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lunes, 22 de marzo de 2010

Libertade, libertade, libertade

Leemos en la Nación que ahora en Brasil los celulares tienen que estar desbloqueados, y que las empresas no pueden multar a los usuarios que desbloqueen sus teléfonos. Esto es, uno puede usar el chip de cualquier empresa, o de dos empresas distintas.

Leyendo Folha on Line, "los clientes de telefonía móvil de pospago comprado de manera subsidiada también tendrán derecho a la libertad. Sin embargo, deben continuar con la empresa durante 12 meses". Esto significa que si compro un teléfono de 500 a 300, porque esos 200 los subsidia la empresa X a cambio de yo permanecer como cliente 12 meses, yo igual puedo tener otro abono de otra empresa, o un chip prepago, sin problemas. Y que a los 12 meses puedo utilizar mi teléfono como se me antoje.

Dicen a partir de esto, que en Brasil los teléfonos prepagos van a aumentar. Esto se explica diciendo que, al no haber fidelización forzosa de los clientes, las empresas van tratar de ganar más plata con la sola venta de equipos.

A mi me parece que van a aumentar los abonos por los primeros 12 meses. Es decir, el esfuerzo de fidelización va a estar puesto desde el mes 12 en adelante. Y además creo que las subvenciones a los equipos caros va a ser menor, con la excusa de "éste en un año se las toma si quiere".

Pero claro, este post es sólo el primero. Escucho ofertas

martes, 8 de diciembre de 2009

La prueba del teléfono

El celular puede ser realmente molesto cuando uno prefiere que no lo encuentren. Claro, la mayoría de ellos tiene el botón "off", pero tener un celular apagado es como tener un auto sin nafta: al pedo.
Sin embargo, este no es un velado apoyo al tarifazo tecnológico. Al contrario, los celulares nos han ayudado involuntariamente a saber quiénes son nuestros verdaderos amigos.

Como? Simple. Vaya a su lista de contactos de su teléfono móvil. Observe cuántas personas le dieron su teléfono. Esas serían lo que damos en llamar el segundo cordón de amigos. Esto es, amigos suficientemente cercanos como para que ud pueda llamar, a cualquier hora, a un teléfono que es básicamente de uso público. A todo el mundo le damos el celular: citas fallidas, ex novias reventadas, jefes mala/buena onda, plomeros matriculados, y que se yo. De mirar el celular, se pueden encontrar muuchas cosas.
Ahora bien: si además del número de celular hay un número de telefonía fija, entonces la cosa cambia. Y mucho. Porque el número fijo es el equivalente de la intimidad del hogar. Es el que uno sale corriendo de la ducha a atender; o se lleva a la ducha, si es inalámbrico.
Si una persona está dispuesta a atenderle el teléfono a uno en la ducha, sentado en el inodoro o cortándose las uñas de los piés, entonces esa persona pasa a un siguiente cordón, que sería el primero, digamos.
Claro, este sistema no nos permite definir quienes serían la Capital Federal de amigos. Probablemente sean esas personas de las cuáles aún sabemos el teléfono de memoria...