jueves, 12 de enero de 2012

Ni una cosa ni la otra

Hace unas semanas (en realidad, técnicamente fue el año pasado) copié en Facebook este mensaje:
Hay una Educación que es GRATUITA en Argentina: LA QUE USTED LE PUEDE INCULCAR A SUS HIJOS... Enséñeles a Respetar, a No Destrozar, a No Mentir, a No Robar, a Ser Responsables, Esforzados, Solidarios, a Tener Valores, a No Ser Violentos y a no dejarse Manipular. Es muy bueno luchar por una EDUCACIÓN DE CALIDAD, pero la educación comienza en el HOGAR. No delegue en los maestros lo que USTED DEBE HACER!!!!!! Si estas de acuerdo, COPIÁ Y PEGÁ.
Una gran cantidad de gente adscribió al comentario. Otros, en cambio, se me volcaron contra los docentes; actividad, la docencia, que siempre defendemos en la Varietè, quizás más que ellos mismos.
Hoy leo esta nota en el New York Times (en inglés). El artículo habla de un estudio que expone como resultado que un "buen" docente en la escuela primara implica un desarrollo mayor para el alumno que uno por debajo del promedio. Y hace una serie de cuentas que son interesantes, pero que no vienen especialmente a cuento de este post.
Lo que si viene a cuento es lo siguiente: ambas educaciones son importantes. Pero son DISTINTAS. 
Albert Einstein decía que el ejemplo no era la mejor forma de influir en la conducta de otras personas, sino la única. Y tenía razón. Por eso, un maestro irrespetuoso, irresponsable o mentiroso no conseguirá demasiado. Pero una cosa es no ser nada de eso, e inculcar a través del ejemplo, y otra cosa es tener que enseñar eso a un pibe que no lo aprendió cuando era necesario, cuando todavía no estaba en la escuela. Y además tener que enseñarle a separar en sílabas o a sumar. Ahi está la diferencia, ahi la dificultad.
La forma en que se evalúa a los maestros es, como mínimo, incompleta. Las necesidades educativas de la clase política bajan, la calidad de los profesorados baja, los conocimientos de los profesores bajan. Círculo vicioso de manual. Frente a esto, ser "mejor" maestro tiene pocos incentivos. Ningún maestro recibe reconocimiento extra de ningún tipo. En la nota del New York Times el autor dice que, si un buen maestro se quiere ir, los padres tendrían que hacer una vaquita para mantenerlo en su puesto. Algo irrisorio, pero ilustrativo de la falta de incentivos de la que hablo.
Frente a eso, los gremios no suelen reclamar por capacitación de calidad, remunerada y con todos los chiches. Quizás tiene que ver con que las necesidades primarias de los docentes no están del todo cubiertas. Quizás es colaboracionismo. O quizás, un poco de ambas. No lo sé bien.
Lo que si se es que la actividad de los maestros y la tarea de los padres son diferentes. Unos deben hacer una cosa, y otros otra. Ambas deben ser de calidad. Ambas condicionan el futuro. Y ambas merecen reflexión por parte de toda la sociedad.
Lo que humildemente creemos es que la actividad de los padres arroja más condicionamientos sobre la de los maestros que viceversa. Y la actividad de los gobiernos, más aún. Este es un problema que los gremios docentes deberían atender, así como la sociedad toda.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Mr. acabo de leer su nota ante la cual me surge lo siguiente. Estoy leyendo dos libros sobre "El silencio", de uno de ellos me permito remitirle este comentario, complementario, creo.
"Para que los chicos crezcan, para que la juventud se forme, es necesario que haya mucha bondad en su vida. Es necesario que experimenten la bondad del carácter bien formado de una persona mayor, que vean trabajos bien hechos. Nada destruye tanto las posibilidades de formación com la chatura. Un colegio donde maestros y profesores (y padres y directivos y la sociedad toda, obs. nuestra) son chatos destruye la vida de un chico, mutila la vida"

Un abrazo. Pablo

Mr. Arturi dijo...

Claro que si. Esa es la idea, combatir la chatura a brazo partido!. Gracias, como siempre, Pablo

Daniela dijo...

Simplemente Gracias.

Has expresado en palabras lo que tantas veces pensé.

Daniela. Maestra de escuela primaria.