"Con el fútbol no hay patria grande".
La textual es de un amigo, pero frases similares se leyeron en Twitter, en Facebook, etc. A propósito de la Copa América, las rivalidades futbolísticas peor entendidas surgen, irritadas, sangrantes. Vuelven los epítetos a las tribunas, vuelven los silbidos a los himnos.
Ni siquiera las recientes denuncias contra la FIFA aminoran los incendios. Nadie se pone a pensar en que, si arreglaron una sede, por qué no un resultado.
"Bueno", me dirán, "son esos energúmenos fanáticos del fútbol".
Ahá.
¿Se acuerdan del Mercosur? ¿Eso re copado que nos juntábamos todos los países de Sudamérica y uno llevaba bizcochos y otro facturas y así? ¿Se acuerdan?
Les dejo acá tres notas (1), (2), (3), que hablan sobre la actualidad de las negociaciones Mercosur-UE para un Tratado de Libre Comercio (TLC). Pueden buscar mucho más, si quieren. Pero con eso les alcanza para saber que los socios del Mercosur no se desvelan por seguir siéndolo.
Y si buscan más, van a ver que otros bloques comerciales tampoco la están pasando divino. Si no, pregunten en Grecia, en Irlanda, en Portugal...
"Patria Grande". Un sueño (una utopía?) que tiene casi tantos años como nuestras independencias.
Envidioso, en décadas pasadas, de ese falso lustre inoxidable que daba "ser comunitario" y hacer cola en una embajada. Ese oropel que, a la primera crisis, dejó a más de uno con la frente mirando al sur.
Reflotado el sueño a los ponchazos por una generación (ésta) que, sin embargo, parece no poder pasar de las buenas intenciones. Un horizonte latinoamericano que se choca en cada mesa de negociación, en cada tribuna. Un "que lindo sería" que, como diría el tanguero, se queda entre aprontes y partidas.
Me disculpo acá con aquellos que, de buena fe me consta, la pelean todos los días para que la hermandad latinoamericana sea. Y les pido que no aflojen.
Pero "Patria Grande" nos queda, irónicamente, grande. Somos un montón de patrias chiquitas, mezquinas, que ni siquiera respondemos a los propios límites nacionales.
Yo no se nada de nada. Pero vamos camino de quedarnos cada vez más sólos.
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martes, 16 de junio de 2015
lunes, 23 de julio de 2012
No es seguro
Resulta que se armó galletita porque el Secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, dijo que la Capital Federal es una de las ciudades más seguras de Sudamérica. Este es un tema muy complicado, en donde se mezclan los datos puros y duros, las sensaciones (que también se cuantifican estadísticamente), los objetivos políticos y muchas cosas más. Es difícil hacerle honor al tema, pero vamos a mencionar algunas cosas, no más.
Primero, datos.
La Argentina, en cuanto a homicidios dolosos cada 100 mil habitantes, tiene una tasa de 5,5, de acuerdo con el Observatorio de Seguridad Ciudadana de la OEA. En cuanto a Robos, 973 cada 100 mil habitantes. El Observatorio tiene muchas estadísticas comparativas más.
Ahora bien, en homicidios la Argentina tiene un nivel similar a Estados Unidos, algo más alto que Chile, y menor que Uruguay. Brasil anda en los veintipico, Colombia casi 40 y Venezuela casi 50. Sin embargo, en robos, estamos muy altos en promedio.
En cuanto a asesinatos y robos totales, la cantidad de hurtos (388.316) es menor que la de otros países que, por tener mayor población, tienen menor promedio (caso Brasil). Los homicidios totales también son en número más bajos que muchos otros países del continente.
Ahora bien, encontramos en este informe de Flacso de 2008 un cuadro muy interesante (pagina 40). El cuadro compara la victimización con la tasa de homicidios. Argentina, Uruguay y Chile están primeros en victimización y últimos en homicidios. El informe aclara que la inconsistencia entre percepción y tasa se da porque "la percepción de inseguridad es una medida subjetiva, medida por factores culturales, por lo tanto no se debe esperar una correlación robusta con indicadores objetivos", y agrega que "puede ser que países con baja tasa de homicidios presenten altos niveles de delitos contra la propiedad y eso sea reflejado en las encuestas de victimización".
Ambos informes citados hasta acá coinciden en que las estadísticas deberían ser de mejor calidad, más periódicas y con mejores avales. Y reconocen que la mayoría de los gobiernos es reticente a formalizar estos números, por el costo político que tienen.
Sin embargo, a ambos les alcanza para señalar que América Latina es una de las regiones más inseguras del mundo, pero que, en ese contexto, Argentina no es de los países más inseguros de la región.
Para reforzar esto, algunos recortes periodísticos. Esta nota habla de la inseguridad en México. Esta, de la percepción de inseguridad en Perú (y tiene un mapa muy interesante). Y acá la Deutsche Welle publica un artículo con la inseguridad en Latinoamérica, y atiende a los medios y al uso que hacen de la información al respecto.
Ahora, discusión.
¿5 homicidios cada 100 mil habitantes es mucho? Estamos hablando ya no en comparación, sino en total. Quizás sea demasiado. Más allá de que la comparación sea favorable, puede que nos parezca mucho. Vivimos en una región de las más inseguras del planeta. Eso hay que recordarlo también.
Por otro lado, las estadísticas de calidad deberían ser parte fundamental de los reclamos, porque son piedra bazal de una política seria al respecto, e impedirían que se "nuble" la percepción, por las cuestiones arriba mencionadas. En la Argentina, particularmente, las estadísticas viven un lustro realmente para el olvido, en términos generales.
Ahora: ¿la percepción de inseguridad como estadística es una medición absurda, despreciable? Yo creo que no. Quizás no es comparable con la otra, pero es necesario que se conozca. Aunque más no sea para señalar inconsistencias entre una y otra, y para dar cuenta de factores culturales/mediáticos/metodológicos que inflan una por sobre otra.
Lo que si, es importante no sobre estimar ninguna. Si la percepción es 100, y el numero real es 30, bueno, que los planes apunten a bajar desde 30, y que con el 100 tomemos las medidas que corresponden.
¿En algún momento los políticos se harán cargo del costo político que implica la inseguridad? Supongo que no. Creo que el informe de Flacso es interesante en tanto entrega propuestas para encarar esta situación.
Finalmente, ¿esto le importa a la persona que fue víctima de la inseguridad? Claro que no. Y es normal que así sea. Si, en el momento de una situación de inseguridad, le preguntás a la víctima o a sus familiares qué es lo que opinan de la inseguridad, seguramente la respuesta estará teñida por el dolor. Y es normal que así sea. La cosa es no preguntarles tamaña guachada.
Pido, de antemano, disculpas. Sé que es un tema muy amplio. Quizás acá faltan cosas. La idea del (larguísimo) post no es cerrar la discusión, sino abrirla. Tratar de sacarla de la coyuntura política local, en donde todos buscan culpables. Y tratar de, como ciudadanos, pensar en los temas que nos importan, reclamarlos, trabajarlos, y no esperar a que un legislador decida proponerlos.
Primero, datos.
La Argentina, en cuanto a homicidios dolosos cada 100 mil habitantes, tiene una tasa de 5,5, de acuerdo con el Observatorio de Seguridad Ciudadana de la OEA. En cuanto a Robos, 973 cada 100 mil habitantes. El Observatorio tiene muchas estadísticas comparativas más.
Ahora bien, en homicidios la Argentina tiene un nivel similar a Estados Unidos, algo más alto que Chile, y menor que Uruguay. Brasil anda en los veintipico, Colombia casi 40 y Venezuela casi 50. Sin embargo, en robos, estamos muy altos en promedio.
En cuanto a asesinatos y robos totales, la cantidad de hurtos (388.316) es menor que la de otros países que, por tener mayor población, tienen menor promedio (caso Brasil). Los homicidios totales también son en número más bajos que muchos otros países del continente.
Ahora bien, encontramos en este informe de Flacso de 2008 un cuadro muy interesante (pagina 40). El cuadro compara la victimización con la tasa de homicidios. Argentina, Uruguay y Chile están primeros en victimización y últimos en homicidios. El informe aclara que la inconsistencia entre percepción y tasa se da porque "la percepción de inseguridad es una medida subjetiva, medida por factores culturales, por lo tanto no se debe esperar una correlación robusta con indicadores objetivos", y agrega que "puede ser que países con baja tasa de homicidios presenten altos niveles de delitos contra la propiedad y eso sea reflejado en las encuestas de victimización".
Ambos informes citados hasta acá coinciden en que las estadísticas deberían ser de mejor calidad, más periódicas y con mejores avales. Y reconocen que la mayoría de los gobiernos es reticente a formalizar estos números, por el costo político que tienen.
Sin embargo, a ambos les alcanza para señalar que América Latina es una de las regiones más inseguras del mundo, pero que, en ese contexto, Argentina no es de los países más inseguros de la región.
Para reforzar esto, algunos recortes periodísticos. Esta nota habla de la inseguridad en México. Esta, de la percepción de inseguridad en Perú (y tiene un mapa muy interesante). Y acá la Deutsche Welle publica un artículo con la inseguridad en Latinoamérica, y atiende a los medios y al uso que hacen de la información al respecto.
Ahora, discusión.
¿5 homicidios cada 100 mil habitantes es mucho? Estamos hablando ya no en comparación, sino en total. Quizás sea demasiado. Más allá de que la comparación sea favorable, puede que nos parezca mucho. Vivimos en una región de las más inseguras del planeta. Eso hay que recordarlo también.
Por otro lado, las estadísticas de calidad deberían ser parte fundamental de los reclamos, porque son piedra bazal de una política seria al respecto, e impedirían que se "nuble" la percepción, por las cuestiones arriba mencionadas. En la Argentina, particularmente, las estadísticas viven un lustro realmente para el olvido, en términos generales.
Ahora: ¿la percepción de inseguridad como estadística es una medición absurda, despreciable? Yo creo que no. Quizás no es comparable con la otra, pero es necesario que se conozca. Aunque más no sea para señalar inconsistencias entre una y otra, y para dar cuenta de factores culturales/mediáticos/metodológicos que inflan una por sobre otra.
Lo que si, es importante no sobre estimar ninguna. Si la percepción es 100, y el numero real es 30, bueno, que los planes apunten a bajar desde 30, y que con el 100 tomemos las medidas que corresponden.
¿En algún momento los políticos se harán cargo del costo político que implica la inseguridad? Supongo que no. Creo que el informe de Flacso es interesante en tanto entrega propuestas para encarar esta situación.
Finalmente, ¿esto le importa a la persona que fue víctima de la inseguridad? Claro que no. Y es normal que así sea. Si, en el momento de una situación de inseguridad, le preguntás a la víctima o a sus familiares qué es lo que opinan de la inseguridad, seguramente la respuesta estará teñida por el dolor. Y es normal que así sea. La cosa es no preguntarles tamaña guachada.
Pido, de antemano, disculpas. Sé que es un tema muy amplio. Quizás acá faltan cosas. La idea del (larguísimo) post no es cerrar la discusión, sino abrirla. Tratar de sacarla de la coyuntura política local, en donde todos buscan culpables. Y tratar de, como ciudadanos, pensar en los temas que nos importan, reclamarlos, trabajarlos, y no esperar a que un legislador decida proponerlos.
viernes, 4 de mayo de 2012
Friends will be friends
Es posible que el tamaño y la apertura de tus fronteras estén condicionados por tu situación económica? Si, muy.
En Europa se vive hoy un aumento muy grande de la xenofobia y el racismo. En las elecciones francesas Marin Le Pen, de extrema derecha, quedó tercera, y muchos de sus votantes apoyarán a Sarkozy en segunda vuelta, con un discurso apenas licuado, pero similar. Grecia vota esta semana, y los sondeos indican, como dice la nota de arriba, que un partido neonazi puede tener legisladores.
Al margen, se repiten los casos de extranjeros deportados, de turistas rebotados en aeropuertos, etc.
Claro, las papas queman. Y siempre que queman, la gente busca moderación. Los votantes se vuelven conservadores. Con la crisis global los gobiernos desempolvaron el libro del FMI, y empezaron a aplicarlo indistintamente, contra el consejo de varios economistas muy prestigiosos, e incluso contrariando a la realidad misma, que les enrostra su sostenida equivocación.
Claro, durante el nacimiento de la UE y más tarde con la llegada del euro, las vacas gordas permitieron que los países del viejo mundo se amigaran entre ellos, griegos, polacos, alemanes, franceses, españoles, rumanos, letones y que se yo. Afuera quedamos los sudacas, los africanos, los asiáticos.
Hoy el culo de Europa se prende fuego y entonces no hay amistad que valga. Los compañeros europeos se miran de reojo, se reclaman la manteca tirada al techo, piden ajustes puertas afuera y, en lugar de compartir, guardan lo poco que tienen para mañana.
Creo que hay una lección para América Latina. Nosotros también tuvimos el traste incendiado, y es posible, por como funciona el mundo, que suceda de nuevo. Tenemos ahora la opción de fortalecer lazos, en serio. Y en algún momento vamos a sentir, de parte de los agoreros de turno, el reclamo de romperlos.
No los escuchemos.
En Europa se vive hoy un aumento muy grande de la xenofobia y el racismo. En las elecciones francesas Marin Le Pen, de extrema derecha, quedó tercera, y muchos de sus votantes apoyarán a Sarkozy en segunda vuelta, con un discurso apenas licuado, pero similar. Grecia vota esta semana, y los sondeos indican, como dice la nota de arriba, que un partido neonazi puede tener legisladores.
Al margen, se repiten los casos de extranjeros deportados, de turistas rebotados en aeropuertos, etc.
Claro, las papas queman. Y siempre que queman, la gente busca moderación. Los votantes se vuelven conservadores. Con la crisis global los gobiernos desempolvaron el libro del FMI, y empezaron a aplicarlo indistintamente, contra el consejo de varios economistas muy prestigiosos, e incluso contrariando a la realidad misma, que les enrostra su sostenida equivocación.
Claro, durante el nacimiento de la UE y más tarde con la llegada del euro, las vacas gordas permitieron que los países del viejo mundo se amigaran entre ellos, griegos, polacos, alemanes, franceses, españoles, rumanos, letones y que se yo. Afuera quedamos los sudacas, los africanos, los asiáticos.
Hoy el culo de Europa se prende fuego y entonces no hay amistad que valga. Los compañeros europeos se miran de reojo, se reclaman la manteca tirada al techo, piden ajustes puertas afuera y, en lugar de compartir, guardan lo poco que tienen para mañana.
Creo que hay una lección para América Latina. Nosotros también tuvimos el traste incendiado, y es posible, por como funciona el mundo, que suceda de nuevo. Tenemos ahora la opción de fortalecer lazos, en serio. Y en algún momento vamos a sentir, de parte de los agoreros de turno, el reclamo de romperlos.
No los escuchemos.
sábado, 18 de julio de 2009
Naciones
Sigo pensando en el tema Honduras (ustedes no lo sabían, porque es la primera vez que lo menciono aquí). Y, al margen de lo ya dicho por todo el mundo, me inclino a pensar en la gran farsa de las uniones de naciones, en general.
Creo que con la excepción de la Unión Europea (de la que me falta análisis) las demás son fachadas. Me da la impresión de que no sirven para solucionar ningún conflicto, todo el mundo les da bola cuando no son necesarias, y cuando deben entrar en acción, son menos efectivas que el estado argentino.
Cuando USA empezó la guerra contra Irak, la ONU se oponía, decía que no, etc. A USA no le importó un huevo.
Ahora con Honduras, lo mismo. Toda la comunidad internacional está "alterada", pero en Honduras sigue pasando lo mismo.
Dejense de joder
Creo que con la excepción de la Unión Europea (de la que me falta análisis) las demás son fachadas. Me da la impresión de que no sirven para solucionar ningún conflicto, todo el mundo les da bola cuando no son necesarias, y cuando deben entrar en acción, son menos efectivas que el estado argentino.
Cuando USA empezó la guerra contra Irak, la ONU se oponía, decía que no, etc. A USA no le importó un huevo.
Ahora con Honduras, lo mismo. Toda la comunidad internacional está "alterada", pero en Honduras sigue pasando lo mismo.
Dejense de joder
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