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miércoles, 17 de febrero de 2016

Voluntad política

No, pero si acá en la Varietè nos encanta meternos en quilombos, señora.

Acá se ha hablado mucho de los incentivos que tienen los políticos para hacer las cosas que hacen. A saber:

 -  La explicación básica del tema (básica acá significa "pobre", "elemental", y no "de base", claro)

 - Un ejemplo internacional

 - Opiniones de otros actores respecto de nuestra responsabilidad.


Sin embargo, íntimamente relacionado pero nunca mencionado aquí (ejemplo de la pobreza mencionada) encontramos la idea de voluntad política.

¿Eh?


Claro, la voluntad política. Las ganas que tienen los poderosos de hacer cosas que se estiman más o menos necesarias. A propósito de eso, encontramos una nota en Vox.com, que habla sobre este tema. Puntualmente, señala un estudio en el que una serie de científicos intentaron precisar este concepto.

Transcribimos y traducimos el concepto que menciona la nota:


"La voluntad política existe cuando 1) una cantidad suficiente de tomadores de decisiones 2) con un entendimiento común de un problema particular de la agenda formal 3) se compromete a apoyar 4) una solución potencialmente efectiva y percibida en común".


Entonces, respecto de 1), decimos que si se trata de una dictadura habitualmente la decisión de un solo tipo alcanza, mientras que en democracias, en general, hay caminos multitudinarios que deben respetarse (DNUs y demás están contemplados y tienen, en teoría, instancias de revisión, ponele)

Respecto de 2) ... tenemos el primer problema. Porque muchas veces el entendimiento común del problema se refiere a generalidades. Ejemplo: "hay que acabar con la inseguridad". Si, claro, no creo que haya nadie que utilice la frase "tienen que haber más asesinatos" como slogan de campaña. Pero, como la mayoría de los problemas, las facetas a abarcar son varias, y ahi aparecen las diferencias.

El 3) es donde empiezan a aparecer los incentivos ¿Que compromiso tiene un político para con determinado problema, más allá de que acuerde en el entendimiento de tal? En muchos casos, se trata de los inventivos que les dan sus votantes, su partido, sus alianzas, etc. Si estamos de acuerdo en que la basura es un problema, pero en la lista de problemas que preocupan a los ciudadanos aparecen la inflación y la seguridad, ¿cuál vamos a atender primero?

El 4) Acá se pudre. ¿Como resolvemos la basura? Tiremosla al mar. Quemémosla ¿Como solucionamos la inseguridad? Démosle un revólver a cada ciudadano de bien. Que se yo.

Esto es problemático, porque los qué se perciben, pero los cómo responden a variables más amplias e incluso a veces taimadas, escondidas.

Por otro lado, muchas veces la voluntad política se utiliza por estos lares como sinónimo de excepción. "Con voluntad política todo se puede". Y a cagarse en los reglamentos. Esto también es un problema, porque los problemas que se solucionan con voluntad política pueden quedar atados con alambre y desbaratarse ni bien la "voluntad" cambie.


Por supuesto de ninguna manera se agota este tema. Simplemente se trata de enunciarlo, y apenas más.

miércoles, 22 de abril de 2015

La mirada del otro

Leemos hoy esta nota de Eduardo Levy Yeyati, economista que respetamos mucho y con el que tenemos más acuerdos que disensos (no que a él le importe, claro).

Extractamos una parte:

"Una sociedad moderna, democrática y republicana no necesita un dictador benevolente ni un superlíder con superpoderes a la manera de las débiles democracias delegativas que describió Guillermo O'Donnell.

Necesita, en todo caso, una red de líderes múltiples, referentes sociales que, cada uno desde su lugar, lideren con la acción, reencauzando nuestro esfuerzo solidario del desarrollo.

Políticos que piensen en la década antes que en las elecciones de octubre, empresarios que exijan más productividad antes que menos impuestos, sindicalistas que luchen por más y mejor empleo antes que por una porción más grande de un producto menguante, intelectuales que generen ideas y consensos para alimentar el debate y la política pública."

Coincidimos, en términos generales, con la proposición. Pero preguntamos más allá: ¿por qué los políticos piensan en octubre y no en la década?

En la respuesta, entendemos, aparecerá inevitablemente el tema recurrente en la Varietè: los incentivos

Esa red de líderes múltiples debería mantenerse muy firme ante tentaciones de poder que necesariamente llegarán. Hemos visto muchos ejemplos en contrario.

Yeyati menciona "la mirada del otro". Y aquí está la clave. El otro somos nosotros. Los líderes no pueden reencauzar esfuerzos solidarios si nosotros nos cagamos en todo lo que se mueve. Y, precisamente, si a nosotros no nos importa un bledo, nuestros líderes entenderán el mensaje, y obrarán en consecuencia.

Creo que lo que quiero decir es que no tenemos esa clase de liderazgo porque, si bien en la corta puede funcionar, en la larga termina haciendo agua. Terminamos recurriendo al caudillo, al dictador benévolo. Si seguimos insistiendo con el nombre por sobre la estructura, por algo es. Las PASO son un ejemplo. En la mayoría, o bien hay sólo un candidato, o bien hay varios, pero sólo uno tiene el apoyo y la anuencia del caudillo mayor. Y si ese caudillo no se pronunció, todos pugnan por recibir esa bendición.

Si, en cambio, nosotros nos negamos a "naturalizar el oportunismo", en la larga los que ocupen posiciones de poder tendrán la cancha marcada. Si nosotros pensamos en la década, en lugar de, por ejemplo, el famoso "voto cuota" de la segunda presidencia del Carlos, entonces nuestros líderes van a tener otros incentivos. Se van a seguir equivocando, pero la óptica va a ser distinta.

Mientras eso no pase...






(Si, nos atrevemos a agregarle algo a la nota de Levy Yeyati. Caraduras, no lo duden. Y léanlo a Eduardo, que sabe mucho)

miércoles, 26 de noviembre de 2014

De las leyes

El post de hoy surge a propósito de una noticia que habla de un subsidio estatal para personas trans. Resumiendo: una legisladora presentó un proyecto que habilitaría a las personas trans de más de 40 años a recibir un subsidio estatal de alrededor de 8 lucas a valores de hoy.

No vamos a hablar de éste proyecto, sino que vamos a (intentar) usarlo como ejemplo de lo que creemos que suele pasar con las leyes en la Argentina (y en muchísimos otros países del mundo), desde las más polémicas (matrimonio igualitario, Ley de Medios, etc) hasta las que son, digamos, menores.

Resulta que un edil propone una ley. Esto, en principio, es su trabajo. Le garpamos básicamente para eso. Recuerden que nosotros elegimos a esta persona para que ocupe el sitio que ocupa, proponga leyes y vote las que otros proponen en consonancia con ciertas cosas que dijo antes de que lo votemos. No se enojen, pero mucha gente no recuerda este pequeño dato.

Ahora, resulta que María Rachid, la que presentó este proyecto, es una militante de los derechos del Colectivo LGBT de la Argentina y fue vicepresidenta del INADI (se acuerdan la pelea con Morgado?). O sea, podemos tener más o menos confianza en su capacidad, pero sin dudas la mina está en el tema.

Esto no evitó que inmediatamente una andanada de indignados surgiera a despotricar contra el proyecto, y a proferir quejas que en el mejor de los casos eran simplemente burradas y que en el peor eran directamente insultos discriminatorios. Intuyo que la mayoría se quedó en el título, y ni siquiera sabe qué dice el proyecto. Muchos ni siquiera deben saber que el mismo proyecto perdió estado parlamentario varias veces porque no llegó a tratarse, y que no es la primera vez que se presenta.

Repetimos: el proyecto puede ser una bosta. Quizás está mal hecho. Quizás está basado en estadísticas pedorras. Miles de cosas pueden estar mal. Pueden existir cientos de razones por las que ese proyecto no debería ser aprobado.

Pero no nos consta.

Acá hay dos caminos. Uno es informarse. Leer un poco más allá de la bajada de la nota. A ver qué les parece, aunque más no sea para saber si en la próxima elección votan o no al fulano que presentó el proyecto. O en todo caso, si les parece muy mal, van al Congreso a reclamar, se presentan en la justicia, cortan una calle, o agarran un lanzallamas y la van a esperar a Rachid a Perú y Diagonal.

En ésta nota de Perfil Rachid explica un poco de qué la va el proyecto, con algo más de detalle. El título de la nota ya es más claro: "María Rachid propone OTRO subsidio..." O sea, no se trara de un antojo alocado, sino que es algo que desde el sector LGBT se viene laburando hace un tiempo. Lean la nota y van a ver.

El título de la nota de Infobae (arriba de todo) tiene otra trampita: "El kirchnerismo impulsa..." Es cierto, en estricto rigor, que Rachid es legisladora porteña por el FPV. Pero sería razonable suponer, en virtud de su historial, que no es su pertenencia partidaria sino su militancia lo que la lleva a presentar el proyecto. Y que, en todo caso, veremos si luego el resto del kirchnerismo apoya o no.

El otro camino es quejarse sin base. Indignarse, vamos. Patalear. Reclamar los perdidos derechos de la "gente como uno" y el avance de los "vagos", etc.

Desde acá, desde la Varietè, creemos que el primero es mejor. Sabiendo de qué hablamos no nos vamos a poner necesariamente de acuerdo. Pero al menos vamos a poder entender y refutar lo que el otro dice. Es probable que eso no cambie la forma de pensar de los políticos, al menos no inmediatamente. Pero, si esa actitud cívica se sostiene en el tiempo, quién te dice. En una de esas los incentivos cambian.

Mientras nos quejemos sin base el objetivo de los políticos será mostrar cuán indignante es el proyecto de su opositor. Nosotros tenemos que definir qué nos indigna y qué no, por nuestra propia cuenta.

Una vez, discutiendo la Ley de Medios, alguien me dijo "No se como será, pero seguro que es peor que la que estaba". Esta persona no conocía ni la ley anterior, ni el proyecto nuevo.

Hagámos un esfuerzo por no ser esa persona.


jueves, 18 de abril de 2013

Mierda por todos lados.

No quiero ser pesado con lo de los incentivos. Pero soy. (Cursivas y Negritas son mías)

"Democratic Sens. Max Baucus (Mont.), Mark Pryor (Ark.) and Mark Begich (Alaska) simply did not want to vote for this background check amendment and, by holding off their support, made the math absolutely unworkable once the likes of Republican Sens. Dean Heller (Nev.), Kelly Ayotte (N.H.) and Richard Burr (N.C.) came out against it.
And, why did they not want to vote for it? Because of the belief that doing so would hurt their chances of winning re-election next November in states that President Obama lost by significant margins and that contain large swaths of rural areas where gun rights are considered sacred"

lo que traducido significa

"Los senadores demócratas Max Baucus (Montana), Mark Pryor (Arkansas) y Mark Begich (Alaska) simplemente no querían votar por la enmienda de la revisión de antecedentes y, al no dar su apoyo, hicieron que la matemática se vuelva imposible una vez que los republicanos Dean Heller (Nevada), Kelly Ayotte (New Hampshire) y Richard Burr (Carolina del Norte) se pronunciaron en contra.
Y, por qué no quisieron votar a favor? Porque creen que hacerlo lesionaría sus chances de ganar la reelección en noviembre próximo, en estados en donde el Presidente Obama perdió por márgenes significativos y que contienen grandes áreas rurales en donde los derechos a portar armas son considerados sagrados"

No votaron la ley que el partido que ellos representan impulsaba, porque suponen que eso les hará perder la elección.

(Cabe recordar que entre el 80 y el 90% de los estadounidenses están a favor de controlar los antecedentes de quienes compran armas).

miércoles, 17 de abril de 2013

Our crap

Vuelvo sobre la cuestión del anterior post, a propósito de una nota del Washington Post.

Se trata de Wonkbook, un blog que capitanea Ezra Klein, un analista político bastante conocido, que escribe además en Bloomberg cada tanto.

En su nota, Klein dice que habitualmente se piensa que para lograr algún fin en particular, los presidentes tienen que liderar la cuestión. O sea, el mandatario se tiene que poner al frente de la iniciativa. El éxito de uno y otra están, obviamente, emparentados.

Sin embargo, en la actual discusión sobre una nueva ley inmigratoria, Obama no está liderando, sino, más bien, apuntalando desde atrás el esfuerzo de 3 senadores, de los cuáles 2 (John McCain y Marco Rubio) son republicanos. O sea, opositores.

Cualquiera diría "Pero Obama, querido, le estás dando de morfar a un potencial candidato presidencial opositor!". Como si acá el oficialismo le diera aire a Ricardito Alfonsín, ponele.

Al respecto, traduzco literal un párrafo de la nota de Klein:

"El liderazgo presidencial es una fuerza polarizadora. El científico político Frances lee mostró que cuando los presidentes toman partido aún en cuestiones que no son controversiales, las posibilidades de una votación partidaria se disparan. Al hacer campaña por una idea, el presidente relaciona el éxito de la moción con el suyo propio. Dado que el éxito de un presidente influye en el éxito de su partido en las próximas elecciones, habitualmente significa la derrota del partido opositor. Por lo que el partido de la minoría, que obviamente no quiere perder, tiene pocos motivos para cooperar".


(N del T: ¿No les da un poco de escalofríos que en el párrafo anterior en ningún momento entre en juego que la idea a defender sea buena, positiva, importante?¿No debería ser ese un "motivo" para cooperar?)

Klein dice que el hecho de que Obama apuntale esfuerzos bipartidarios para lograr la ley inmigratoria le da incentivos a la oposición para apoyarla, dado que parte del rédito político (o sea, los potenciales votos) van para un presidenciable republicano, y al mismo tiempo le permite cumplir una promesa de campaña.

Estamos de acuerdo. Y tenemos algunas reflexiones que agregar:

 - Obama está poniendo la importancia de esta ley por encima de la prevalencia de su partido. Esto es tristemente excepcional.

 - No podemos sacarnos de la cabeza la idea de que los opositores (que en este caso son republicanos, pero podrían ser cualquier partido opositor en casi cualquier lado, incluyendo aquellos que hoy son gobierno) apoyan la idea porque les reditúa, y no porque la crean correcta. Los incentivos siguen siendo electorales.

Mientras los incentivos sigan siendo electorales, vamos a estar mal. Nos lo digo a nosotros, que somos los electores.


jueves, 17 de noviembre de 2011

For the love of the game, my ass

La revista The Atlantic, que solemos leer, publica una nota en la que afirma que las contribuciones de campaña para cargos políticos debería ser anónima. En pocas palabras, el anonimato permitiría que, si una petrolera pone plata, los candidatos no se sintieran obligados a silenciar proyectos de energías alternativas, ponele.

Existen detalles discutibles que podrán leer en la nota (en inglés), pero la pregunta que me surge es básicamente una: ¿qué incentivo tendrían los donantes para dar plata, si no van a conseguir ninguna prebenda a cambio? Digo, los que donan lo hacen por ese motivo. No creo que sea por amor a la democracia, al bipartidismo o a la doctrina. No?