Mis amigos son unos atorrantes, igual que los de Serrat. Y al igual que los del Nano están elegidos con una vara muy rasa. Es la vara de la profunda amistad, del extrañar que solo desaparece cuando nos vemos, y vuelve como una triste alegría cuando nos separamos. Como los murguistas cuando se despiden del tablado, mis amigos se despiden con una sonrisa en la cara y lágrimas en el corazón.
Ustedes no conocen a mis amigos? Se los presento.