La policía norteamericana mató a un pibe en un suburbio de St. Louis, lo que supuso una serie de marchas y protestas que tuvieron como respuesta a oficiales armados con equipo militar frente a personas desarmadas. Hablamos algo acá. Un policía sacó una nota (acá, en inglés), en donde básicamente dice "Soy policía. Si no querés salir lastimado, no me enfrentes". Y elabora: "si no querés recibir un disparo, picaneado, rociado con spray pimienta, apaleado o arrojado al piso, hacé lo que te digo".
Sergio Berni, secretario de Seguridad de la Nación, realizó comentarios al respecto de las nacionalidades de los delincuentes, sugiriendo una relación causal entre origen y actividad. Al mismo tiempo, Victoria Moyano contó algunas de las cosas que la policía hizo en el conflicto por la autopartista Lear. Hay muchos más informes, sólo basta buscar.
Frente a esto, me tomo el laburo de traducir esta nota publicada en la revista The Atlantic, que reproduce 9 principios para el buen trabajo policial. Fueron escritos por el Departamento de Policía Metropolitana de Londres, en 1829. No es que todos sean geniales, pero rescatamos el espíritu. Y algunos (el mejor, el 9) son aleccionadores.
Acá van:
1- Prevenir el crimen y el desorden, como una alternativa a su represión por la fuerza militar y a la severidad del castigo legal
2.- Reconocer siempre que el poder de la policía para cumplir sus funciones y deberes depende de la aprobación, por parte del público, de su existencia, acciones y comportamientos, y en su habilidad para conseguir y mantener el respeto público.
3.- Reconocer siempre que conseguir y mantener el respeto y la aprobación del público también significa conseguir la cooperación voluntaria del público en la tarea de respetar la ley.
4.- Reconocer siempre que el punto hasta el cuál puede conseguirse la cooperación del público disminuye proporcionalmente la necesidad del uso de la fuerza física y la compulsión para conseguir los objetivos de la policía.
5.- Buscar y preservar el favor del público, no consintiéndo a la opinión pública, sino demostrando constantemente apego a la ley absoluto y constante, independientemente de la política, y sin contemplar la justicia o injusticia de la sustancia de la ley, ofreciendo solícitamente servicio individual y amistad a todos los miembros del público sin reparar en riqueza o status social; ejerciendo la cortesía y el buen humor; y ofreciendo sacrificio individual para proteger y peservar la vida.
6.- Usar la fuerza física sólo cuando el ejercicio de la persuasión, el consejo y la advertencia es insuficiente para obtener la cooperación del público para restaurar el orden o conseguir que se cumpla la ley; y en ese caso sólo usar el mínimo grado de fuerza física necesario en cada ocasión para conseguir el objetivo de la policía.
7.- Mantener en todo momento relación con el público, que es lo que da realidad a la tradición histórica de que la policía es el público y el público es la policía, siendo los policías miembros del público que reciben pago para prestarle atención de tiempo completo a deberes que incumben a todos los ciudadanos en el interés de la comunidad, el bienestar y la existencia.
8.- Reconocer siempre la necesidad de estricta adhesión a las funciones policiales, y evitar siquiera pretender la usurpación de poderes judiciales de vengar a los enemigos del Estado, así como de asignar culpa y castigar a los culpables
9.- Reconocer siempre que el test de eficiencia de la policía es la ausencia de crimen y desorden, y no la evidencia visible de acción policial al lidiar con ellos.
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viernes, 22 de agosto de 2014
miércoles, 18 de septiembre de 2013
A seguro se lo llevaron preso
Pasamos rápidamente para compartir esta nota de Dana Milbank, columnista habitual del Washington Post, respecto del control de armas.
"After Navy Yard shooting, RIP for gun control"
Esto, que parece lejano, viene al caso. El endurecimiento del discurso de seguridad por parte del Gobierno es incipiente, pero decidido y preocupante. El flamante Ministro Bonaerense de Seguridad, Alberto Granados, dijo que tiene un arma y que sabe usarla. Y agregó que todo el mundo debería tener una.
Desde acá opinamos que no. Que nos disculpe Granados.
"After Navy Yard shooting, RIP for gun control"
Esto, que parece lejano, viene al caso. El endurecimiento del discurso de seguridad por parte del Gobierno es incipiente, pero decidido y preocupante. El flamante Ministro Bonaerense de Seguridad, Alberto Granados, dijo que tiene un arma y que sabe usarla. Y agregó que todo el mundo debería tener una.
Desde acá opinamos que no. Que nos disculpe Granados.
miércoles, 24 de julio de 2013
Seguridá, bo.
Vaya sorpresa! Hace un año y un día escribíamos esta nota en la que intentábamos abrir el debate respecto de la seguridad, la sensación de inseguridad, y otra serie de términos e ideas que están muy en boga todavía.
Hoy leemos esta nota en el País de Uruguay, respecto de una ONG bancada por el opositor Partido Colorado. El el sitio de la Fundación presentan informes respecto al avance de la inseguridad uruguaya comparada con Nueva York. Por supuesto, estos números son anteriores a la seguidilla de asesinatos en masa que Estados Unidos sufrió, y que no fueron mayormente en NY.
Lean los informes de Fundapro. Y relean los links de la nota del año pasado. La van a pasar bárbaro.
Hoy leemos esta nota en el País de Uruguay, respecto de una ONG bancada por el opositor Partido Colorado. El el sitio de la Fundación presentan informes respecto al avance de la inseguridad uruguaya comparada con Nueva York. Por supuesto, estos números son anteriores a la seguidilla de asesinatos en masa que Estados Unidos sufrió, y que no fueron mayormente en NY.
Lean los informes de Fundapro. Y relean los links de la nota del año pasado. La van a pasar bárbaro.
lunes, 1 de octubre de 2012
Varietè 1 - LTD 0
Hace un tiempo, cuando Sergio Berni dijo que Buenos Aires era una de las ciudades más seguras de América y se armó el tole tole, hicimos este post.
Hoy en la web de La Nación se refieren al mismo estudio en una nota. Y hacen hincapié en la cantidad de robos, que es la más alta de América, y no en la de homicidios, que es de las más bajas, y la que había impulsado a Berni a decir lo que dijo.
Primero, bien por nosotros, que lo sacamos en julio, ni bien se armó la gorda.
Segundo, la Tribuna de Doctrina hizo la tarea. Salió a contrastar datos, algo fundamental en el periodismo. Si alguien cita una estadística, busquemos, comparemos, comprobemos. Resulta que La Nación señala que las cifras entregadas por el secretario eran ciertas, pero parciales.
Obvio, mostró la hilacha. Duda de las estadísticas de homicidios, pero ocupa los primeros 7 párrafos con las de robos y les dedica un gráfico.
Pero bueh, tampoco pedir peras al olmo.
EX POST: Les pasamos dos links muy interesantes del blog Saber Derecho de Gustavo Arballo, uno reflexionando sobre las estadísticas de homicidios en la Argentina, y otro sobre la tendencia de los delitos en la Provincia de Buenos Aires. Altamente recomendables, los posts y el blog en gral.
Hoy en la web de La Nación se refieren al mismo estudio en una nota. Y hacen hincapié en la cantidad de robos, que es la más alta de América, y no en la de homicidios, que es de las más bajas, y la que había impulsado a Berni a decir lo que dijo.
Primero, bien por nosotros, que lo sacamos en julio, ni bien se armó la gorda.
Segundo, la Tribuna de Doctrina hizo la tarea. Salió a contrastar datos, algo fundamental en el periodismo. Si alguien cita una estadística, busquemos, comparemos, comprobemos. Resulta que La Nación señala que las cifras entregadas por el secretario eran ciertas, pero parciales.
Obvio, mostró la hilacha. Duda de las estadísticas de homicidios, pero ocupa los primeros 7 párrafos con las de robos y les dedica un gráfico.
Pero bueh, tampoco pedir peras al olmo.
EX POST: Les pasamos dos links muy interesantes del blog Saber Derecho de Gustavo Arballo, uno reflexionando sobre las estadísticas de homicidios en la Argentina, y otro sobre la tendencia de los delitos en la Provincia de Buenos Aires. Altamente recomendables, los posts y el blog en gral.
lunes, 23 de julio de 2012
No es seguro
Resulta que se armó galletita porque el Secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, dijo que la Capital Federal es una de las ciudades más seguras de Sudamérica. Este es un tema muy complicado, en donde se mezclan los datos puros y duros, las sensaciones (que también se cuantifican estadísticamente), los objetivos políticos y muchas cosas más. Es difícil hacerle honor al tema, pero vamos a mencionar algunas cosas, no más.
Primero, datos.
La Argentina, en cuanto a homicidios dolosos cada 100 mil habitantes, tiene una tasa de 5,5, de acuerdo con el Observatorio de Seguridad Ciudadana de la OEA. En cuanto a Robos, 973 cada 100 mil habitantes. El Observatorio tiene muchas estadísticas comparativas más.
Ahora bien, en homicidios la Argentina tiene un nivel similar a Estados Unidos, algo más alto que Chile, y menor que Uruguay. Brasil anda en los veintipico, Colombia casi 40 y Venezuela casi 50. Sin embargo, en robos, estamos muy altos en promedio.
En cuanto a asesinatos y robos totales, la cantidad de hurtos (388.316) es menor que la de otros países que, por tener mayor población, tienen menor promedio (caso Brasil). Los homicidios totales también son en número más bajos que muchos otros países del continente.
Ahora bien, encontramos en este informe de Flacso de 2008 un cuadro muy interesante (pagina 40). El cuadro compara la victimización con la tasa de homicidios. Argentina, Uruguay y Chile están primeros en victimización y últimos en homicidios. El informe aclara que la inconsistencia entre percepción y tasa se da porque "la percepción de inseguridad es una medida subjetiva, medida por factores culturales, por lo tanto no se debe esperar una correlación robusta con indicadores objetivos", y agrega que "puede ser que países con baja tasa de homicidios presenten altos niveles de delitos contra la propiedad y eso sea reflejado en las encuestas de victimización".
Ambos informes citados hasta acá coinciden en que las estadísticas deberían ser de mejor calidad, más periódicas y con mejores avales. Y reconocen que la mayoría de los gobiernos es reticente a formalizar estos números, por el costo político que tienen.
Sin embargo, a ambos les alcanza para señalar que América Latina es una de las regiones más inseguras del mundo, pero que, en ese contexto, Argentina no es de los países más inseguros de la región.
Para reforzar esto, algunos recortes periodísticos. Esta nota habla de la inseguridad en México. Esta, de la percepción de inseguridad en Perú (y tiene un mapa muy interesante). Y acá la Deutsche Welle publica un artículo con la inseguridad en Latinoamérica, y atiende a los medios y al uso que hacen de la información al respecto.
Ahora, discusión.
¿5 homicidios cada 100 mil habitantes es mucho? Estamos hablando ya no en comparación, sino en total. Quizás sea demasiado. Más allá de que la comparación sea favorable, puede que nos parezca mucho. Vivimos en una región de las más inseguras del planeta. Eso hay que recordarlo también.
Por otro lado, las estadísticas de calidad deberían ser parte fundamental de los reclamos, porque son piedra bazal de una política seria al respecto, e impedirían que se "nuble" la percepción, por las cuestiones arriba mencionadas. En la Argentina, particularmente, las estadísticas viven un lustro realmente para el olvido, en términos generales.
Ahora: ¿la percepción de inseguridad como estadística es una medición absurda, despreciable? Yo creo que no. Quizás no es comparable con la otra, pero es necesario que se conozca. Aunque más no sea para señalar inconsistencias entre una y otra, y para dar cuenta de factores culturales/mediáticos/metodológicos que inflan una por sobre otra.
Lo que si, es importante no sobre estimar ninguna. Si la percepción es 100, y el numero real es 30, bueno, que los planes apunten a bajar desde 30, y que con el 100 tomemos las medidas que corresponden.
¿En algún momento los políticos se harán cargo del costo político que implica la inseguridad? Supongo que no. Creo que el informe de Flacso es interesante en tanto entrega propuestas para encarar esta situación.
Finalmente, ¿esto le importa a la persona que fue víctima de la inseguridad? Claro que no. Y es normal que así sea. Si, en el momento de una situación de inseguridad, le preguntás a la víctima o a sus familiares qué es lo que opinan de la inseguridad, seguramente la respuesta estará teñida por el dolor. Y es normal que así sea. La cosa es no preguntarles tamaña guachada.
Pido, de antemano, disculpas. Sé que es un tema muy amplio. Quizás acá faltan cosas. La idea del (larguísimo) post no es cerrar la discusión, sino abrirla. Tratar de sacarla de la coyuntura política local, en donde todos buscan culpables. Y tratar de, como ciudadanos, pensar en los temas que nos importan, reclamarlos, trabajarlos, y no esperar a que un legislador decida proponerlos.
Primero, datos.
La Argentina, en cuanto a homicidios dolosos cada 100 mil habitantes, tiene una tasa de 5,5, de acuerdo con el Observatorio de Seguridad Ciudadana de la OEA. En cuanto a Robos, 973 cada 100 mil habitantes. El Observatorio tiene muchas estadísticas comparativas más.
Ahora bien, en homicidios la Argentina tiene un nivel similar a Estados Unidos, algo más alto que Chile, y menor que Uruguay. Brasil anda en los veintipico, Colombia casi 40 y Venezuela casi 50. Sin embargo, en robos, estamos muy altos en promedio.
En cuanto a asesinatos y robos totales, la cantidad de hurtos (388.316) es menor que la de otros países que, por tener mayor población, tienen menor promedio (caso Brasil). Los homicidios totales también son en número más bajos que muchos otros países del continente.
Ahora bien, encontramos en este informe de Flacso de 2008 un cuadro muy interesante (pagina 40). El cuadro compara la victimización con la tasa de homicidios. Argentina, Uruguay y Chile están primeros en victimización y últimos en homicidios. El informe aclara que la inconsistencia entre percepción y tasa se da porque "la percepción de inseguridad es una medida subjetiva, medida por factores culturales, por lo tanto no se debe esperar una correlación robusta con indicadores objetivos", y agrega que "puede ser que países con baja tasa de homicidios presenten altos niveles de delitos contra la propiedad y eso sea reflejado en las encuestas de victimización".
Ambos informes citados hasta acá coinciden en que las estadísticas deberían ser de mejor calidad, más periódicas y con mejores avales. Y reconocen que la mayoría de los gobiernos es reticente a formalizar estos números, por el costo político que tienen.
Sin embargo, a ambos les alcanza para señalar que América Latina es una de las regiones más inseguras del mundo, pero que, en ese contexto, Argentina no es de los países más inseguros de la región.
Para reforzar esto, algunos recortes periodísticos. Esta nota habla de la inseguridad en México. Esta, de la percepción de inseguridad en Perú (y tiene un mapa muy interesante). Y acá la Deutsche Welle publica un artículo con la inseguridad en Latinoamérica, y atiende a los medios y al uso que hacen de la información al respecto.
Ahora, discusión.
¿5 homicidios cada 100 mil habitantes es mucho? Estamos hablando ya no en comparación, sino en total. Quizás sea demasiado. Más allá de que la comparación sea favorable, puede que nos parezca mucho. Vivimos en una región de las más inseguras del planeta. Eso hay que recordarlo también.
Por otro lado, las estadísticas de calidad deberían ser parte fundamental de los reclamos, porque son piedra bazal de una política seria al respecto, e impedirían que se "nuble" la percepción, por las cuestiones arriba mencionadas. En la Argentina, particularmente, las estadísticas viven un lustro realmente para el olvido, en términos generales.
Ahora: ¿la percepción de inseguridad como estadística es una medición absurda, despreciable? Yo creo que no. Quizás no es comparable con la otra, pero es necesario que se conozca. Aunque más no sea para señalar inconsistencias entre una y otra, y para dar cuenta de factores culturales/mediáticos/metodológicos que inflan una por sobre otra.
Lo que si, es importante no sobre estimar ninguna. Si la percepción es 100, y el numero real es 30, bueno, que los planes apunten a bajar desde 30, y que con el 100 tomemos las medidas que corresponden.
¿En algún momento los políticos se harán cargo del costo político que implica la inseguridad? Supongo que no. Creo que el informe de Flacso es interesante en tanto entrega propuestas para encarar esta situación.
Finalmente, ¿esto le importa a la persona que fue víctima de la inseguridad? Claro que no. Y es normal que así sea. Si, en el momento de una situación de inseguridad, le preguntás a la víctima o a sus familiares qué es lo que opinan de la inseguridad, seguramente la respuesta estará teñida por el dolor. Y es normal que así sea. La cosa es no preguntarles tamaña guachada.
Pido, de antemano, disculpas. Sé que es un tema muy amplio. Quizás acá faltan cosas. La idea del (larguísimo) post no es cerrar la discusión, sino abrirla. Tratar de sacarla de la coyuntura política local, en donde todos buscan culpables. Y tratar de, como ciudadanos, pensar en los temas que nos importan, reclamarlos, trabajarlos, y no esperar a que un legislador decida proponerlos.
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