lo dijo en una entrevista en el diario La Nación, lo cuál no es un dato menor. Textualmente el intercambio es este:
-Organismos de derechos humanos temen una "marcha atrás" en los avances conseguidos con el kirchnerismo...
--Mi gobierno ha sido defensor de los derechos humanos, de la libertad de prensa, acceso a la salud y la educación. Ahora los derechos humanos no son Sueños Compartidos y los "curros" que han inventado. Con nosotros, todos esos curros se acabaron.
Las declaraciones generaron respuestas, especialmente de Cristina Fernández, pero también de otros dirigentes como Humberto Tumini, de Libres del Sur, o Estela de Carlotto.
Ahora bien, dividamos la cosa en dos partes.
Por un lado tenemos a Macri diciendo que asuntos como Sueños Compartidos fueron delitos (igualo aquí a curro con delito, suponiendo estafa con fondos públicos) y que con él esas cuestiones van a ser superadas. Si bien no estoy al tanto de la marcha de la causa por Sueños, creo que como mínimo se puede decir que hubo algún tipo de malversación, y esto siendo generoso. La justicia lo definirá, pero parece, efectivamente, un "curro".
En este sentido, no creo que haya ningún candidato que vaya a salir a defender programas como éste. Algunos los negarán u ocultarán, y otros los usarán para decir "conmigo no pasa", pero nada más. En tiempos de campaña, y más en un medio como La Nación, lo que dice Macri es casi de manual. De hecho, no hay demasiadas repreguntas en la entrevista. No creo tampoco que nadie, por enemigo de Macri que sea, acepte mantener planes que son espurios en su ejecución, aunque tengan buenas intenciones.
Por otro lado, ¿leyeron toda la entrevista?
Macri señala que sus dos principales ejes si es presidente serán la educación pública y la infraestructura. Sin embargo, éste informe de la ACIJ señala un 30% de subejecución presupuestaria para el área de educación pública. Por su parte, Chequeado.com descubre al Jefe de Gobierno "chamuyando" un récord en inversión.
Este otro, de ASAP, señala la subejecución en términos generales.Y acá, Chequeado.com hace referencia al endeudamiento de la Ciudad de Buenos Aires, que se triplicó.
Son solamente algunas de las desmentidas a las respuestas que Macri da en la entrevista. O que, por lo menos, hubiesen demandado una repregunta por parte del entrevistador. Uno podría sospechar que se trata de un tratamiento especial que La Nación le dispensa a Macri, pero si leen la entrevista con Scioli, que salió el mismo día en una serie de notas a los presidenciables, verán que tampoco fueron muy duros con él.
En definitiva, se trata de notas en donde cada candidato le está hablando a la gente que lo va a votar sabiendo lo que cada candidato piensa. Es difícil creer que alguien que conoce el prontuario de Macri (o de Scioli, o de cualquiera) va a cambiar de idea porque él diga que con él no va a haber curros en derechos humanos, y la educación pública va a ser una panacea, y la General Paz va a tener poco tráfico. Se predica para el converso, digamos.
En ese contexto, y volviendo a los "curros en derechos humanos", se me ocurre que todos queremos que no se afane guita a partir de la necesidad de los que menos tienen. Lo que muchos sospechamos es que esos "curros" de los que Macri reniega se van a llevar puestas a políticas que sí son cruciales, y que tienen que ver con el castigo a los culpables de delitos de lesa humanidad.
En todo caso, el centro de esta cuestión es, en nuestra humilde opinión, qué sucede durante las campañas. Todos los candidatos utilizan consignas: "Vamos a bajar la inflación", "Vamos a reducir la tasa de robos por habitante", "Vamos a potenciar la infraestructura". Ninguno dice cómo. Ninguno aporta planes. Todo se basa en la credibilidad que cada aspirante tenga. Y en ese contexto, todos los presidenciables están a nuestro gusto, flojitos de papeles.
Mauricio Macri salió a decir en estos días que con él en la presidencia "se acaban los curros en derechos humanos". Lo dijo en una entrevista en el diario La Nación, lo cuál no es un dato menor. Textualmente el intercambio es este:
-Organismos de derechos humanos temen una "marcha atrás" en los avances conseguidos con el kirchnerismo...
--Mi gobierno ha sido defensor de los derechos humanos, de la libertad de prensa, acceso a la salud y la educación. Ahora los derechos humanos no son Sueños Compartidos y los "curros" que han inventado. Con nosotros, todos esos curros se acabaron.
Las declaraciones generaron respuestas, especialmente de Cristina Fernández, pero también de otros dirigentes como Humberto Tumini, de Libres del Sur, o Estela de Carlotto.
Ahora bien, dividamos la cosa en dos partes.
Por un lado tenemos a Macri diciendo que asuntos como Sueños Compartidos fueron delitos (igualo aquí a curro con delito, suponiendo estafa con fondos públicos) y que con él esas cuestiones van a ser superadas. Si bien no estoy al tanto de la marcha de la causa por Sueños, creo que como mínimo se puede decir que hubo algún tipo de malversación, y esto siendo generoso. La justicia lo definirá, pero parece, efectivamente, un "curro".
En este sentido, no creo que haya ningún candidato que vaya a salir a defender programas como éste. Algunos los negarán u ocultarán, y otros los usarán para decir "conmigo no pasa", pero nada más. En tiempos de campaña, y más en un medio como La Nación, lo que dice Macri es casi de manual. De hecho, no hay demasiadas repreguntas en la entrevista. No creo tampoco que nadie, por enemigo de Macri que sea, acepte mantener planes que son espurios en su ejecución, aunque tengan buenas intenciones.
Por otro lado, ¿leyeron toda la entrevista?
Macri señala que sus dos principales ejes si es presidente serán la educación pública y la infraestructura. Sin embargo, éste informe de la ACIJ señala un 30% de subejecución presupuestaria para el área de educación pública. Por su parte, Chequeado.com descubre al Jefe de Gobierno "chamuyando" un récord en inversión.
Este otro, de ASAP, señala la subejecución en términos generales.Y acá, Chequeado.com hace referencia al endeudamiento de la Ciudad de Buenos Aires, que se triplicó.
Son solamente algunas de las desmentidas a las respuestas que Macri da en la entrevista. O que, por lo menos, hubiesen demandado una repregunta por parte del entrevistador. Uno podría sospechar que se trata de un tratamiento especial que La Nación le dispensa a Macri, pero si leen la entrevista con Scioli, que salió el mismo día en una serie de notas a los presidenciables, verán que tampoco fueron muy duros con él.
En definitiva, se trata de notas en donde cada candidato le está hablando a la gente que lo va a votar sabiendo lo que cada candidato piensa. Es difícil creer que alguien que conoce el prontuario de Macri (o de Scioli, o de cualquiera) va a cambiar de idea porque él diga que con él no va a haber curros en derechos humanos, y la educación pública va a ser una panacea, y la General Paz va a tener poco tráfico. Se predica para el converso, digamos.
En ese contexto, y volviendo a los "curros en derechos humanos", se me ocurre que todos queremos que no se afane guita a partir de la necesidad de los que menos tienen. Lo que muchos sospechamos es que esos "curros" de los que Macri reniega se van a llevar puestas a políticas que sí son cruciales, y que tienen que ver con el castigo a los culpables de delitos de lesa humanidad.
En todo caso, el centro de esta cuestión es, en nuestra humilde opinión, qué sucede durante las campañas. Todos los candidatos utilizan consignas: "Vamos a bajar la inflación", "Vamos a reducir la tasa de robos por habitante", "Vamos a potenciar la infraestructura". Ninguno dice cómo. Ninguno aporta planes. Todo se basa en la credibilidad que cada aspirante tenga. Y en ese contexto, todos los presidenciables están a nuestro gusto, flojitos de papeles.
miércoles, 26 de noviembre de 2014
De las leyes
El post de hoy surge a propósito de una noticia que habla de un subsidio estatal para personas trans. Resumiendo: una legisladora presentó un proyecto que habilitaría a las personas trans de más de 40 años a recibir un subsidio estatal de alrededor de 8 lucas a valores de hoy.
No vamos a hablar de éste proyecto, sino que vamos a (intentar) usarlo como ejemplo de lo que creemos que suele pasar con las leyes en la Argentina (y en muchísimos otros países del mundo), desde las más polémicas (matrimonio igualitario, Ley de Medios, etc) hasta las que son, digamos, menores.
Resulta que un edil propone una ley. Esto, en principio, es su trabajo. Le garpamos básicamente para eso. Recuerden que nosotros elegimos a esta persona para que ocupe el sitio que ocupa, proponga leyes y vote las que otros proponen en consonancia con ciertas cosas que dijo antes de que lo votemos. No se enojen, pero mucha gente no recuerda este pequeño dato.
Ahora, resulta que María Rachid, la que presentó este proyecto, es una militante de los derechos del Colectivo LGBT de la Argentina y fue vicepresidenta del INADI (se acuerdan la pelea con Morgado?). O sea, podemos tener más o menos confianza en su capacidad, pero sin dudas la mina está en el tema.
Esto no evitó que inmediatamente una andanada de indignados surgiera a despotricar contra el proyecto, y a proferir quejas que en el mejor de los casos eran simplemente burradas y que en el peor eran directamente insultos discriminatorios. Intuyo que la mayoría se quedó en el título, y ni siquiera sabe qué dice el proyecto. Muchos ni siquiera deben saber que el mismo proyecto perdió estado parlamentario varias veces porque no llegó a tratarse, y que no es la primera vez que se presenta.
Repetimos: el proyecto puede ser una bosta. Quizás está mal hecho. Quizás está basado en estadísticas pedorras. Miles de cosas pueden estar mal. Pueden existir cientos de razones por las que ese proyecto no debería ser aprobado.
Pero no nos consta.
Acá hay dos caminos. Uno es informarse. Leer un poco más allá de la bajada de la nota. A ver qué les parece, aunque más no sea para saber si en la próxima elección votan o no al fulano que presentó el proyecto. O en todo caso, si les parece muy mal, van al Congreso a reclamar, se presentan en la justicia, cortan una calle, o agarran un lanzallamas y la van a esperar a Rachid a Perú y Diagonal.
En ésta nota de Perfil Rachid explica un poco de qué la va el proyecto, con algo más de detalle. El título de la nota ya es más claro: "María Rachid propone OTRO subsidio..." O sea, no se trara de un antojo alocado, sino que es algo que desde el sector LGBT se viene laburando hace un tiempo. Lean la nota y van a ver.
El título de la nota de Infobae (arriba de todo) tiene otra trampita: "El kirchnerismo impulsa..." Es cierto, en estricto rigor, que Rachid es legisladora porteña por el FPV. Pero sería razonable suponer, en virtud de su historial, que no es su pertenencia partidaria sino su militancia lo que la lleva a presentar el proyecto. Y que, en todo caso, veremos si luego el resto del kirchnerismo apoya o no.
El otro camino es quejarse sin base. Indignarse, vamos. Patalear. Reclamar los perdidos derechos de la "gente como uno" y el avance de los "vagos", etc.
Desde acá, desde la Varietè, creemos que el primero es mejor. Sabiendo de qué hablamos no nos vamos a poner necesariamente de acuerdo. Pero al menos vamos a poder entender y refutar lo que el otro dice. Es probable que eso no cambie la forma de pensar de los políticos, al menos no inmediatamente. Pero, si esa actitud cívica se sostiene en el tiempo, quién te dice. En una de esas los incentivos cambian.
Mientras nos quejemos sin base el objetivo de los políticos será mostrar cuán indignante es el proyecto de su opositor. Nosotros tenemos que definir qué nos indigna y qué no, por nuestra propia cuenta.
Una vez, discutiendo la Ley de Medios, alguien me dijo "No se como será, pero seguro que es peor que la que estaba". Esta persona no conocía ni la ley anterior, ni el proyecto nuevo.
Hagámos un esfuerzo por no ser esa persona.
No vamos a hablar de éste proyecto, sino que vamos a (intentar) usarlo como ejemplo de lo que creemos que suele pasar con las leyes en la Argentina (y en muchísimos otros países del mundo), desde las más polémicas (matrimonio igualitario, Ley de Medios, etc) hasta las que son, digamos, menores.
Resulta que un edil propone una ley. Esto, en principio, es su trabajo. Le garpamos básicamente para eso. Recuerden que nosotros elegimos a esta persona para que ocupe el sitio que ocupa, proponga leyes y vote las que otros proponen en consonancia con ciertas cosas que dijo antes de que lo votemos. No se enojen, pero mucha gente no recuerda este pequeño dato.
Ahora, resulta que María Rachid, la que presentó este proyecto, es una militante de los derechos del Colectivo LGBT de la Argentina y fue vicepresidenta del INADI (se acuerdan la pelea con Morgado?). O sea, podemos tener más o menos confianza en su capacidad, pero sin dudas la mina está en el tema.
Esto no evitó que inmediatamente una andanada de indignados surgiera a despotricar contra el proyecto, y a proferir quejas que en el mejor de los casos eran simplemente burradas y que en el peor eran directamente insultos discriminatorios. Intuyo que la mayoría se quedó en el título, y ni siquiera sabe qué dice el proyecto. Muchos ni siquiera deben saber que el mismo proyecto perdió estado parlamentario varias veces porque no llegó a tratarse, y que no es la primera vez que se presenta.
Repetimos: el proyecto puede ser una bosta. Quizás está mal hecho. Quizás está basado en estadísticas pedorras. Miles de cosas pueden estar mal. Pueden existir cientos de razones por las que ese proyecto no debería ser aprobado.
Pero no nos consta.
Acá hay dos caminos. Uno es informarse. Leer un poco más allá de la bajada de la nota. A ver qué les parece, aunque más no sea para saber si en la próxima elección votan o no al fulano que presentó el proyecto. O en todo caso, si les parece muy mal, van al Congreso a reclamar, se presentan en la justicia, cortan una calle, o agarran un lanzallamas y la van a esperar a Rachid a Perú y Diagonal.
En ésta nota de Perfil Rachid explica un poco de qué la va el proyecto, con algo más de detalle. El título de la nota ya es más claro: "María Rachid propone OTRO subsidio..." O sea, no se trara de un antojo alocado, sino que es algo que desde el sector LGBT se viene laburando hace un tiempo. Lean la nota y van a ver.
El título de la nota de Infobae (arriba de todo) tiene otra trampita: "El kirchnerismo impulsa..." Es cierto, en estricto rigor, que Rachid es legisladora porteña por el FPV. Pero sería razonable suponer, en virtud de su historial, que no es su pertenencia partidaria sino su militancia lo que la lleva a presentar el proyecto. Y que, en todo caso, veremos si luego el resto del kirchnerismo apoya o no.
El otro camino es quejarse sin base. Indignarse, vamos. Patalear. Reclamar los perdidos derechos de la "gente como uno" y el avance de los "vagos", etc.
Desde acá, desde la Varietè, creemos que el primero es mejor. Sabiendo de qué hablamos no nos vamos a poner necesariamente de acuerdo. Pero al menos vamos a poder entender y refutar lo que el otro dice. Es probable que eso no cambie la forma de pensar de los políticos, al menos no inmediatamente. Pero, si esa actitud cívica se sostiene en el tiempo, quién te dice. En una de esas los incentivos cambian.
Mientras nos quejemos sin base el objetivo de los políticos será mostrar cuán indignante es el proyecto de su opositor. Nosotros tenemos que definir qué nos indigna y qué no, por nuestra propia cuenta.
Una vez, discutiendo la Ley de Medios, alguien me dijo "No se como será, pero seguro que es peor que la que estaba". Esta persona no conocía ni la ley anterior, ni el proyecto nuevo.
Hagámos un esfuerzo por no ser esa persona.
miércoles, 6 de agosto de 2014
Esperanza
El mundo es un sitio cada vez más complicado. Me permito hacer una
lista de las cosas que (me) preocupan, sin orden de prioridades ni
ningún otro:
- La guerra en Medio Oriente.
- La guerra Ucrania-Rusia
- La epidemia de Ébola en África
- La situación financiera de la deuda en la Argentina
- FAO dice que hay 870 millones de personas en el planeta sufren hambre. O sea, 1 cada 8.
Y siguen las firmas.
Observen la candidez con la que están planteados estos problemas. No escribí "la invasión Rusa en Ucrania" ni "La intervención de occidente en el gobierno ucraniano". Traté, adrede, de bajarle el tono a las cosas.
El objetivo de esa candidez era señalar que, desde el rincón menos pensado, la vida te sorprende para bien. Cada tanto, tampoco hay que acostumbrarse. Pero a veces pasa.
Cuando le cuente a mi hija la historia de las Abuelas de Plaza de Mayo, le voy a poder contar un capítulo alegre entre tantos tremendos. Le voy a poder decir que yo estaba vivo el 5 de agosto de 2014, día en que Estela de Carlotto encontró a Guido. Y que ella también!
Y voy a poder darle esperanza. Una esperanza que todos sostuvimos y recuperamos cada vez que una abuela recuperaba a su nieto. Una esperanza que nos renueva las ganas de enfrentarnos a nuestros mucho más pequeños, mucho más mundanos y cotidianos problemas. Y que también nos envalentona para atacar aquella lista de arriba, que de solo leerla nos quiebra las rodillas.
Espero, en lo que me toca, tener una onza del coraje que a las Abuelas les sobra.
- La guerra en Medio Oriente.
- La guerra Ucrania-Rusia
- La epidemia de Ébola en África
- La situación financiera de la deuda en la Argentina
- FAO dice que hay 870 millones de personas en el planeta sufren hambre. O sea, 1 cada 8.
Y siguen las firmas.
Observen la candidez con la que están planteados estos problemas. No escribí "la invasión Rusa en Ucrania" ni "La intervención de occidente en el gobierno ucraniano". Traté, adrede, de bajarle el tono a las cosas.
El objetivo de esa candidez era señalar que, desde el rincón menos pensado, la vida te sorprende para bien. Cada tanto, tampoco hay que acostumbrarse. Pero a veces pasa.
Cuando le cuente a mi hija la historia de las Abuelas de Plaza de Mayo, le voy a poder contar un capítulo alegre entre tantos tremendos. Le voy a poder decir que yo estaba vivo el 5 de agosto de 2014, día en que Estela de Carlotto encontró a Guido. Y que ella también!
Y voy a poder darle esperanza. Una esperanza que todos sostuvimos y recuperamos cada vez que una abuela recuperaba a su nieto. Una esperanza que nos renueva las ganas de enfrentarnos a nuestros mucho más pequeños, mucho más mundanos y cotidianos problemas. Y que también nos envalentona para atacar aquella lista de arriba, que de solo leerla nos quiebra las rodillas.
Espero, en lo que me toca, tener una onza del coraje que a las Abuelas les sobra.
martes, 8 de julio de 2014
Do as I say
Resulta que el Señador estadounidense Robert Menéndez (Demócrata de New Jersey) fue inculpado por pagar por sexo. Sin embargo, la mujer que inicialmente declaró que había tenido relaciones con Menéndez a cambio de dinero se desdijo, y reconoció que nunca había conocido al senador.
Ahora bien, Menéndez culpa a servicios de inteligencia cubanos por intentar inculparlo, en medio de un ascenso en su carrera política. El senador aborrece al regimen de Castro.
No me voy a meter en ninguno de los temas picantes que encierra este caso (ni el sexo por dinero, ni si Castro si o no, nada). Pero si me quedo con una frase del abogado de Menéndez, Stephen Ryan:
“It is deeply disturbing that a foreign government whose intelligence service is an enemy of the United States might try to influence U.S. foreign policy by discrediting an elected official who is an opponent of the Cuban regime,”
O sea: "Es muy preocupante que un gobierno extranjero cuyo servicio de inteligencia es un enemigo de los Estados Unidos intente influenciar a la política exterior estadounidense al desacreditar un funcionario electo que es oponente del regimen cubano".
Efectivamente, que un servicio de inteligencia intente modificar, amedrentar, hostigar o condicionar a otros gobiernos o particulares es realmente muy preocupante.
Y un dato curioso: los padres de Menéndez se fueron de Cuba en 1953. De acuerdo con Wikipedia, abandonaron la isla por estar en desacuerdo con el regimen de Batista...
Ahora bien, Menéndez culpa a servicios de inteligencia cubanos por intentar inculparlo, en medio de un ascenso en su carrera política. El senador aborrece al regimen de Castro.
No me voy a meter en ninguno de los temas picantes que encierra este caso (ni el sexo por dinero, ni si Castro si o no, nada). Pero si me quedo con una frase del abogado de Menéndez, Stephen Ryan:
“It is deeply disturbing that a foreign government whose intelligence service is an enemy of the United States might try to influence U.S. foreign policy by discrediting an elected official who is an opponent of the Cuban regime,”
O sea: "Es muy preocupante que un gobierno extranjero cuyo servicio de inteligencia es un enemigo de los Estados Unidos intente influenciar a la política exterior estadounidense al desacreditar un funcionario electo que es oponente del regimen cubano".
Efectivamente, que un servicio de inteligencia intente modificar, amedrentar, hostigar o condicionar a otros gobiernos o particulares es realmente muy preocupante.
Y un dato curioso: los padres de Menéndez se fueron de Cuba en 1953. De acuerdo con Wikipedia, abandonaron la isla por estar en desacuerdo con el regimen de Batista...
jueves, 5 de junio de 2014
Operación
"Persecusión política". "Campaña mediática". "Campaña de desprestigio"
No vamos a ser inocentes. Todo el mundo sabe que operetas, como brujas, las hay. Es cierto que todos los sectores con intereses y poder de lobby avanzan decidida y muchas veces inescrupulosamente en dirección de sus objetivos.
Pero aflojemos. No todo el mundo puede hacer una operación, ni tampoco todo el mundo amerita una operación.
Obvio que si vos sos enemigo de mis intereses, y yo se que estás rompiendo la ley, te voy a caer con todo. Tanto en el caso de Boudou como en el de Etchevere, linkeados arriba, evidentemente hay motivos para sospechar. Los enemigos de ambos irán con todo lo que tienen. Y obvio que quienes los defienden intentarán que zafen sin problemas.
La descripción de arriba les sonará inmoral, poco ética y con grasas trans. Mal orto. Es así. La cosa es entenderlo
Quiero hacer un esfuerzo por desmarcarme de las temáticas puntuales de cada caso: quizás Boudou es inocente. Quizás Etchevere también. La cosa es que si no lo son, lo que debiera preocuparles es menos la campaña mediática y más DEJAR DE ROMPER LA LEY, CARAJO.
Entonces, si nos damos cuenta, empezamos a separar la "indignación" por las denuncias de los verdaderos datos. Nadie lo va a hacer por nosotros. Y pensar lo contrario es, si, ser inocente.
Es como si Skeletor se enojara porque queda como "malo" en los medios oficialistas de Eternia (chiste interno de He-Man; googleen, niños).
No vamos a ser inocentes. Todo el mundo sabe que operetas, como brujas, las hay. Es cierto que todos los sectores con intereses y poder de lobby avanzan decidida y muchas veces inescrupulosamente en dirección de sus objetivos.
Pero aflojemos. No todo el mundo puede hacer una operación, ni tampoco todo el mundo amerita una operación.
Obvio que si vos sos enemigo de mis intereses, y yo se que estás rompiendo la ley, te voy a caer con todo. Tanto en el caso de Boudou como en el de Etchevere, linkeados arriba, evidentemente hay motivos para sospechar. Los enemigos de ambos irán con todo lo que tienen. Y obvio que quienes los defienden intentarán que zafen sin problemas.
La descripción de arriba les sonará inmoral, poco ética y con grasas trans. Mal orto. Es así. La cosa es entenderlo
Quiero hacer un esfuerzo por desmarcarme de las temáticas puntuales de cada caso: quizás Boudou es inocente. Quizás Etchevere también. La cosa es que si no lo son, lo que debiera preocuparles es menos la campaña mediática y más DEJAR DE ROMPER LA LEY, CARAJO.
Entonces, si nos damos cuenta, empezamos a separar la "indignación" por las denuncias de los verdaderos datos. Nadie lo va a hacer por nosotros. Y pensar lo contrario es, si, ser inocente.
Es como si Skeletor se enojara porque queda como "malo" en los medios oficialistas de Eternia (chiste interno de He-Man; googleen, niños).
jueves, 29 de mayo de 2014
Cracias por nada
Hoy me levanté y dije "que concepto controvertido puedo defender como para meterme en quilombos?"
La democracia es, dicen los que saben, el mejor sistema de gobierno que se ha inventado hasta acá. Claro, algunos estaban en desacuerdo (nosotros tenemos nuestras dudas) pero, a los efectos de este post, vamos a dar esa afirmación por válida.
Las alternativas de la democracia son muchas. El juego de poderes (no me refiero a legislativo, judicial, ejecutivo, sino a poderes fácticos) condiciona casi siempre a los actores políticos. Esto implica, por ejemplo, que cuando un ejecutivo asume muchos en su gabinete son "favores" que se pagan con cargos.
Ahora bien, al grano: el nepotismo. A propósito de José Alperovich, gobernador de Tucumán, les dejo este link en el que un medio se rasga las vestiduras por el rampante nepotismo en la política argentina. Para aclarar, el nepotismo es la "desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos", de acuerdo con la RAE. O sea, amparados en el poder discrecional que tienen ciertos cargos para elegir asesores, secretarios, etc, muchos meten al cuñado, al sobrino, etc. En la Argentina le llamamos "acomodo", "palanca", etc.
La idea acá no es defender el nepotismo. Ni mucho menos a Alperovich (dios nos guarde).
Sin embargo me imagino un escenario. Supongan que soy ministro de Economía. Tengo un hermano, digamos, periodista, con experiencia en el campo de la prensa, y con cierta trayectoria. Necesito alguien que me haga la prensa en el ministerio, alguien de mi confianza dentro de esa oficina que suele ser neurálgica.
Sin dudas, habrá mejores periodistas para ocupar el puesto que mi hermano ¿Pero más confiables? No lo creo. Y desafortunadamente, en un sistema democrático en el que la lealtad no existe, y en el que por los recovecos que uno deja se cuelan otros, hay zonas en que la confianza es tan importante como la idoneidad. No va a ser el primer jefe de prensa que le escupe el asado a su jefe por intereses políticos.
Con esto me refiero a que una cosa es acomodar a tu hijo en una oficina para que cobre un sueldo, o que un puntero te de laburo para sacarte un porcentaje. Y otra es revalorizar la confianza de personas idóneas que están en tu ámbito, a efectos de sumar a la capacidad confiabilidad.
Ustedes me dirán que eso no es lo que sucede en la Argentina, que acá se van al carajo. Y que si la preferencia no es "desmedida" no es nepotismo. Podemos coincidir. Pero me parece válida la aclaración.}
Y por otro lado, me parece igual o más nefasta la idea de ubicar a alguien en el gabinete por un compromiso político. Las negociaciones que llevan luego a colocar a gente "de favor" en lugares estratégicos de un gobierno terminan dándole poder a los Cobos del mundo.
Eso también es cleptocracia. Otra forma, pero cleptocracia al fin.
La democracia es, dicen los que saben, el mejor sistema de gobierno que se ha inventado hasta acá. Claro, algunos estaban en desacuerdo (nosotros tenemos nuestras dudas) pero, a los efectos de este post, vamos a dar esa afirmación por válida.
Las alternativas de la democracia son muchas. El juego de poderes (no me refiero a legislativo, judicial, ejecutivo, sino a poderes fácticos) condiciona casi siempre a los actores políticos. Esto implica, por ejemplo, que cuando un ejecutivo asume muchos en su gabinete son "favores" que se pagan con cargos.
Ahora bien, al grano: el nepotismo. A propósito de José Alperovich, gobernador de Tucumán, les dejo este link en el que un medio se rasga las vestiduras por el rampante nepotismo en la política argentina. Para aclarar, el nepotismo es la "desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos", de acuerdo con la RAE. O sea, amparados en el poder discrecional que tienen ciertos cargos para elegir asesores, secretarios, etc, muchos meten al cuñado, al sobrino, etc. En la Argentina le llamamos "acomodo", "palanca", etc.
La idea acá no es defender el nepotismo. Ni mucho menos a Alperovich (dios nos guarde).
Sin embargo me imagino un escenario. Supongan que soy ministro de Economía. Tengo un hermano, digamos, periodista, con experiencia en el campo de la prensa, y con cierta trayectoria. Necesito alguien que me haga la prensa en el ministerio, alguien de mi confianza dentro de esa oficina que suele ser neurálgica.
Sin dudas, habrá mejores periodistas para ocupar el puesto que mi hermano ¿Pero más confiables? No lo creo. Y desafortunadamente, en un sistema democrático en el que la lealtad no existe, y en el que por los recovecos que uno deja se cuelan otros, hay zonas en que la confianza es tan importante como la idoneidad. No va a ser el primer jefe de prensa que le escupe el asado a su jefe por intereses políticos.
Con esto me refiero a que una cosa es acomodar a tu hijo en una oficina para que cobre un sueldo, o que un puntero te de laburo para sacarte un porcentaje. Y otra es revalorizar la confianza de personas idóneas que están en tu ámbito, a efectos de sumar a la capacidad confiabilidad.
Ustedes me dirán que eso no es lo que sucede en la Argentina, que acá se van al carajo. Y que si la preferencia no es "desmedida" no es nepotismo. Podemos coincidir. Pero me parece válida la aclaración.}
Y por otro lado, me parece igual o más nefasta la idea de ubicar a alguien en el gabinete por un compromiso político. Las negociaciones que llevan luego a colocar a gente "de favor" en lugares estratégicos de un gobierno terminan dándole poder a los Cobos del mundo.
Eso también es cleptocracia. Otra forma, pero cleptocracia al fin.
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