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martes, 24 de septiembre de 2013

It's the votes, stupid!

Dana Milbank, del Washington Post, analiza la "racionalidad" de los políticos a la hora de defender payasadas con tal de que esas payasadas les signifiquen votos.

Los Republicanos defienden la posesión de armas, denostan las leyes que amplían la cobertura médica, están a favor de las guerras (salvo que Obama esté a favor, en cuyo caso están en contra),  y amenazan con  defaultear las deudas norteamericanas si todo esto que piden no sucede ¿Adónde se amparan? En la Constitución. No está muy claro en cuál...

Estoy seguro de que los demócratas harían lo mismo. Está tan radicalizado el Tea Party que Obama y sus correligionarios reciben habitualmente el mote de "socialistas". Imaginesé, señora; Obama es socialista!

Lo que manda son los incentivos. Y los incentivos son los votos.

Les suena?

miércoles, 14 de noviembre de 2012

La suerte de Obama

Varios diarios norteamericanos hablan, en éstos días, de la "suerte" de Obama. Explican que en diferentes oportunidades, el reelecto presidente norteamericano tuvo una pequeña ayuda de eventos que escapan al normal, y que lo favorecieron.

Mencionan como antecedente, en el inicio de su carrera, la ocasión en la que su contendiente republicano a la senaduría por el estado de Illinois se bajó de la carrera porque hacía que su mujer visitara prostíbulos y otros lugares por el estilo. Como cierre, señalan el Huracán Sandy, que le cortó una mini racha a Mitt Romney, lo "hizo quedar" a Obama como estadista bipartisano, y mostró los verdaderos colores de su contrincante del GOP.

Ahora mencionan que el escándalo que golpea a Washington, en el que el jefe de la CIA renunció porque se le descubrió un romance con su biógrafa, también le resbala. "Que suerte que esto saltó al día siguiente de las elecciones, y no la semana anterior" dicen. "Que suerte que Petraeus sea un militar condecorado altamente estimado por los republicanos", agregan.

(Breve racconto del escándalo: David Petraeus, General 4 estrellas retirado, 61 años, casado, dos hijos, jefe de la CIA, mantenía un affaire con Paula Broadwell, 40, casada, 2 hijos, egresada de West Point y biógrafa del general. Se especula con que Broadwell recibió información confidencial de Petraeus, entre otros chanchullos. El tema saltó porque una tercera en discordia recibió amenazas por parte de Broadwell. Lea más aquí).

En fin, la lectura más conservadora del derrotero político de Obama lo señala como "afortunado". No lo imprimen ni lo editan así, pero en el fondo, muy en el fondo, están diciendo "que ojete!" (Imagino el castillo republicano de los episodios de los Simpsons).

Acá en la Varietè somos defensores de la suerte. Queremos más suerte. Como somos socialistas, queremos suerte para todos. Pero queremos suerte.

Ahora, ¿lo de Obama es suerte? ¿Es suerte que Obama no obligue a su mujer a ir a piringundines? ¿Es suerte que haya entendido que Nueva Jersey es un estado golpeado por el huracán, aunque su gobernador es acérrimo republicano? ¿Es suerte que haya ganado las elecciones con 8% de desempleo y 1% de crecimiento ante un tipo al que le importan un rábano los que menos tienen?

Creemos que la única, la máxima, la mejor de las suertes que tuvo Obama en su carrera política, fue no militar con los republicanos. Eso si fue una suerte.

El resto se llama política.

martes, 23 de octubre de 2012

The World is Not Enough

Terminaron los debates presidenciales en los Estados Unidos. Esto marca, de alguna manera, la recta final en las elecciones norteamericanas, y deja cada vez menos espacio para que se modifiquen las tendencias. O sea, si algún Herminio quiere incendiar un cajón, es ahora.

Pero ese no es el tema que nos ocupa. En el primer debate ganó Mitt Romney, candidato republicano, y el actual presidente hizo papelones. El segundo y el tercero, realizados el martes pasado y ayer, respectivamente, los ganó Obama, aunque se intuye que esto no hará mella en el terreno ganado por el retador en el primero. La elección es muy pareja. Pero muy.

Sin embargo, este tampoco es el tema que nos concierne acá. La cosa viene por otro lado. Ayer fue el debate en el que los candidatos debían centrarse en política exterior. A ese respecto, varios analistas afirmaron que la carrera no está basada en el mundo (Washington Post y Financial Times) sino en la política interna.

Y este, amigos, es nuestro tema. Más allá de China, de Medio Oriente, o de lo que sea, a Estados Unidos le preocupa Estados Unidos. Especialmente en momentos como el actual, en que las papas queman, y la crisis aprieta.

No creo que ningún candidato a presidente (ni en USA ni en ningún lado) vaya a ganar muchos votos por su política externa en un país con poco crecimiento y mucha desocupación. Obama y Mitt Romney, a diferencia de lo que ellos pretenden, no defienden dos modos distintos de manejar a la economía más grande del mundo. Ambos tienen los mismos objetivos, y les importan las mismas cosas, y se cagan en las mismas cosas, en líneas generales. La única diferencia es como dicen que van a hacerlo. Pero sus objetivos no cambian.

Esto suena lógico. Pero hay que recordar que muchos de los objetivos de los EE.UU. se llevan a las trompadas con lo que es bueno para el resto del mundo. Ahi, Obama y Romney tampoco difieren demasiado.

Ni Romney ni Obama hablaron mucho de China, por ejemplo. Un tema que económicamente les quita el sueño, porque los chinos están fabricando los chiches tecnológicos a los que son tan adeptos, pasó sin embargo desapercibido en política exterior. Ni que hablar de Europa. Menos que menos, América Latina.

No es anormal, suponemos, que un país en crisis mire para adentro. Ha pasado en crisis anteriores, y volverá a suceder en las futuras. Solamente remarcamos ese dato: a Estados Unidos, el mundo le importa un bledo.

Preferimos a Obama, claro. No es que nos enloquezca, pero nos da la impresión de que puede ser mejor que cualquier republicano. Desafortunadamente, aunque esta elección puede modificar el futuro del mundo, solo votan ellos. Este, parece, tampoco es nuestro problema.

miércoles, 13 de julio de 2011

Coup

Esta nota de The New Yorker es bastante elocuente: los republicanos no quieren un acuerdo, o quieren uno siempre y cuando signifique la total capitulación de Obama.

Eso acá se llama golpismo, no?