Yo creo en la honestidad intelectual de las personas ¿Está mal?
Yo tengo mi opinión. Durante la existencia de este blog he criticado lo que me parecía criticable, de quién fuera. Como muestra, varios links que señalan cuestiones que me parecen erradas, chotas, etc.
Más allá de las críticas, hubiese preferido que no gane Macri. Lo vivo en la Ciudad, lo anticipo en las personas que conforman su equipo. Es una de esas veces en que lo mejor será que esté equivocado, y que el PRO haga un gran gobierno.
No es que Scioli me hubiese hecho más feliz. Soy de la Provincia de Buenos Aires. No me olvidé de eso. Creo que con Scioli podría haber habido más espacio para defender ciertas cuestiones que merecen ser defendidas. Pero ni siquiera estoy seguro de eso, tampoco.
Tampoco otros que en su momento fueron mencionados como posibles candidatos del kirchnerismo. De hecho, mi voto en primera vuelta fue a Nicolás Del Caño; igual que hace tiempo, mi voto fue a la izquierda.
Sin embargo, han visto, hablo poco de mis elecciones personales. Las establecí arriba como para sacarlas del medio. Pero me interesan más los fenómenos generales.
Como fenómeno general, no puedo evitar mencionar (y sorprenderme ante) esta cosa que sugiere que es de pelotudo/cheto/planero/choripanero/garca/ pensar diferente. Me preocupa mucho, pero en serio.
Un gran amigo, docente, y catequista, me dijo una vez, cuando yo era un jovenzuelo y mi fe católica flaqueaba, que "una fe sin dudas es una fe muerta". Él, creyente, tenía dudas todos los días, pero su fe, aunque flaqueaba, se fortalecía de esas dudas.
Más allá de que la comparación con la fe puede no ser exacta, rescato esto: la idea de estar siempre pensando "¿y si no tengo razón? ¿y si estoy pifiando?"
"La duda es uno de los nombres de la inteligencia", dicen que dijo Borges. Sin embargo no nos permitimos dudar. Y aquí no acepto la tercera persona. A nadie le "impiden" pensar. Es más cómodo, es más fácil, es más barato. Pero no está prohibido.
Sin embargo, a nadie le cabe duda de que quienes apoyan a Macri son "La Patria Sojera", "Garcas de Recoleta"; y quienes ayer llenaron la Plaza de Mayo en apoyo a Cristina son "Acomodaticios", "La Cámpora", "Planeros", etc. Por supuesto, luego de eso todos llaman a la unidad y cantan "Argentina, Argentina" a viva voz.
Yo podría decir que admiro sus convicciones. Pero sería mentira. En el fondo, sospecho de ellas. Sospecho de aquellos que, en ningún momento, expresaron una duda, realizaron una crítica, señalaron un error en su espacio. Sospecho de quienes creen que cualquier cambio será mejor.
Dudo, bah.
Dudo y me pregunto y me informo y opino y acierto y escucho y me equivoco y vuelvo a dudar.
Probablemente no haré ningún aporte fundamental a la sociedad moderna, seguramente no me da el cuero. Pero no le voy a sacar el cuerpo a la responsabilidad que tengo de pensar colectivamente por mi país. Una responsabilidad que tengo porque tengo laburo, tengo casa, morfo todos los días, me ducho cuando yo quiero, y pude estudiar sin preocuparme por la guita.
Los invito a dudar. Los invito a preguntarse si no estarán equivocados. Lo que no significa dejarse convencer. Ni dejar de luchar por las convicciones.
Significa, como decía mi amigo Daniel, no permitir que se nos mueran las ideas.
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jueves, 10 de diciembre de 2015
jueves, 11 de diciembre de 2014
Flojitos de papeles
No crean que no se que, al tocar este tema, puedo estar metiéndome en camisa de once varas. Pero ¿qué sentido tiene tener un blog si uno va a ser siempre responsable?
Mauricio Macri salió a decir en estos días que con él en la presidencia "se acaban los curros en derechos humanos". Lo dijo en una entrevista en el diario La Nación, lo cuál no es un dato menor. Textualmente el intercambio es este:
-Organismos de derechos humanos temen una "marcha atrás" en los avances conseguidos con el kirchnerismo...
--Mi gobierno ha sido defensor de los derechos humanos, de la libertad de prensa, acceso a la salud y la educación. Ahora los derechos humanos no son Sueños Compartidos y los "curros" que han inventado. Con nosotros, todos esos curros se acabaron.
Las declaraciones generaron respuestas, especialmente de Cristina Fernández, pero también de otros dirigentes como Humberto Tumini, de Libres del Sur, o Estela de Carlotto.
Ahora bien, dividamos la cosa en dos partes.
Por un lado tenemos a Macri diciendo que asuntos como Sueños Compartidos fueron delitos (igualo aquí a curro con delito, suponiendo estafa con fondos públicos) y que con él esas cuestiones van a ser superadas. Si bien no estoy al tanto de la marcha de la causa por Sueños, creo que como mínimo se puede decir que hubo algún tipo de malversación, y esto siendo generoso. La justicia lo definirá, pero parece, efectivamente, un "curro".
En este sentido, no creo que haya ningún candidato que vaya a salir a defender programas como éste. Algunos los negarán u ocultarán, y otros los usarán para decir "conmigo no pasa", pero nada más. En tiempos de campaña, y más en un medio como La Nación, lo que dice Macri es casi de manual. De hecho, no hay demasiadas repreguntas en la entrevista. No creo tampoco que nadie, por enemigo de Macri que sea, acepte mantener planes que son espurios en su ejecución, aunque tengan buenas intenciones.
Por otro lado, ¿leyeron toda la entrevista?
Macri señala que sus dos principales ejes si es presidente serán la educación pública y la infraestructura. Sin embargo, éste informe de la ACIJ señala un 30% de subejecución presupuestaria para el área de educación pública. Por su parte, Chequeado.com descubre al Jefe de Gobierno "chamuyando" un récord en inversión.
Este otro, de ASAP, señala la subejecución en términos generales.Y acá, Chequeado.com hace referencia al endeudamiento de la Ciudad de Buenos Aires, que se triplicó.
Son solamente algunas de las desmentidas a las respuestas que Macri da en la entrevista. O que, por lo menos, hubiesen demandado una repregunta por parte del entrevistador. Uno podría sospechar que se trata de un tratamiento especial que La Nación le dispensa a Macri, pero si leen la entrevista con Scioli, que salió el mismo día en una serie de notas a los presidenciables, verán que tampoco fueron muy duros con él.
En definitiva, se trata de notas en donde cada candidato le está hablando a la gente que lo va a votar sabiendo lo que cada candidato piensa. Es difícil creer que alguien que conoce el prontuario de Macri (o de Scioli, o de cualquiera) va a cambiar de idea porque él diga que con él no va a haber curros en derechos humanos, y la educación pública va a ser una panacea, y la General Paz va a tener poco tráfico. Se predica para el converso, digamos.
En ese contexto, y volviendo a los "curros en derechos humanos", se me ocurre que todos queremos que no se afane guita a partir de la necesidad de los que menos tienen. Lo que muchos sospechamos es que esos "curros" de los que Macri reniega se van a llevar puestas a políticas que sí son cruciales, y que tienen que ver con el castigo a los culpables de delitos de lesa humanidad.
En todo caso, el centro de esta cuestión es, en nuestra humilde opinión, qué sucede durante las campañas. Todos los candidatos utilizan consignas: "Vamos a bajar la inflación", "Vamos a reducir la tasa de robos por habitante", "Vamos a potenciar la infraestructura". Ninguno dice cómo. Ninguno aporta planes. Todo se basa en la credibilidad que cada aspirante tenga. Y en ese contexto, todos los presidenciables están a nuestro gusto, flojitos de papeles.
Mauricio Macri salió a decir en estos días que con él en la presidencia "se acaban los curros en derechos humanos". Lo dijo en una entrevista en el diario La Nación, lo cuál no es un dato menor. Textualmente el intercambio es este:
-Organismos de derechos humanos temen una "marcha atrás" en los avances conseguidos con el kirchnerismo...
--Mi gobierno ha sido defensor de los derechos humanos, de la libertad de prensa, acceso a la salud y la educación. Ahora los derechos humanos no son Sueños Compartidos y los "curros" que han inventado. Con nosotros, todos esos curros se acabaron.
Las declaraciones generaron respuestas, especialmente de Cristina Fernández, pero también de otros dirigentes como Humberto Tumini, de Libres del Sur, o Estela de Carlotto.
Ahora bien, dividamos la cosa en dos partes.
Por un lado tenemos a Macri diciendo que asuntos como Sueños Compartidos fueron delitos (igualo aquí a curro con delito, suponiendo estafa con fondos públicos) y que con él esas cuestiones van a ser superadas. Si bien no estoy al tanto de la marcha de la causa por Sueños, creo que como mínimo se puede decir que hubo algún tipo de malversación, y esto siendo generoso. La justicia lo definirá, pero parece, efectivamente, un "curro".
En este sentido, no creo que haya ningún candidato que vaya a salir a defender programas como éste. Algunos los negarán u ocultarán, y otros los usarán para decir "conmigo no pasa", pero nada más. En tiempos de campaña, y más en un medio como La Nación, lo que dice Macri es casi de manual. De hecho, no hay demasiadas repreguntas en la entrevista. No creo tampoco que nadie, por enemigo de Macri que sea, acepte mantener planes que son espurios en su ejecución, aunque tengan buenas intenciones.
Por otro lado, ¿leyeron toda la entrevista?
Macri señala que sus dos principales ejes si es presidente serán la educación pública y la infraestructura. Sin embargo, éste informe de la ACIJ señala un 30% de subejecución presupuestaria para el área de educación pública. Por su parte, Chequeado.com descubre al Jefe de Gobierno "chamuyando" un récord en inversión.
Este otro, de ASAP, señala la subejecución en términos generales.Y acá, Chequeado.com hace referencia al endeudamiento de la Ciudad de Buenos Aires, que se triplicó.
Son solamente algunas de las desmentidas a las respuestas que Macri da en la entrevista. O que, por lo menos, hubiesen demandado una repregunta por parte del entrevistador. Uno podría sospechar que se trata de un tratamiento especial que La Nación le dispensa a Macri, pero si leen la entrevista con Scioli, que salió el mismo día en una serie de notas a los presidenciables, verán que tampoco fueron muy duros con él.
En definitiva, se trata de notas en donde cada candidato le está hablando a la gente que lo va a votar sabiendo lo que cada candidato piensa. Es difícil creer que alguien que conoce el prontuario de Macri (o de Scioli, o de cualquiera) va a cambiar de idea porque él diga que con él no va a haber curros en derechos humanos, y la educación pública va a ser una panacea, y la General Paz va a tener poco tráfico. Se predica para el converso, digamos.
En ese contexto, y volviendo a los "curros en derechos humanos", se me ocurre que todos queremos que no se afane guita a partir de la necesidad de los que menos tienen. Lo que muchos sospechamos es que esos "curros" de los que Macri reniega se van a llevar puestas a políticas que sí son cruciales, y que tienen que ver con el castigo a los culpables de delitos de lesa humanidad.
En todo caso, el centro de esta cuestión es, en nuestra humilde opinión, qué sucede durante las campañas. Todos los candidatos utilizan consignas: "Vamos a bajar la inflación", "Vamos a reducir la tasa de robos por habitante", "Vamos a potenciar la infraestructura". Ninguno dice cómo. Ninguno aporta planes. Todo se basa en la credibilidad que cada aspirante tenga. Y en ese contexto, todos los presidenciables están a nuestro gusto, flojitos de papeles.
jueves, 4 de octubre de 2012
Perdón, Mario
En este blog leemos y recomendamos a Mario Wainfeld. En Página 12, un diario con voces que no miden con la misma vara errores y aciertos de Gobierno y oposición, él suele hacerlo. Y, por encima de muchos en todos los medios, suele hablar de lo que sabe. Algo que, en estos días de opinólogos, no es poco.
Pero acá estamos, respetuosísimamente, en desacuerdo.
Esto es lo que dijo Macri, de acuerdo con La Nación:
"Estoy comprometido profundamente en la defensa de la democracia. Señores gendarmes, señores prefectos, señores miembros de seguridad nacional, los entiendo profundamente. Sé que llevan una década de maltrato, de falta de respeto, de humillaciones. De un gobierno nacional que ha improvisado en sus políticas de seguridad y por eso ha fracasado. Que no han reconocido la defensa que ustedes hicieron de nuestra seguridad"
De acuerdo con la nota de Wainfeld, "Macri “hizo política”, lo que puede resultar molesto pero tiene su lógica. Aprovechó para cuestionar la política kirchnerista en materia de seguridad, un presunto destrato al personal. Pero el eje de su mensaje fue democrático, el núcleo fue desautorizar la metodología elegida, enfatizar los severos deberes de quienes portan armas, pedirles que abandonaran su conducta".
Desde el principio: la política kirchnerista en materia de seguridad no nos parece nada nuevo. No creemos que tenga grandes resultados. Tampoco vemos demasiadas propuestas serias en ningún lado. Pero ese no es el punto.
Por otro lado no creemos que la democracia haya estado amenazada, más allá de lo que algunos sectores aislados hayan pretendido (ver imagen en la nota de Mempo Giardinelli). Al menos, no es eso lo que pretendieron los reclamos. Esto es discutible, pero tampoco es el punto.
Ahora bien: apelo a mi memoria personal para afirmar que, en los 33 años de vida que tengo, jamás escuché a nadie decir algo bueno de las fuerzas de seguridad. Nunca desde, digamos, el año '90, cuando empecé a leer el diario.
Frente a eso, la actitud de la Cámara de Diputados fue muy buena. Nada de chicanas políticas (salvo el bueno de Sanz). Si el convencimiento es que la democracia está efectivamente amenazada, entonces no hay lugar para disidencias.
De acuerdo con Wainfeld, la actitud de Macri también fue democrática. Nosotros creemos que no. Que ese no era el momento para hacer críticas. Ni para hacer política. Y no importa que la lógica actual sea sacarle provecho a cualquier hueco en el opuesto; no la compartimos.
Para los grandes temas nacionales hace falta superar conflictos de cabotaje e ir a las diferencias profundas. Algunos dirigentes, de diferentes espacios, demostraron que pueden hacerlo. Otros, a nuestro gusto, no.
Pero acá estamos, respetuosísimamente, en desacuerdo.
Esto es lo que dijo Macri, de acuerdo con La Nación:
"Estoy comprometido profundamente en la defensa de la democracia. Señores gendarmes, señores prefectos, señores miembros de seguridad nacional, los entiendo profundamente. Sé que llevan una década de maltrato, de falta de respeto, de humillaciones. De un gobierno nacional que ha improvisado en sus políticas de seguridad y por eso ha fracasado. Que no han reconocido la defensa que ustedes hicieron de nuestra seguridad"
De acuerdo con la nota de Wainfeld, "Macri “hizo política”, lo que puede resultar molesto pero tiene su lógica. Aprovechó para cuestionar la política kirchnerista en materia de seguridad, un presunto destrato al personal. Pero el eje de su mensaje fue democrático, el núcleo fue desautorizar la metodología elegida, enfatizar los severos deberes de quienes portan armas, pedirles que abandonaran su conducta".
Desde el principio: la política kirchnerista en materia de seguridad no nos parece nada nuevo. No creemos que tenga grandes resultados. Tampoco vemos demasiadas propuestas serias en ningún lado. Pero ese no es el punto.
Por otro lado no creemos que la democracia haya estado amenazada, más allá de lo que algunos sectores aislados hayan pretendido (ver imagen en la nota de Mempo Giardinelli). Al menos, no es eso lo que pretendieron los reclamos. Esto es discutible, pero tampoco es el punto.
Ahora bien: apelo a mi memoria personal para afirmar que, en los 33 años de vida que tengo, jamás escuché a nadie decir algo bueno de las fuerzas de seguridad. Nunca desde, digamos, el año '90, cuando empecé a leer el diario.
Frente a eso, la actitud de la Cámara de Diputados fue muy buena. Nada de chicanas políticas (salvo el bueno de Sanz). Si el convencimiento es que la democracia está efectivamente amenazada, entonces no hay lugar para disidencias.
De acuerdo con Wainfeld, la actitud de Macri también fue democrática. Nosotros creemos que no. Que ese no era el momento para hacer críticas. Ni para hacer política. Y no importa que la lógica actual sea sacarle provecho a cualquier hueco en el opuesto; no la compartimos.
Para los grandes temas nacionales hace falta superar conflictos de cabotaje e ir a las diferencias profundas. Algunos dirigentes, de diferentes espacios, demostraron que pueden hacerlo. Otros, a nuestro gusto, no.
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